JUEVES, 13 DE DICIEMBRE DE 2007
Mercantilismo torero

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Las autoridades de la Delegación Benito Juárez cerraron la Plaza de Toros México por violar el artículo 47 de la Ley de Espectáculos Públicos, violación que tuvo lugar el domingo 2 de diciembre. Y habrá quien diga “¡Bien hecho, si violaron la ley que se les castigue!”. ¿Pero qué sucede si la ley es injusta por atentar, de entrada, contra la libertad de los empresarios taurinos? ¿Será? ¿La Ley de Espectáculos Públicos, en su artículo 47, atenta en contra de la libertad de los empresarios taurinos? Sí, y a las pruebas me remito.”


Al mercantilismo se le puede definir como el contubernio entre el poder político y ciertos grupos de interés pecuniario, por el cual los segundos reciben, del primero, ciertos privilegios que los colocan, total o parcialmente, al margen de la competencia, siempre en detrimento del consumidor, a quien le convienen más y mejores opciones de consumo, que se logran, únicamente, por medio de la competencia, condición necesaria para lograr la competitividad: menores precios, mayor calidad y mejor servicio.

 

¿Qué es lo que el gobierno debe hacer para promover la competitividad? Permitir la mayor competencia posible, en todos los mercados, y en todos los sectores de la actividad económica. ¿Y qué es lo que el gobierno debe hacer para permitir tal competencia? Abrir todos (TODOS) los mercados, y todos (TODOS) los sectores de la actividad económica, a todo (TODO) aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, apertura que en la economía mexicana deja mucho que desear, y para muestra basta el siguiente botón.

 

La semana pasada nos enteramos que las autoridades de la Delegación Benito Juárez cerraron la Plaza de Toros México, y la multaron con 15 mil pesos, por violar el artículo 47 de la Ley de Espectáculos Públicos, violación que tuvo lugar el domingo 2 de diciembre. Y habrá quien diga “¡Bien hecho, si violaron la ley que se les castigue!”. ¿Pero qué sucede si la ley es injusta por atentar, de entrada, contra la libertad de los empresarios taurinos? ¿Será? ¿La Ley de Espectáculos Públicos, en su artículo 47, atenta en contra de la libertad de los empresarios taurinos? Sí, y a las pruebas me remito.

 

¿Qué dice el mentado artículo 47? Cito: “Tratándose (en espectáculos taurinos) de actuantes extranjeros en cualquiera de las categorías de festejos que se ofrezcan al público, consideradas aisladamente cada una de ellas, aquellos no podrán exceder del cincuenta por ciento de los participantes programados. Es decir, sin excepción, todos los carteles deberán estar integrados por el cincuenta por ciento de participantes mexicanos como mínimo”. ¿De qué se trata? En primer lugar, de limitar la libertad del empresario taurino para contratar a quien crea que le generará más ganancias, nacional o extranjero, y, en segundo término (que no es más que la otra cara de la moneda), de limitar las opciones de los aficionados a la fiesta brava a un estricto fiftyfifty, mitad toreros mexicanos y mitad toreros extranjeros.

 

¿Cuál fue la causa de la multa que la delegación Benito Juárez impuso a la Plaza de Toros México? Que en el cartel del domingo 2 hubo mayoría de toreros extranjeros, lo cual atenta contra el privilegio que la ley le otorga a los toreros mexicanos, protegiéndolos de la competencia que traen consigo los toreros extranjeros. ¿De qué se trata? De mercantilismo, es decir, del contubernio entre el poder político (los legisladores que redactaron la mentada ley) y un determinado grupo de interés pecuniario (los toreros mexicanos), por el cual el segundo recibe, del primero, ciertos privilegios que lo colocan, parcialmente, al margen de la competencia, siempre en detrimento del consumidor. Al aficionado a los toros, ¿qué es lo que le interesa: ver torear a los mejores toreros del mundo o ver torear a toreros mexicanos?

 

¿Qué tenemos? Un sector de la actividad económica cerrado, parcialmente, a la participación de todo aquel que, nacional o extranjero, quiera participar, lo cual viola la libertad del empresario taurino, de los toreros extranjeros, y de los aficionados mexicanos a la fiesta brava. Todos ellos ven limitadas sus posibilidades: los primeros de contratar, los segundos de trabajar, los terceros de presenciar un mejor espectáculo.

 

¿De qué se trata? Del mercantilismo torero, que no es, desafortunadamente, nada más torero.

• Mercantilismo / Proteccionismo

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