JUEVES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2007
Del aumento de impuestos (I)

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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Entre 0% y 1%
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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Arturo Damm







“Una reforma fiscal correcta debe ser, en primer lugar, presupuestaria, y partir de las siguientes preguntas: en qué, cuánto y cómo gasta el gobierno. La respuesta general es que el gobierno gasta en lo que no debe, razón por la cual gasta más de lo que debe, sin pasar por alto que muchas veces gasta de mala manera.”


Por respeto a las palabras, y por no hacerle el juego a los legisladores y a los ejecutivos, no la voy a llamar reforma fiscal, sino aumento de impuestos, mismo que dista mucho de ser la reforma fiscal, sobre todo si por ella entendemos un cambio en la esencia del sistema fiscal mexicano, con el objetivo, principal, de que el gobierno reconozca plenamente y garantice jurídicamente el derecho del contribuyente a la propiedad y a la libertad, algo que en México no sucede, ya que el cobro de impuestos, en buena medida, ha degenerado en un robo con todas las de la ley.

 

Por respeto a las palabras. Según el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, reforma es “lo que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora en alguna cosa”, y ante los cambios fiscales aprobados por los legisladores debemos preguntarnos si los mismos suponen eso, innovación o mejora, en la materia. ¿Lo suponen? No. ¿Reforma fiscal? No, solamente aumento de impuestos y su consecuencia: más gasto del gobierno.

 

Una reforma fiscal correcta debe ser, en primer lugar, presupuestaria, y partir de las siguientes preguntas: en qué, cuánto y cómo gasta el gobierno. La respuesta general es que el gobierno gasta en lo que no debe, razón por la cual gasta más de lo que debe, sin pasar por alto que muchas veces gasta de mala manera. Cobrar impuestos para que el gobierno gaste de tal manera hace de dicho cobro un robo con todas las de la ley, una violación al derecho de propiedad de los contribuyentes.

 

Botón de muestra de lo anterior lo tenemos en las playas artificiales construidas, y los bailes de quinceañeras organizados, por el gobierno de la Ciudad de México, todo ello financiado con los impuestos cobrados a los contribuyentes. ¿Es correcto que el gobierno obligue a unos a entregar parte del producto de su trabajo para construir playas artificiales y organizar bailes de quinceañeras? ¿Es correcto que el gobierno le quite a unos para darle a otros? ¿Es correcto que el gobierno obligue a unos a beneficiar a otros? ¿Es correcto que el gobierno obligue a que unos trabajen  a favor de otros? ¿Es legítima tarea del gobierno construir playas artificiales y organizar bailes de quinceañeras? Y como estos dos ejemplos hay cientos más, a todos los niveles: municipal, estatal y federal.

 

La reforma fiscal debe ser, antes que otra cosa, presupuestaria, y limitar el gasto del gobierno a lo siguiente. Uno: garantizar la seguridad de los gobernados contra la delincuencia. Dos: impartir justicia, que supone no solamente castigar al delincuente sino, en la medida de lo posible, resarcir a la víctima. Tres: asistir, de manera subsidiaria (es decir: complementaria, no sustitutiva), a quienes requieren ayuda en materia de alimentación, atención médica y educación, teniendo claro que el gobierno debe garantizar el acceso a esos bienes y servicios, lo cual no supone que deba ser él quien los provea: una cosa es que el gobierno garantice la educación y la atención médica, y otra muy distinta que se convierta en educador y médico. Tres: invertir, nuevamente de manera de subsidiaria, con la iniciativa privada, en infraestructura de comunicaciones y transportes.

 

A esas tareas debe limitarse el gobierno, quien debe renunciar a la intención de convertirse en ángel de la guarda, y preservarnos de todos los males, y en hada madrina, y concedernos todos los bienes, luchar contra los demás males, y esfuerzo por los otros bienes, que debe ser responsabilidad de cada uno. Eso es lo que demanda el respeto a la propiedad y a la libertad. Los recientes cambios fiscales, ¿contemplan algo por el estilo? No, de ninguna manera.

 

Continuará

• Reforma fiscal

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