JUEVES, 3 DE MAYO DE 2007
Comercio ilícito

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El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Dado que la despenalización de las drogas no tiene oportunidad de ser aprobada en EU, no nos queda más opción que buscar nuevas e imaginativas formas de neutralizar las acciones del crimen organizado y minimizar la secuela de desolación y destrucción que deja a su paso.”


La agenda bilateral México-EU está teñida desde hace muchos años de las desagradables consecuencias que deja un narcotráfico que utiliza a nuestro país como trampolín para entrar a EU, como comenté en días pasados. La pregunta ahora es cómo enfrentar mejor este flagelo.

 

Dado que la despenalización de las drogas no tiene oportunidad de ser aprobada en EU, no nos queda más opción que buscar nuevas e imaginativas formas de neutralizar las acciones del crimen organizado y minimizar la secuela de desolación y destrucción que deja a su paso.

 

Paradójicamente, la obsesión con su seguridad nacional que afecta a EU desde los ataques terroristas del 11/IX, nos puede ayudar a forjar una estrategia conjunta que permita al mismo tiempo disminuir la probabilidad que utilicen nuestra frontera común los terroristas y enfrentar mejor el comercio ilícito.

 

Para ello, nuestro país requiere de un esfuerzo mucho más intenso por parte de las autoridades de EU para rastrear el contrabando de armas que cruzan de norte a sur como letal contraparte de los narcóticos que fluyen en la dirección opuesta, y los flujos de dinero en efectivo que se mueven en ambas direcciones.

 

En EU la segunda enmienda constitucional garantiza a sus habitantes el derecho de poseer armas, con las modestas restricciones que impone la autoridad local, como el registro obligatorio y un lapso de espera para verificar los antecedentes del comprador.

 

Esta es una tradición que se remite a los remotos orígenes de la nación estadounidense, y si bien algunos motivos han pasado a la irrelevancia –como el derecho soberano de los estados a tener milicias armadas-, no es probable que esta ley se vuelva más restrictiva.

 

El problema es que, como se solía decir en la era proteccionista de México, cuando el contrabando proveniente de EU era uno de los alivios que tenía el sufrido consumidor nacional para escapar de la tiranía de los fabricantes locales, “mientras quepa por los puentes internacionales, cualquier cosa pasa.”

 

Ello permite al crimen organizado contar con armamento moderno y poderoso, mucho mejor que el de las policías locales y con frecuencia también que los de la Policía Federal Preventiva y las fuerzas armadas. Estos pertrechos llegan por nuestra frontera norte independientemente de dónde hayan sido fabricadas.

 

El otro tema que hay que analizar conjuntamente con EU es el de los flujos de efectivo, que es cómo se realizan las operaciones comerciales ilícitas y el lavado de dinero en sus fases iniciales, en la medida que los controles sobre los sistemas bancarios en ambos países se han hecho más rigurosos.

 

Queda claro que las actividades de tráfico ilegal en la frontera norte –drogas, indocumentados, armas, dinero y contrabando procedente de terceros países- están cercanamente vinculadas y no se puede descartar que en muchos casos las lleven a cabo las mismas organizaciones criminales. Es por ello que enfrentarlas requiere de un enfoque integral y binacional.

• Drogas

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