LUNES, 11 DE FEBRERO DE 2008
¿Próxima estanflación en EU?

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“La experiencia de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial proporciona una muy útil lección para explicar por qué es el gobierno el que exacerba los auges y las recesiones económicas. La razón es sencilla: el gobierno rompe una ley económica esencial, que la utilización de los recursos escasos tiene un costo de oportunidad.”


La experiencia de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial proporciona una muy útil lección para explicar por qué es el gobierno el que exacerba los auges y las recesiones económicas. La razón es sencilla: el gobierno rompe una ley económica esencial, que la utilización de los recursos escasos tiene un costo de oportunidad. A la luz de la actual situación económica que prevalece en EU, este artículo le será útil amigo lector.

 

Cuando hay una guerra, el gobierno tiende a utilizar recursos de los contribuyentes que podrían haberse usado para gastar en más bienes de consumo. Este es el típico caso que los economistas llaman, “la disyuntiva entre producir más cañones para la guerra ó más mantequilla para el consumo.” La economía nos enseña una lección contundente: no hay de otra, ó producimos más cañones ó más mantequilla pero no más de ambos. Lo anterior se debe a que en la economía los recursos son escasos y las personas y los gobiernos cuando consumen más de algo significa que tendrán que dejar de gastar en otra cosa.

 

Cunado un gobierno gasta en guerras -ó en programas populistas- necesariamente tendrá que recurrir al endeudamiento con los contribuyentes nacionales y/o extranjeros. Esto lo hace en un primer momento de manera “voluntaria,” es decir, emitiendo y ofreciendo bonos a los contribuyentes, que decidirán ó no si le prestan sus recursos escasos al gobierno. Al aumentar el gasto de los gobiernos, los contribuyentes que le prestan sus recursos al mismo, dejan de consumir en otras cosas.

 

En la segunda guerra mundial, el gobierno estadounidense al aumentar sus gastos para la guerra, lo hizo a costa de los contribuyentes, lo que acarreó que hubiera menos recursos disponibles para el consumo. Así, en esa época fue notorio, en un primer momento, el descenso en la demanda de bienes de consumo esenciales para las familias americanas como lo es el automóvil. Otros bienes de consumo también comenzaron a escasear. Obvio, varios de los factores productivos empleados en la producción en bienes de consumo, al ver que sus precios caen, se van ó se dirigen a lo que en ese momento el gobierno más demanda (y que representa más rentabilidad para los empresarios) como tanques, armamento, aviones y barcos.

 

Sin embargo, los fondos de los contribuyentes no fueron suficientes, por lo que el gobierno estadounidense recurrió a los mercados de crédito bancario para financiarse. Si éstos no se hubieran abierto, no hay de otra, el gobierno tendría que haber recurrido a la dolorosa decisión de subir los impuestos. Pero es entonces cuando aparece el “dinero mágico”, ese que produce el banco central. Es en este momento cuando se presentó la expansión monetaria, la expansión del crédito, misma que facilitó que el gobierno pudiera segur adquiriendo aparatos de guerra, lo que provocó que los proveedores privados de los mismos, sustrajeran mano de obra y capital empleados en diversos sectores de consumo.

 

Pero, ojo, aquí viene la perversión: los trabajadores empleados en producir armamentos no están interesados en consumir los mismos, sino que lo que quieren es proseguir gastando en bienes de consumo. Obvio, ahora sus mayores ingresos lo dirigen a comprar más cosas de consumo, pero lo único que logran con su decisión es aumentar la demanda agregada de los bienes de consumo, lo que provoca que los precios de los mismos suba de manera precipitada hasta que incluso escasean. El problema es que esto sucede en todos los sectores de la economía, pues la mayor cantidad de dinero se traduce en inflación. ¿Qué hace ante esa situación el gobierno? En ese momento si el gobierno estadounidense no hubiera prohibido la producción de algunos bienes, racionado la producción de otros, y fijado los precios de casi todos los bienes, el efecto habría sido una inflación espantosa. No la hubo como tal, pero el pueblo pagó con escasez.

 

¿Por qué actuó de esa manera dictatorial el gobierno de EU? Si no hubiera actuado así, tendría que haber competido cada vez más por obtener recursos escasos y con precios cada vez más altos, es decir, hubiera tenido que competir contra la demanda de consumo de sus propios ciudadanos. Parece ser que la amenaza nazi convenció al pueblo americano de la correcta actuación de su gobierno. Pero ojo, de que alguien pagó, no hay duda, fue el pueblo estadounidense que dejó de disfrutar bienes de consumo, lo que redujo su bienestar.

 

¿Por qué todo este rollo histórico amigo lector? Porque las autoridades hacendarias y monetarias de EU parecen no acordarse de la lección histórica que le han dado la múltiples guerras que ha enfrentado ese país. Hoy, aunque no hay un conflicto internacional de la magnitud de una guerra mundial, lo cierto es que las recetas de bajar impuestos (aumentando el déficit fiscal) en combinación de una expansiva y agresiva política monetaria de bajar las tasas de interés podrían ser el camino directo para que EU entre en un proceso económico llamado “estanflación” (estancamiento económico con inflación). Sí, las pifias fiscales del gobierno y el banco central las puede acabar pagando además del pueblo estadounidense, el resto del mundo.

 

El camino correcto debería haber sido el realizar bajas en las tasas de interés, pero a menor velocidad. Bernanke utilizó la receta de librito de texto de política monetaria, que consiste en que la autoridad monetaria actúe sorpresivamente, y mande señales positivas a los agentes económicos. El problema es que la utilización de este tipo de estrategias (y hay bibliografía académica abundante al respecto) puede tener el efecto contrario. El gobierno gringo tiene que pagar sus facturas tarde ó temprano, pero las menores tasas de interés y la expansión del crédito que lleva consigo, puede ser el perfecto ingrediente para que se repita la historia, un gobierno compitiendo por los recursos del contribuyente estadounidense (y afectando por ende a las tasas de interés, lo que echa a perder cualquier estrategia monetaria-fiscal dominance). Hasta el momento lo que ha permitido al gobierno estadounidense “darse el lujo” de al parecer, no requerir dinero del pueblo (y en cambio regresarle una parte), es su fuerte confianza de que el resto del mundo le seguirá prestando dinero. Cuidado, porque si el dólar se sigue depreciando, su utilización como instrumento de reserva de valor podría verse seriamente afectado. Ello sería el escenario ideal para estanflación.

 

¿Le afectaría esto a México? Por supuesto. De hecho, hasta el momento he olido cierto aroma rancio keynesiano incluso entre algunos funcionarios de Hacienda. Están convencidos de que tenemos un formidable escudo fiscal. Si en EU la recesión no es aguda, tal vez así sea. Si EU cae en estanflación, ¡cuidado!, porque la demanda de petróleo podría caer drásticamente, aún a pesar de la demanda creciente de China e India. Ello llevaría a precios bajos del crudo, lo que afectaría seriamente el plan fiscal de Hacienda, que no lo olvidemos, sus egresos dependen en 40% del maldito oro negro.

 

Ya el tiempo dirá qué sucede, pero lo que sí es un hecho, es que la actual situación económica de EU comienza a parecerse a un escenario de estanflación. Por el bien de los mexicanos, ojalá que no sea así.

 

Se consumó el golpe al IFE

 

Se consumó finalmente el golpe al IFE, y han dejado a esta institución prisionera de la partidocracia. Ya veremos si el nuevo Presidente responde de cara a los ciudadanos ó juega el papel de lacayo de los políticos. Por lo pronto el nuevo arreglo institucional no favorece en nada a una real independencia de dicho organismo electoral. Por lo pronto ya salió a hablar el “buscapleitos de taberna,” como atinadamente le llamó una correligionaria a López Obrador al responderle a una indirecta vulgar. Sí, el busca pleitos ya salió a descalificar. Todo el golpe al IFE fue por su causa (el PAN vendió sus…). Vaya cinismo.

• Crisis / Economía internacional

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