VIERNES, 1 DE JUNIO DE 2007
Transcurrido el 8.3 por ciento, ¿y?

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Arturo Damm







“Ayer se cumplieron los primeros seis meses del gobierno de Calderón. Transcurrió ya el 8.3 por ciento del sexenio y, en materia de economía, ateniéndome a los compromisos contraídos por Calderón durante la campaña, falta mucho por hacer.”


Ayer se cumplieron los primeros seis meses del gobierno de Calderón. Transcurrió ya el 8.3 por ciento del sexenio y, en materia de economía, ateniéndome a los compromisos contraídos por Calderón durante la campaña, falta mucho por hacer.

 

Calderón, en el documento Temas Legislativos para la Agenda Nacional, señaló que una “condición fundamental (para el progreso económico) es contar con instituciones eficaces”, y que “el marco institucional debe estar ordenado de tal forma que propicie la productividad y la generación de empleos”, reconociendo que el mismo deja mucho que desear, razón por la que debe corregirse. ¿Qué es el marco institucional? La reglas del juego, desde la Constitución, pasando por las leyes secundarias, hasta llegar a los reglamentos, todo lo cual, ¡efectivamente!, deja mucho que desear. ¿Cómo va la corrección del marco institucional de la economía mexicana?

 

Antes de responder la pregunta recordemos que, en estos primeros seis meses de la administración  calderonista, se ha mantenido la estabilidad, tal y como lo muestran los siguientes datos, hasta ayer 31 de mayo: la bolsa de valores estableció 31 máximos históricos, acumulando una ganancia de 19.3 por ciento; el tipo de cambio, que el 2 de marzo alcanzó, en 11.32 pesos por dólar su máximo nivel en lo que va del año, cerró ayer en su nivel más bajo del 2007, 10.86, con una revaluación del 4.1 por ciento; la tasa de interés, Cetes a 28 días, que inició el año en 7.02 puntos porcentuales, se ubicó en la subasta primaria del martes 29 en 7.22 por ciento, habiendo registrado un repunte insignificante; la inflación, que terminó el 2007 en 4.05 por ciento, alcanzó, en abril, 3.99 puntos porcentuales. ¿Qué tenemos? Estabilidad financiera y de precios, lo cual ayuda, pero sin serlo todo, existiendo la otra cara de la moneda, la que tiene que ver con la producción de bienes y servicios, y con el empleo, frentes en los cuales los resultados, en los últimos meses, han sido malos, y pongo dos botones de muestra: en octubre pasado la actividad económica registró un crecimiento anual del 5.09 por ciento que, mes tras mes, hasta marzo pasado (no contamos con información más actualizada), se redujo hasta alcanzar 1.96; en el último trimestre del 2006 la tasa de desempleo abierto fue 3.6 por cinto de la población económicamente activa, misma que repuntó al 4.0 por ciento durante el primer trimestre de este 2007, aumento en el desempleo del 11.1 por ciento.

 

Hasta ahora, en los primeros seis meses del gobierno de Calderón, el comportamiento de la economía ha sido el mismo que registró durante el foxismo: estabilidad financiera y de precios, con crecimiento bajo e irregular, y con desempleo que no cede. ¿Qué hay que hacer para apuntalar a la economía en esos dos renglones – crecimiento y empleo -? Cambiar las reglas del juego para hacerla más competitiva, más capaz, ¡mucho más!,  para atraer, retener y multiplicar inversiones directas, tanto de capitales nacionales como extranjeros, competitividad que en México deja mucho que desear, y repito lo ya escrito en otras ocasiones: según el Anuario Mundial de la Competitividad 2007, los resultados para México son: calificación 4.5 sobre 10, y lugar 47 entre 55 naciones, sin olvidar que en un año pasamos de la posición 45 a la 47. Mal y empeorando.

 

Buen ejemplo de lo que hay que hacer – lástima que una golondrina no hace verano -, es la reforma a la Ley del ISSSTE, la corrección de su marco institucional que, aunque tímidamente, apunta en la dirección correcta, siendo que la corrección del marco institucional de nuestra economía debe comenzar por corregir el capítulo económico de la Constitución, plagado, desde el punto de vista de la economía, de errores y, desde la perspectiva de la lógica, de contradicciones, todo lo cual elimina, limita o amenaza las posibilidades de progreso económico.

 

Esto es lo que, transcurrido el primer semestre de la administración calderonista, hay que decir. Dentro de seis meses, el 1 de diciembre, ¿qué estaremos diciendo? ¿Seguirá la economía, como hasta ahora, y ya desde hace varios años, nadando de muertito?


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