LUNES, 7 DE MAYO DE 2007
Los sindicatos y la economía mexicana

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“La exigencia de parar a la nueva ley del ISSSTE es sólo el comienzo. Cualquier intento por modernizar a la economía mexicana (lo que incluye a las reformas estructurales) unirá a las mafias sindicales.”


Han hecho aparición los sindicatos mexicanos en el escenario. Ya están nuevamente sus líderes parásitos desinformando a sus seguidores. Quieren derogar la ley del ISSSSTE, desinformando a sus seguidores, pero también gritan consignas como, ‘hay que cambiar la política económica’, ‘hay que derribar el neoliberalismo’, ‘exigimos control de precios’, ‘es hora de regresar al nacionalismo revolucionario’, en fin puras consignas que no hacen sino confirmar que los sindicatos mexicanos quedaron atrapados en el tufo podrido corporativista que lastimosamente dominó a México durante más de 70 años. Sí, los sindicatos mexicanos todavía proclaman a la lucha de clases como su bandera, no saben (ni quieren saber) nada de eficiencia y productividad. Son los sindicatos de la anacrónica y obtusa izquierda mexicana.

 

Son grupos que tienen capturados a varios sectores clave de la economía mexicana. Desde la educación -todos sus niveles- hasta los diversos sectores energéticos, los parásitos sindicales no están dispuestos a perder sus canonjías. Lo que menos les importa a los líderes sindicales son sus agremiados y, por supuesto, los millones de consumidores. Es claro, los sindicatos mexicanos son el síntoma del por qué la economía mexicana está subdesarrollada.

 

Estos líderes sindicales que hoy se proclaman defensores de los intereses de sus agremiados, no son más que una mafia enriquecida a costa de las cuotas sindicales y, por supuesto, de que están incrustados en sectores en donde no hay competencia, sólo incompetencia. Sólo hay que ver cuánto tiempo llevan los líderes al frente de sus gremios, el que menos tiempo lleva ronda los veinte años; vaya “democracia” sindical mexicana.

 

Desde el punto de vista del análisis económico, los sindicatos sólo perjudican el crecimiento de las economías. Veamos por qué.

 

Los sindicatos no son más que un tipo de cártel, es decir, un grupo de personas que se unen para ponerse de acuerdo sobre un precio, en este caso ese precio es el salario. Cuando los sindicatos suben los salarios por encima de del nivel que estaría vigente en los mercados competitivos, reducen la cantidad de trabajo demandada por las empresas, lo que provoca que varios trabajadores queden desempleados, lo que a su vez incide en una baja de salarios en otros sectores de la economía (los desempleados llegan a estar dispuestos a emplearse por salarios menores). Esto significa que los sindicatos han provocado una asignación ineficiente del factor trabajo (los trabajadores), y es ineficiente porque los elevados salarios del sector sindicalizado reducen el empleo en las empresas con presencia de gremios sindicales por debajo del nivel eficiente y competitivo. También hay inequidad, pues unos trabajadores se benefician a costa de otros.

 

Hoy sólo hay que ver cómo en países como Francia, el que cerca del 80% de la fuerza de trabajo esté sindicaliza ha provocado que ese país tenga tasas de desempleo que rondan los dos dígitos y los salarios están estancados. Las huelgas están a la orden del día. En países como EU, aunque también hay sindicatos poderosos, lo cierto es que menos del 20% de la fuerza de trabajo está sindicalizada, por lo que EU goza de una mayor demanda de trabajo (menor tasa de desempleo, inferior al 5%) y mayores salarios.

 

Bueno, amigo lector, si como ve ya el hecho de que haya sindicatos por sí mismo inhibe el crecimiento económico, en México estamos “pior”.

 

Todo el sector público -y en algunos casos también el sector privado está infectado, véase telecomunicaciones y minería- está lleno de mafias sindicales, de líderes corruptos que comercian con las plazas y sacan ganancias provechosas de las cuotas sindicales. Hay una plena violación a la libertad de los trabajadores independientes, los cuales al no estar sindicalizados francamente quedan en desventaja frente a los trabajadores sindicalizados. Esa es la triste historia colectivista que México aún arrastra.

 

Por si fuera poco, ahora los líderes sindicales ya amenazan con huelga nacional. Nos quieren tener a los mexicanos de sus rehenes. Claro, como no ganó su gallo López, quieren chantajear al actual gobierno calderonista para conservar sus groseros privilegios. Ojalá el actual gobierno sí pinte su raya y, con la ley en la mano, les ponga un alto, y les obligue a evolucionar hacia organizaciones modernas (lo que vemos muy difícil).

 

¿Es imposible combatir a los sindicatos dañinos? No, lo demostró Margaret Thatcher como Primer Ministro de Gran Bretaña, en donde los sindicatos tenían secuestradas a las empresas. Claro, eso fue consecuencia de la estatización enferma por la que atravesaba ese país, producto de años de keynesianismo. La privatización y la apertura acabaron con las mafias sindicales inglesas, y por supuesto, esto vino a dar un respiro a la economía británica y a obligar a las corporaciones sindicales a adoptar la cultura de la productividad.

 

Que no lo engañen amigo lector, los salarios sólo crecen cuando hay productividad de los factores de la producción, lo que incluye, claro, al factor trabajo. Los sindicatos son un lastre para la eficiencia y por tanto para el crecimiento de las economías. Los peores son los sindicatos mexicanos que están dirigidos por líderes mafiosos, verdaderos parásitos chupasangre.

 

Ya veremos si el gobierno pinta su raya, o vuelve las mismas complicidades. Por lo pronto, la exigencia de parar a la nueva ley del ISSSTE es sólo el comienzo. Cualquier intento por modernizar a la economía mexicana (lo que incluye a las reformas estructurales) unirá a las mafias sindicales. Viene el choque de trenes entre el México que quiere modernizarse y los sectores más retardatarios como las mafias sindicales que son enemigas de la apertura y la competencia y que no cederán fácilmente sus jugosas ganancias. Sólo la ley en la mano les pondrá el alto. ¿La ejercerá el gobierno? Ahí está el éxito de Margaret Thatcher.

• Sindicatos

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus