LUNES, 21 DE ENERO DE 2008
¿Políticas fiscales contracíclicas o acíclicas?

La decisión de López Obrador de liberar al hijo del "Chapo" Guzmán recién capturado fue...
Un acierto
Un error
No sé



El punto sobre la i
“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
H.L. Menken


Más artículos...
Roberto Salinas
• Populismo en América Latina

Arturo Damm
• Narcotráfico (III)

Arturo Damm
• Narcotráfico (II)

Víctor Hugo Becerra
• México: Del Estado fallido al Estado vencido

Arturo Damm
• Narcotráfico (I)

Manuel Suárez Mier
• Estancamiento sincrónico

Arturo Damm
• Riqueza


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Godofredo Rivera







“Es raro que un gobierno ahorre en la época de vacas gordas; al contrario, justo cuando reciben más dinero del contribuyente, es cuando se inventan toda clase de programas populistas.”


La semana pasada el Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, declaró que México estaba preparado para una eventual recesión económica en EU. Lo anterior, afirmaba el Dr. Carstens, se debía en primer lugar a la “política anticíclica” del gobierno federal que con mayor gasto público destinado a infraestructura, trataría de revitalizar al Producto Interno Bruto y con ello, crear una especie de “escudo económico.”

 

Estas declaraciones bastaron para que toda la fauna keynesiana enterrada y/o oculta saliera a declarar a los periódicos sobre las bondades de dicha política fiscal contracíclica. Perdón Dr. Carstens, pero hay que ser muy cuidadosos con las palabras.

 

En este foro yo expresé mi desacuerdo con dicha estrategia, pues me parecía keynesianismo puro. Una colega economista me llamó la atención y me aclaró que Carstens se refería a la detonación de inversiones que Hacienda espera que ocurra con la introducción del IETU en este año que comienza. Quiero pensar que es así, pero las palabras son las palabras.

 

El economista que metió en el debate económico la frase “política anticíclica” fue John Maynard Keynes (vamos, no inventó el término, pero fue el economista que comenzó a hablar sobre la necesidad de que la política fiscal fuera muy activa). La idea de Keynes era tratar de paliar las altas y bajas de los ciclos económicos. Así, en épocas de ingresos altos, los gobiernos debían tener superávit fiscal, para que cuando llegase una recesión, ésta se paliara con mayor gasto gubernamental, aún si esto implicaba llegar a un déficit en finanzas públicas. La idea de Sir Keynes sonaba muy bien.

 

El problema es que este tipo de propuestas no suelen funcionar por que los gobiernos abusan de dicha estrategia. De entrada, es raro que un gobierno ahorre en la época de vacas gordas; al contrario, justo cuando reciben más dinero del contribuyente, es cuando se inventan toda clase de programas populistas. Eso sí, cuando se acaba la bonanza, el gobierno es el primero en joder al contribuyente con mas impuestos. La historia económica es muy clara y ya demostró contundentemente que el keynesianismo no acaba en crecimiento económico (si alguna vez lo logra es efímero), no termina o palia a los ciclos económicos; más bien, una vez que se abusa del esquema, el final es estancamiento con inflación (estanflación), pues también se suele utilizar a la política monetaria para mantener los aumentos constantes y sostenidos de gasto público como le pasó a muchos países entre finales de la década de los setenta y principios de los años ochenta.

 

La política fiscal correcta debe ser acíclica, es decir, tener efectos neutrales sobre las decisiones de ahorro, inversión y gasto privado. Es cierto, el gasto público puede crear externalidades positivas sobre el crecimiento económico mediante gasto en infraestructura y mejoramiento de las instituciones, pero la evidencia econométrica -que no concluyente- muestra que rara vez el gasto público provoca ese “efecto multiplicador” que tanto defienden los keynesianos; al contrario, un gasto público sostenido puede llevar en el largo plazo a que las personas y las empresas consuman e inviertan menos; esto es así, por que tarde ó temprano, los aumentos en el gasto público se tienen que financiar con deuda, lo que acarrea que, uno, suban las tasas de interés y, dos, mayores impuestos. Ambas variables al alza -tasas de interés e impuestos- merman el gasto privado de los agentes económicos lo que se traduce en menor crecimiento económico.

