MIÉRCOLES, 4 DE JULIO DE 2007
El tercer socio

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“El nuevo embajador de México en Canadá, tiene la misión de establecer una sociedad creativa y diferente con el tercer socio que, además de los beneficios económicos naturales que produzca, sirva como fórmula para llevar nuestra relación con los EU a otro nivel en beneficio del bloque. En pocas palabras y en mi opinión, Canadá tiene el potencial de convertirse en el endulzante para el amargo café que comparten México y los EU.”


En esta era ante un mundo que armado por impresionante tecnología ha iniciado el derrumbe de las fronteras que lo dividían. Un mundo que, a pesar de los clásicos regresionistas aullando como las coyoteras en Mayo, se dirige por una ruta que lo transportará hacia insospechado progreso. Un mundo en el cual los factores trabajo, capital e información, han triunfado sobre el otrora indispensable, tierra, y las naciones ya no requieren de grandes territorios para ejecutar los novedosos procesos de creación de valor, es hora de cambiar estrategias.

 

Este proceso desarrollado durante las últimas tres décadas, ha sido factor fundamental en la transformación que México ha sufrido la que, repito, ha sido posible a pesar de nuestros autóctonos regresionistas, si bien no al ritmo requerido, con cierta dolorosa continuidad.

 

Hace sólo un año, esta marcha se observaba con el prisma que devela un panorama de tintes apocalípticos en el resto de América Latina. Parecíamos caminar hacia el tobogán propiedad de un nuevo espécimen continental mostrando fisonomías neandertales ante lo que, Vargas Llosa, Montaner y Apuyelo, tuvieran que repeler con su extraordinario manual: “El Regreso del Perfecto Idiota Latinoamericano.”

 

Sin embargo, el pueblo de México no cayó en la trampa productora de lo que en estos momentos se devela en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, eligiendo el continuar escalando los altos muros que durante siglos nos han apartado de la modernidad, la libertad, oportunidades y del progreso.

 

En esta ruta que ahora recorremos, como es ancestral costumbre hemos tratado de avanzar la nave con un sólo combustible; los EU. Ello ha provocado situaciones sumamente complicadas en nuestra relación bilateral y, en estos momentos, con el naufragio de una reforma migratoria, los EU cada vez más paranoicos ante al terrorismo islámico, y con la aparición de un espécimen que hace lucir a Idi Amin como un Churchill, Hugo Chávez, la relación tiende a complicarse aun más.

 

Pero ante una situación en la que los mexicanos pareciera ignoramos el TLC también incluye otro país, Canadá. Un país que no porta un mercado de 300 millones, como los EU, pero es una nación con un territorio más extenso que el de EU, con una población de sólo 30 millones pero un ingreso per capita cinco veces el de México. Un país despoblado, con recursos naturales en estado virgen y bastas regiones inexploradas, pensamos era momento de profundizar nuestro visión analizando otra alternativa en el esfuerzo para catapultar la nave.

 

Sin embargo, parece ser que el presidente Calderón se nos anticipó no solo con el análisis, sino en percibir el papel neurálgico que Canadá puede jugar en el futuro de México. La primera señal la ha dado designando Embajador ante el gobierno de ese país, a un hombre portador de un perfil sumamente interesante y un arsenal de exitosas experiencias tanto en el sector publico como en el privado: Emilio Goicoechea.

 

Tengo el orgullo de afirmar Emilio es uno de mis buenos amigos puesto que, nuestra relación se remonta a los años cuando compartimos las aulas en el TEC de Monterrey. Sinaloense puro, de esos que hablan claro y de frente estilo Maquio Clouthier. Le solicité una entrevista para nuestro proyecto MARSAUND ante lo cual, a pesar de su apretada agenda y mi precipitada demanda, accediera de inmediato mostrando no ha perdido esa sencillez que siempre lo ha caracterizado.

 

Este viernes pasado, a las 10 AM tiempo de Ottawa, utilizando todo tipo de comunicaciones modernas nos enlazábamos Emilio Goicoechea en Ottawa, Mike Orshan en Santa Fe, Nuevo México y su servidor en Tucson, Arizona. Al escuchar la voz de Emilio después de tantos años, me di cuenta de que, a pesar de sus admirables logros, era el mismo Emilio del TEC en Monterrey.

 

Durante la siguiente media hora, prácticamente me cobijé en el silencio escuchando a un hombre con una visión y un propósito muy claros.

 

Iniciaba dándonos un panorama de Canadá describiendo un país con un territorio de más de 9 millones de Km. cuadrados en el cual, sus escasos 30 millones de habitantes se asientan a solo 150 Kilómetros de su frontera con EU, es decir, mantiene la virginidad de su territorio. La edad promedio de su población es de 40 años contrastando con la de México que es de solamente 25. Canadá acude a México para satisfacer solo el 3% de sus importaciones, y México solamente exporta a Canadá el 2% de su total. En ese momento yo exclamaba ¡What?!

 

Nos señalaba la diferencia entre las relaciones de México y Canadá a las que mantenemos con EU, acompañando las obvias razones que provocan sea más difícil. Explicaba cómo la migración de mexicanos hacia Canadá, lejos de ser un problema, es una necesidad reconocida por su gobierno. Por ello, existen programas que permiten a miles de trabajadores mexicanos acudir a los mercados laborales en áreas como agricultura, construcción, servicios etc., y luego ordenadamente regresar a México aguardando la siguiente temporada.

 

Exponía luego la gran demanda por todo tipo de profesionistas. Sin embargo, puntualizaba el problema cuando el gobierno de Canadá no reconoce títulos profesionales de universidades mexicanas situación en la cual ya se encuentra trabajando para resolverla.

 

Como clásico discípulo del Maquio, exhibiendo esa rica mezcla de experiencia en el campo de los negocios, de la política y su claro concepto del mercado libre, Emilio exponía la cantidad de oportunidades que Canadá ofrece en áreas como mercados de capital, inversiones, educación, negocios, intensificar el comercio, intercambios culturales, científicos y, sobre todo, la actitud tan positiva del canadiense hacia México. Es decir, mi interpretación fue el que no hemos aprovechado el 5% del potencial a la mano.

 

Hacia el final de la entrevista yo pensaba, ¿Por qué tal ceguera y no ver los acres de diamantes? Aunque Emilio no llegaba hasta ese recinto, me parece el presidente le ha entregado una responsabilidad histórica: Establecer una sociedad creativa y diferente con el tercer socio que, además de los beneficios económicos naturales que produzca, sirva como fórmula para llevar nuestra relación con los EU a otro nivel en beneficio del bloque.

 

En pocas palabras y en mi opinión, Canadá tiene el potencial de convertirse en el endulzante para el amargo café que comparten México y los EU. Si mi juicio es certero en cuanto la visión del presidente, ha dado un muy buen primer paso encomendando la tarea a un hombre que tiene todas las herramientas para ejecutar exitosamente el CANAMEX: Emilio Goicoechea.

 


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