MARTES, 8 DE MAYO DE 2007
Elección en Francia

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Nicolás Sarcozy derrotó a Segolene Royal en la segunda vuelta electoral presidencial celebrada ayer, por un cómodo margen de seis puntos porcentuales. ¿Qué explica este triunfo del centro en Francia, nación con profunda reticencia al cambio y a la economía de mercado?”


Nicolás Sarcozy derrotó a Segolene Royal en la segunda vuelta electoral presidencial celebrada ayer, por un cómodo margen de seis puntos porcentuales. ¿Qué explica este triunfo del centro en Francia, nación con profunda reticencia al cambio y a la economía de mercado?

 

Sarcozy invirtió mucho tiempo y esfuerzo en crear una sólida estructura partidista, como dirigente de la Unión para el Movimiento Popular (UMP), que lo apoyara sin restricciones, y en tender puentes con personalidades políticas clave en su país.

 

Con habilidad, fue distanciándose del presidente Jacques Chirac, con bien ganada fama de inepto, y neutralizando su apoyo a rivales por la nominación, como el primer ministro Dominique de Villepin. Así, y a pesar de haber participado en el gobierno de Chirac en varias carteras, pudo presentarse como el candidato del cambio.

 

Royal no consiguió hacer lo mismo con su Partido Socialista, presidido por su pareja sentimental Francois Hollande, que a ratos parecía su principal enemigo. Nunca logró que los “elefantes” de su partido la apoyaran con entusiasmo o le perdonaran la humillación que les infligió al derrotarlos.

 

A pesar de desvaríos ocasionales –como su propuesta de eliminar la autonomía del Banco Central Europeo- Sarcozy presentó un programa coherente y bien estructurado prometiendo adoptar los cambios necesarios para dotar de mayor flexibilidad a la economía francesa.

 

Por su parte Royal listó cien ocurrencias, reminiscentes de las tonterías propuestas por López Obrador el año pasado, en su mayor parte promesas de regalos “a los pobres,” subir el salario mínimo por decreto en 20% y asegurarse que se cumpliera la semana laboral de 35 horas como máximo.

 

Después de doce años de una retórica banal y vacía y de la más completa inacción gubernamental por parte de Chirac, que sin embargo logró elevar los gastos del Palacio de Elíseo, residencia del Presidente de Francia, en nueve veces, los franceses estaban listos para un cambio sustantivo.

 

Sarcozy se ha caracterizado en sus distintas posiciones de gobierno como un funcionario decidido y dispuesto a tomar una dirección clara y categórica. Royal trató de caricaturizarlo como intransigente y autoritario, y que representaba “un peligro para Francia.”

 

A diferencia del éxito que tuvo esa caracterización de López Obrador el año pasado en México, que a mi juicio fue el elemento decisivo para asegurar su derrota, en Francia no tuvo mayor resonancia y le permitió a Sarcozy pedirle a Royal tranquilizarse, y que no era “presidencial” perder los estribos.

 

El próximo presidente de Francia todavía tiene que asegurarse una mayoría parlamentaria en las elecciones del mes próximo para poder gobernar y llevar a buen puerto sus propuestas de reforma.

 

Mientras tanto, militantes de izquierda y sindicatos han amenazado con luchar “por una tercera ronda de elecciones presidenciales tomando las calles” para oponerse a la agenda legislativa y a las reformas de Sarcozy. Ya veremos qué pasa si lo intentan porque París no es el DF.


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