 

Lo ideal es que el gasto público crezca a una tasa estable (con presupuestos multianuales, no politizados), que dé certidumbre a los inversionistas nacionales y extranjeros.

 

A los economistas que pensamos así, a veces nos insultan diciéndonos ortodoxos, neoliberales, dogmáticos; pero, insisto, siempre queda esto en insultos y nunca se traduce en debates serios con argumentos lógicos.

 

Y por Dios, ojalá que de una vez por todas se deje de hablar de que estamos blindados contra una recesión en EU. Falso de toda falsedad. A continuación externo algunos argumentos sólidos.

 

Las exportaciones mexicanas pesan mucho dentro del PIB y su mercado natural final es el estadounidense. No voy a caer en esa baldía discusión de si habrá recesión ó no en EU. Como economista serio que pretendo ser, esperaré más datos y seré prudente en cuanto a pronósticos, por lo que no jugaré al adivino charlatán. Lo que sí puedo hacer es suponer escenarios.

 

Si EU entra en una recesión fuerte, el impacto en México será sobre la producción y el empleo, no sólo el ligado a la exportación, sino también al mercado doméstico.

 

Hoy día la estrategia de la autoridad hacendaria y monetaria es combinar política fiscal expansiva (mayor gasto público) con política monetaria contractiva (tasas de interés del banco central al alza); ojo por que estas estrategias a veces revientan.

 

En primer lugar, aunque la inflación en 2007 fue una de las más bajas del continente (3.76%), en 2008 se vislumbran algunas presiones en los precios de algunas materias primas fundamentales como el cemento y el acero (este año ya subieron 10 y 5%% respectivamente) lo que se podría traducir en alzas en el sector de la vivienda (rubro que pesa significativamente -12%- en el índice nacional de precios al consumidor). A esto hay que agregar el posible efecto inflacionario del IETU que Banco de México estima entre 40 y 50 puntos base.

 

Si lo anterior tiene efectos sobre la inflación, difícilmente el banco central podrá bajar las tasas de interés. Esta acción se traduce en un peso más fuerte (pues el diferencial de tasas con EU podría ampliarse, lo que llevaría a que se demanden más instrumentos financieros mexicanos como CETES y para ello, claro, hay que demandar más pesos) lo que acentuaría el efecto adverso sobre las exportaciones mexicanas y en general sobre el crecimiento económico.

 

Si el precio del barril de petróleo cae (lo que se estima poco probable), entonces la política fiscal tampoco funcionaría, pues no podría sostenerse. Y cuidado con seguirse endeudando en dólares ó pesos, pues el gobierno mexicano tiene una enorme deuda a valor presente, producto de futuras obligaciones, sobre todo en materia de pensiones.

 

Sí, ya sé, todo lo arriba descrito podría no ser tan dramático, pero me parece que la obligación de un buen gobierno es estar preparado para los escenarios más negros y no andar festinando que “ya la hicimos”, que estamos “blindados” contra una recesión en EU.

 

Por lo pronto, podría haber una expectativa positiva para México, si el Presidente Bush logra pasar en el Congreso gringo nuevos recortes de impuestos (ojalá que la propuesta de Bush se centre en esto y no en mayor gasto público, por que eso junto con la actual política monetaria laxa seguro llevaría a EU a estanflación). Esto implicaría una nueva fuerza en el consumo y la inversión de aquel país, lo que podría acarrear que las exportaciones mexicanas no fueran tan golpeadas. Pero, ojo, sólo son escenarios. Insisto, siempre hay que esperar y buscar el mejor escenario, pero estar preparado para el peor. Hasta en la vida misma funciona esta estrategia.

• Problemas económicos de México

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus