LUNES, 2 DE JULIO DE 2007
Reforma fiscal: izquierda extraviada

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“Es cierto: De la ignorancia económica nacen todas las demagogias. Las de la derecha y las de la izquierda… Por lo pronto, la propuesta de reforma fiscal tiene a los dirigentes de la primitiva izquierda mexicana confundidos, atrapados en la incompetencia para el análisis.”


No la vieron venir. Se esperaban una reedición de la propuesta de reforma del sexenio pasado, centrada en la tasa única en el Impuesto al Valor Agregado, y estaban preparados para una nueva edición de la epopeya de pacotilla entre los buenazos de la izquierda defendiendo a los “pobres” (el axioma fanático es: “tasa cero en alimentos es igual a justicia social”) y los malvados de la derecha en el gobierno tratando de fastidiar a los “pobres”.

 

No fue así. El gobierno no jugó de acuerdo con las previsiones esquemáticas y envió una propuesta novedosa, que no se encuadra en el mecanicismo burdo de “izquierdas-derechas”; propuesta que ataca frontalmente las prácticas de elusión fiscal (el eufemismo es: “planeación fiscal agresiva”) que realizan algunas grandes corporaciones en México y hoy tenemos una imagen surrealista: Las firmas de asesoría fiscal hablan como voceros de Andrés López Obrador o viceversa, para oponerse –con adjetivos, sin análisis- a una reforma que los primeros –los expertos en planeación fiscal para pagar menos o no pagar impuestos- entienden muy bien, y por eso les molesta, y que los segundos –López y su reducto de incompetentes- no entienden… y por eso les molesta.

 

Me refiero hoy a la incomodísima posición de la izquierda mexicana ante esta propuesta de reforma fiscal: 1. Tienen que, porque el fanatismo manda sobre el entendimiento, oponerse a una propuesta surgida de sus adversarios, pero no saben cómo, ni por qué, 2. Tienen que oponerse, pese a que es una propuesta que teóricamente busca lo que la propia izquierda propone en sus discursos: equidad y combate a los privilegios, pero lo hace con un diseño inteligente que, ni en sueños, habría podido ocurrírseles a los incompetentes que se han refugiado en el PRD y en otros movimientos que sustituyen la inteligencia con estruendos y frases hechas.

 

Salir de ese callejón –que los ha convertido en voceros involuntarios, pero fervorosos, de algunas grandes empresas privilegiadas- parece imposible. La realidad es implacablemente lógica y la lógica le cobra sin piedad sus facturas a los embusteros.

• Reforma fiscal

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