VIERNES, 30 DE NOVIEMBRE DE 2007
Objetivo mediocre

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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“5% de crecimiento hacia el 2012 no solamente es insuficiente para atacar de manera profunda los problemas de pobreza y empleo que existen en México, sino que da la impresión de que Calderón no está realmente dispuesto a luchar en contra de los poderes fácticos que impiden eliminar todas esas barreras que limitan el crecimiento económico.”


Unos dirán que el objetivo de crecimiento económico planteado por Calderón, 5% hacia finales de su sexenio, es realista dadas las barreras institucionales existentes en la economía mexicana y la situación internacional de mayor competencia a la que se enfrentan las empresas mexicanas, por lo que prometer una mayor tasa sería una meta difícil de cumplir, además de que generaría expectativas ilusas entre la población, derivando en caso de no alcanzarse a un desprestigio del presidente. Digamos que este argumento fuese cierto, pero no por ello el objetivo deja de ser muy mediocre. 5% de crecimiento hacia el 2012 no solamente es insuficiente para atacar de manera profunda los problemas de pobreza y empleo que existen en México, sino que da la impresión de que Calderón no está realmente dispuesto a luchar en contra de los poderes fácticos que impiden eliminar todas esas barreras que limitan el crecimiento económico.

 

Entre las trabas que se constituyen como un pesado lastre sobre el crecimiento económico hay varias que destacan. En primer lugar, la deficiente e ineficiente definición en el marco legal, incluida la Constitución, de los derechos privados de propiedad, así como una también muy ineficiente protección de estos derechos por parte del poder judicial. Segunda, la enorme incidencia de corrupción gubernamental, en los tres niveles de gobierno, derivadas de una excesiva e ineficiente regulación de los mercados así como una notoria opacidad y falta de rendición de cuentas en el ejercicio del gasto público, particularmente en los estados y municipios. Tercera, un significativo desperdicio de recursos público en programas de gasto que tienen un valor presente neto negativo y que implican una destrucción neta de la riqueza del país. Cuarta, la persistencia de monopolios y prácticas monopólicas tanto gubernamentales como privadas. Quinta, una legislación laboral que encarece la utilización de mano de obra, entorpece la introducción de cambios tecnológicos y genera opacidad y corrupción de los líderes sindicales. Sexta, un mercado financiero caro e ineficiente que deriva en una muy baja penetración financiera en la economía. Séptima, un sistema educativo nacional que arroja al mercado laboral una ingente cantidad de analfabetos funcionales. Octava, un sistema de seguridad social caro e ineficiente que premia la informalidad.

 

Todos esos problemas y muchos otros más que inhiben el crecimiento económico, se derivan de uno más profundo y más grave: una filosofía de Estado y consecuentemente un diseño del marco institucional en donde el bienestar de los consumidores cae en último lugar; una filosofía de Estado que implica una política económica que  premia la búsqueda de rentas entre políticos, sindicatos, burócratas, gobernadores, presidentes municipales, legisladores federales y estatales, grupos de productores, monopolios, etcétera, castigando con ello la generación de riqueza; en suma una filosofía de Estado en donde la libertad individual importa muy poco.

 

Crecer más de 5% requiere un cambio profundo en la filosofía del Estado, uno que privilegie la libertad individual y la generación de riqueza en mercados competitivos y para ello se requiere acabar con el sistema de privilegios vigente. ¿Estará Calderón dispuesto a entrarle al toro?

• Problemas económicos de México

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