LUNES, 4 DE JUNIO DE 2007
El fiasco de Ucrania

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“A más de tres lustros de la caída de la Unión Soviética y de haber conquistado su independencia, Ucrania se encuentra en una penosa transición en la que ha habido un indudable progreso en algunas áreas pero con problemas sociales, políticos e institucionales muy graves.”


Acabo de pasar una semana en Kiev, la capital de Ucrania, visitando amigos que me mostraron su ciudad con gran afecto. Se trata, sin duda, de una urbe que tiene gran potencial y algunas partes que se salvaron de la sovietización arquitectónica, pero que es, sobre todo, un lamentable ejemplo de atraso.

 

A más de tres lustros de la caída de la Unión Soviética y de haber conquistado su independencia, Ucrania se encuentra en una penosa transición en la que ha habido un indudable progreso en algunas áreas pero con problemas sociales, políticos e institucionales muy graves.

 

Me llamó la atención el parecido de Kiev con la ciudad de México. Zonas interminables de horribles conjuntos mutlifamiliares y construcciones de pésima calidad, atestiguan el fracaso en ambos sitios para elevar los niveles de vida de sus habitantes hasta alcanzar un mínimo digno.

 

El caos vial es otra característica común. Los automovilistas muestran el mismo desprecio por las reglas y la más absoluta falta de cortesía con los transeúntes y los demás conductores. La policía de tránsito es igualmente corrupta e incompetente.

 

A partir de la privatización de innumerables empresas gubernamentales, surgió una clase dirigente, arrogante y deshonesta, frecuentemente integrada por los antiguos directivos de las mismas empresas durante su etapa comunista que se aprovecharon de los trabajadores comprándoles las acciones que les tocaron, con botellas de vodka.

 

Esta grosera élite económica y política, reminiscente de la mafia y de algunos de nuestros propios líderes sindicales y empresariales, no tiene el menor pudor en presumir su riqueza y su influencia circulando por las calles de Kiev en convoyes de Mercedes negros rodeados de “guaruras.”

 

A la caída del comunismo, la economía ucraniana sufrió una implosión monumental, con un PIB que en el 2000 era de poco más de la tercera parte del alcanzado una década antes, debido a una desindustrialización en los sectores en los que se había concentrado, como la industria nuclear.

 

Desde entonces ha habido un rebote apreciable, alentado sobre todo por la industria de la construcción, lo que se debe al rezago que existía en el periodo soviético, en el que familias completas, padres, hijos, yernos, nueras y nietos, se veían obligados a vivir hacinados en departamentos minúsculos.

 

En esa época no había un mercado de bienes raíces dado que la vivienda la asignaba el gobierno entre la población, con listas de espera que podían durar más de veinte años. Cuando se privatiza la vivienda entre sus ocupantes surge por primera vez en siete décadas la posibilidad de su compra-venta.

 

Ello, y la aparición de crédito hipotecario, han generado una notable demanda por nueva vivienda, y resultado en lo que muchos consideran es una burbuja especulativa, con precios que superan el millón de dólares por un apartamento nuevo, paradójicamente muy cerca de las decrépitas torres de la era soviética.

 

Mañana seguiré con mis impresiones de Ucrania.

• Ucrania

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