JUEVES, 28 DE JUNIO DE 2007
¡Crecimiento y empleo ya!

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Para un país como México con una población de más de 100 millones de habitantes en el que apenas 14 millones están afiliados al IMSS, es impostergable detonar un crecimiento acelerado realmente generador de empleo. Aquí propongo cómo hacerlo.”


El presidente Felipe Calderón definió con toda claridad sus prioridades que, a mi juicio, son las correctas. Él entiende que un programa efectivo para generar empleo no es algo aislado sino la resultante de una estrategia integral de promoción del desarrollo económico.

 

¿Por dónde empezar? Con enorme sensatez, el Plan Nacional de Desarrollo 2007-12 hizo lo más que se podía esperar de tal ejercicio, que fue enumerar las prioridades de largo plazo y trazar, en términos generales, lo que había que hacer para alcanzarlas.

 

Por otra parte, las iniciativas económicas que ocupan la atención coyuntural del gobierno, como las reformas de pensiones y la fiscal, tienen más que ver con preservar la estabilidad que ha alcanzado el país y que representa una condición indispensable para el desarrollo, que con promoverlo.

 

Es por ello que con base en las conversaciones recientes que tuve con los funcionarios clave en asuntos económicos del gobierno de José María Aznar en España, hago la siguiente propuesta para superar la inercia de un crecimiento mediocre y dependiente por completo del estímulo exterior.

 

El elemento clave para disparar el crecimiento de la economía española y para crear 10 millones de empleos en una década, logro heroico en un país que por medio siglo tuvo una planta laboral estática en 12.5 millones, fue la caída en las tasas de interés.

 

Como relaté en mis artículos alusivos, el detonador para España fue remplazar a la peseta con el euro, lo que, de golpe y porrazo, indujo una caída en las tasas de interés a una tercera parte de su nivel previo, y generó una inversión productiva sin precedente.

 

La tasa de inversión como proporción del PIB se elevó a niveles del 30% mientras que se desató una actividad febril en la construcción, al generarse una enorme demanda por vivienda, en adición a la completa renovación de la infraestructura básica del país.

 

Lo último se consiguió apoyado en transferencias de la Unión Europea (UE) de alrededor de 2% del PIB español, como parte del esquema solidario de la UE para promover el desarrollo de los países más atrasados.

 

Lo que propongo para México es promover una unión monetaria con Estados Unidos y Canadá como la extensión natural del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pues conseguir que el dólar fuera nuestra moneda común permitiría un abatimiento inmediato de las tasas de interés.

 

Por lo que hace a la indispensable inversión en infraestructura, y desconfiando que la “ayuda” de nuestros vecinos remplazara la transferencia de fondos que recibió España, sería necesario recurrir a la banca de desarrollo internacional y a la liquidez de los mercados de capitales.

 

Para un país como México con una población de más de 100 millones de habitantes en el que apenas 14 millones están afiliados al IMSS, es impostergable detonar un crecimiento acelerado realmente generador de empleo. Aquí propongo cómo hacerlo.


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