VIERNES, 29 DE FEBRERO DE 2008
¿Qué tan liberal es usted? (XII y último; por el momento)

¿Usted apoya la revocación de mandato para el Presidente de la República y los gobernadores?
No
No sé



“Ideologías hay varias, ciencia económica solo una, cuyas leyes, como la de gravedad, funcionan en todo el mundo, no seguirlas genera miseria y escasez.”
Luis Pazos

Isaac Katz







“Espero que el análisis de todos estos temas, unos más controvertidos que otros pero todos ellos cruciales, haya empujado a los lectores a meditar y discutir sobre éstos y, con suerte, espero haber logrado aumentar la conciencia de la importancia de la libertad y los peligros de perderla. Con que uno solo de mis lectores se haya vuelto un poco más liberal, para mí es suficiente.”


Los últimos 10 artículos los he destinado a analizar diversos temas desde una óptica liberal. Las drogas, la eutanasia, el aborto, la prostitución, la homosexualidad, la esclavitud, la coartación de la libertad de expresión, los actos individuales que generan daños a terceros, restricciones al comercio internacional con el argumento de fortalecer la soberanía nacional, la ausencia de competencia en varios mercados, etcétera, son todos fenómenos que, de alguna u otra manera y con mayor o menor intensidad, están presentes en la sociedad. Termino esta serie con la frase de John Stuart Mill, que es el corazón de la filosofía liberal.

 

Stuart Mill, en su ensayo Sobre la Libertad, afirmó: “La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada, es evitar que perjudique a los demás”. Este punto es central cuando lo que nos importa es ser efectivamente libres para elegir qué es lo que más nos conviene hacer con nuestros recursos. A pesar de que la evidencia internacional establece una fuerte relación positiva entre libertad y desarrollo económico, el gobierno mexicano nos sigue imponiendo significativas restricciones sobre el ejercicio de la libertad, aun cuando lo único que buscamos con nuestros actos, sin estarle causando daños a terceros, es maximizar nuestro propio nivel de bienestar. El gobierno mexicano va mucho más allá de lo que efectivamente le compete y limita nuestra libertad para elegir, siendo el resultado de ello menor bienestar individual, familiar y social. ¿Con qué derecho el gobierno limita nuestra libertad de elección, no solo en lo económico cuando por ejemplo establece barreras al comercio internacional o protege monopolios gubernamentales y privados o cuando establece enormes requisitos para abrir y operar un negocio, sino también en cuestiones que versan sobre decisiones muy personales como son el consumo de drogas, la decisión de una mujer sobre el aborto, la decisión de dos homosexuales de formar un hogar, la petición de un paciente terminal a un médico que le ayude a adelantar su muerte, etcétera? Un gobierno que nos niega todas estas posibilidades es, en suma, un gobierno que no valúa la libertad individual.

 

Espero que el análisis de todos estos temas, unos más controvertidos que otros pero todos ellos cruciales, haya empujado a los lectores a meditar y discutir sobre éstos y, con suerte, espero haber logrado aumentar la conciencia de la importancia de la libertad y los peligros de perderla. Con que uno solo de mis lectores se haya vuelto un poco más liberal, para mí es suficiente. Y vale la pena terminar con una frase de Friedrich Hayek: “Una sociedad que no reconoce que cada individuo tiene sus propios valores y el derecho a actuar acorde a ellos, no puede tener respeto por la dignidad del individuo y realmente no conocerá la libertad”.

• Liberalismo

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus