VIERNES, 5 DE OCTUBRE DE 2007
Precios distorsionados

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Dos ejemplos entre muchos otros en donde el gobierno interviene en el sistema de precios distorsionándolo y generando un uso ineficiente de recursos, siempre con el argumento, falaz, de que es para el beneficio de la población.”


México es un país cuya economía está llena de distorsiones que evitan que los recursos se asignen eficientemente, lo que ocasiona que el valor del producto generado, el PIB, sea menor al potencial y que la economía experimente menores tasas de crecimiento económico. Muchas de estas distorsiones emanan de una legislación y regulación ineficiente que impide que los precios relativos de los factores de la producción reflejen la escasez relativa de cada uno de ellos y que, consecuentemente, se asignen hacia aquél uso más rentable, no solo desde una perspectiva privada sino también social. Dado que en una economía de mercado los precios son los que dan la señal hacia los productores de cómo asignar los recursos, que el gobierno intervenga en el sistema de precios evitando su libre determinación a través de una regulación, deriva en que los recursos serán asignados ineficientemente con la consecuente pérdida en el bienestar social. Dos ejemplos.

 

Uno de ellos es el precio de la gasolina. La decisión del gobierno de que el precio de este bien sólo se incremente de acuerdo al objetivo de inflación y no en función del precio internacional del insumo primario, el petróleo, implica la existencia de un subsidio creciente a su consumo, lo que deriva en una cantidad consumida mayor a la óptima desde un punto de vista social y que, para el caso de México en particular, resulte en una tasa de extracción del petróleo mayor a la óptima y el agotamiento acelerado de las reservas. Esta situación se agravará aun más con la decisión tomada en estos días de congelar por tres meses el precio de la gasolina dizque, ante el aumento en el precio de ciertos alimentos, para “apoyar a la economía familiar”. Además de que este argumento es falso, no toma en consideración que la pérdida de ingresos para PEMEX y de recursos fiscales para el gobierno se pagarán de alguna u otra forma, sea a través de menor gasto social del gobierno, mayores impuestos futuros o mayores tasas de interés derivadas de un mayor endeudamiento gubernamental.

 

Un segundo ejemplo es el precio de la electricidad para uso agrícola. Con el argumento de que es necesario subsidiar la electricidad que los agricultores utilizan para extraer agua de los pozos y así lograr una mayor producción y un mayor ingreso para los productores, esta política ha derivado en una tasa de extracción de agua mayor a la óptima, lo que ha agotado los mantos friáticos y aumentado la salinidad de la tierra. El resultado es que cada vez hay menos agua para riego además de que la tierra se ha vuelto cada vez menos productiva. Y después, ¿de qué van a vivir los campesinos o qué subsidio adicional habrá que darles?

 

Dos ejemplos entre muchos otros en donde el gobierno interviene en el sistema de precios distorsionándolo y generando un uso ineficiente de recursos, siempre con el argumento, falaz, de que es para el beneficio de la población. Los políticos y los burócratas no parecen entender que intervenir en los mercados e impedir la libre determinación de los precios solo deriva, finalmente, en un menor bienestar social.

• Inflación / Política monetaria

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