Interamérica hoy
Ene 31, 2008
Samuel Gregg

¿La desaparición de los jesuitas?

El nuevo superior de la Compañía de Jesús hereda una orden religiosa en crisis. Los jesuitas, a pesar de su gran influencia en la Iglesia Católica, están hoy ante una encrucijada: renovación o irrelevancia.

Grand Rapids, Michigan (AIPE)- Elegido superior de la Compañía de Jesús el 19 de enero, el sacerdote español Adolfo Nicolás dirige ahora una de las órdenes más influyentes de la Iglesia católica. Ese cargo se conoce como el “Papa negro” por el color de los hábitos de los jesuitas, desde la fundación de la orden por Ignacio de Loyola en 1540. También por la mitología sobre poderes especiales, como en la película de 1998 sobre la reina Isabel I de Inglaterra, donde los jesuitas supuestamente tenían licencia para matar.

 

A pesar de los mitos, el padre Nicolás, quien se había dedicado a enseñar teología en Japón, hereda una orden religiosa en crisis. Nos damos cuenta que algo anda muy mal cuando Roma tuvo que decirle a un destacado jesuita en 2004 que su libro contradecía el dogma cristiano sobre “la divinidad de Jesús, la Santísima Trinidad… y la resurrección de Jesús”. Esos no son temas abiertos al debate para los católicos.

 

En una homilía del mes de enero, el cardenal Frank Rodé, quien supervisa las órdenes religiosas en el Vaticano, dijo a su audiencia de jesuitas que no podían insistir en el rumbo actual.

 

¿Por qué el Vaticano le dice a los jesuitas que tienen que cambiar?

 

Los jesuitas jugaron un papel importante en la Contrarreforma, evitando el avance del protestantismo en Europa y, a lo largo de casi cinco siglos, han educado a muchísima gente. Entre los famosos alumnos de los jesuitas están Moliere, Cervantes, Voltaire (!), Descartes, Castro (!) y de Gaulle.

 

En el libro “Cómo la Iglesia Católica construyó la civilización occidental” (2005), Thomas Woods relata que Isaac Newton contaba con padres jesuitas entre sus más apreciados asesores científicos. 35 cráteres de la Luna llevan los nombres de matemáticos y científicos jesuitas. Sacerdotes jesuitas aportaron a la identificación de conceptos claves de la economía de mercado 200 años antes de Adam Smith.

 

Sin embargo, no hay duda que la orden está hoy en problemas. De 36 mil jesuitas que había en 1965, hoy quedan 19 mil. Una figura clave en la implosión de los jesuitas es el padre Pedro Arrupe, otro español que vivía en Japón y fue elegido superior general en 1965. Dependiendo de con quién se hable, Arrupe fue un segundo San Ignacio o un bien intencionado aunque total ingenuo. En 1974, bajo instrucciones de Arrupe, la congregación decretó la promoción de la justicia, como requisito fundamental en las actividades de los jesuitas.

 

El problema fue que para muchos jesuitas esa promoción de la justicia se convirtió en activismo radical de izquierda, degenerando en marxismo y en la teología de la liberación. Muchas universidades jesuitas se convirtieron así en centros de educación socialista en los años 70, idolatrando lo temporal.

 

En 1981, Juan Pablo II tomó la decisión sin precedentes de suspender las directrices de la orden. En 1983, el sacerdote Kolvenbach fue elegido superior y aunque era considerado una buena persona no instrumentó cambios. Tres de los últimos cuatro teólogos públicamente notificados por el Vaticano que sus escritos contradicen conceptos básicos cristianos han sido jesuitas.

 

Y hay un aspecto siniestro en todo esto. Uno de los más conocidos defensores de Hugo Chávez es el jesuita Jesús Gazo, quien sostiene que el presidente venezolano goza de sólidas bases teológicas. Conociendo las confusas creencias de Chávez, uno se pregunta a qué formación teológica se refiere el padre Gazo. Y a pesar de los insultos públicos de Chávez a la Iglesia y contra estudiantes de universidades católicas, el padre Gazo mantiene que la oposición es manipulada por las “élites”, en lugar de reconocer que Chávez arremete contra los derechos humanos, en nombre del socialismo del siglo XXI.

 

Felizmente, hay magníficos jesuitas como el cardenal estadounidense Avery Dulles y el cardenal argentino Jorge Beroglio, arzobispo de Buenos Aires. Pero los jesuitas están ante una encrucijada: renovación o irrelevancia.

 

___* Director de investigaciones del Acton Institute.

© www.aipenet.com

 

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