MARTES, 5 DE FEBRERO DE 2008
Felipe Calderón: Cómo desperdiciar un sexenio

¿Usted cree que la economía mexicana crecerá este año 2% como asegura López Obrador?
No
No sé



“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Edgar Piña







“Permítame el paciente lector que enuncie algunos de los ingredientes que un presidente de México necesita para desperdiciar un sexenio y llevar el festejo en paz.”


Estamos de acuerdo. En el campo político, México hoy no es lo que era en el siglo pasado. Hemos avanzado enormidades de eso no hay duda.

 

Al comparar el presidencialismo, el unipartidismo y la centralización del poder de los años aquellos anteriores al 2000, con la partidocracia y el fraccionamiento forzado del mando en nuestros días, es posible aceptar que ha habido cambio político.

 

Pero dados los enormes rezagos, la indigna mediocridad, el inacabable atraso que los mexicanos padecemos en materia de cultura política y económica, la interrogante que emerge consiste en preguntarse si acaso no podríamos los mexicanos situarnos en estadios de mayor desarrollo institucional, de forma que estuviéramos en condiciones de construir una economía a la altura de nuestros potenciales y oportunidades.

 

Si usted le hace esta pregunta a su vecino, a su amigo, a su colega, la respuesta que en general va a encontrar habrá de ser una de desaliento, de indiferencia, de importamadrismo, de resignación.

 

Hace un buen bonche de años que me convencí que mientras los mexicanos le dejemos la solución de nuestros problemas, de nuestras carencias, la superación de nuestra mediocridad al gobierno y en particular al presidente de la República, no habremos de lograr avances importantes. Y esta reflexión viene a cuento dada la persistencia del Ejecutivo Federal en hacer nada.

 

Nuestro presidente de la República aparece cada vez que tiene chance ante las cámaras y micrófonos para decirnos -bien trajeado, maquillado y seguro de sí mismo-, que vamos bien, que no pasa nada malo, que todos los días se consumen más de cien millones de kilos de steaks de primera en los hogares mexicanos; que nuestro niños y jóvenes reciben educación de calidad; que los monopolios públicos y privados son lo mejor que le puede pasar a una economía; que los órganos judiciales son maquinarias perfectas de impartición de justicia; que las calles están ocupadas por policías honestos, valientes e incorruptos y que a los perros los amarran con cuerdas de salchichas.

 

La verdad es que el hombre en Los Pinos y sus colaboradores a todos los niveles están dispuestos a dejar las cosas como están y que siga la fiesta, al fin que la raza no protesta y los pocos que lo hacen, son huestes motivadas, manipuladas y pagadas por los grupos más retrógrados, más reaccionarios, más conservadores de que se tenga noticia en la historia reciente de nuestro país. Por ello, no hay de que preocuparse, todo está controlado.

 

En la perspectiva futura ya algunas cosas se le ocurrirán a la clase política para llamar la atención y captar nuevamente el voto de los mexicanos. Por lo pronto, hay que ganarle tiempo al tiempo. Hay que divertirse con los payasos del escenario nacional, hay que lograr acuerdos en lo “oscurito” para avanzar un “poquito”, hay que seguir adelante maquillando la fea realidad con reformitas e iniciativas al nivel del apocamiento genético de la raza hispano-azteca. Que siga la mata dando…

 

Ahora permítame el paciente lector que enuncie algunos de los ingredientes que un presidente de México necesita para desperdiciar un sexenio y llevar el festejo en paz:

 

·         Siempre que hables pinta todo color de rosa.

·         Siempre di que estamos bien y que todavía viene lo mejor.

·         No leas la prensa directamente, ni escuches los programas de radio y TV que critican al gobierno y a los empresarios mercantilistas, estatistas y monopolistas. Confórmate con los resúmenes de prensa que te elaboran oscuros burócratas por ahí en un escritorio.

·         No alebrestes la bitachera con temas como la privatización energética, la reforma laboral, el impuesto único, la contención del crecimiento burocrático, la eliminación de los monopolios, oligopolios y cárteles de la droga, financieros, sindicales y de otro tipo.

·         Inunda el aire y llena periódicos y revistas con propaganda insulsa en dialectos indígenas sobre lo bien que la estamos pasando con la acción del Gobierno Federal.

·         Trabaja diariamente en la construcción de un gobierno blindado contra la crítica, la denuncia de la corrupción y la acción del tiempo en el atraso de la economía.

·         Cárgale la culpa de los males y descalabros de tu país a la naturaleza, a la globalización y a los enemigos del progreso.

·         Disfruta los tragos diarios de la parranda del poder y se muy cauteloso y discreto en el amasamiento de la fortuna que te permitirá un retiro decoroso digno de un ex presidente de la República.

  • Maneja cuidadosamente la imagen de tu sexenio, lo que pase después no es de preocuparse. Los mexicanos olvidan pronto.

 

• Populismo

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