MARTES, 18 DE MARZO DE 2008
Luz y Fuerza: El fondo del problema (I)

¿Usted apoya la revocación de mandato para el Presidente de la República y los gobernadores?
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No sé



“Ideologías hay varias, ciencia económica solo una, cuyas leyes, como la de gravedad, funcionan en todo el mundo, no seguirlas genera miseria y escasez.”
Luis Pazos

Arturo Damm







“Petición ilógica: que se establezca en el contrato colectivo de trabajo que la Compañía de Luz y Fuerza del Centro nunca podrá ser declarada en quiebra, ¡ni siquiera cuando esté en quiebra! Es tanto como si yo exigiera que, en algún documento, se prohibiera declararme muerto, ¡ni siquiera cuando llegue a estarlo!”


Escribo este Pesos y Contrapesos a priori, sin saber qué va a pasar con la huelga a la que ha emplazado el sindicato de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, emplazamiento que, más que tal, o de hecho como tal, no pasa de ser una amenaza: o nos conceden lo que pedimos, ¡por más abusivo, y en algunos casos ilógico, que sea lo que exigimos!, o los dejamos sin luz. 

 

Abro paréntesis. Petición ilógica: que se establezca en el contrato colectivo de trabajo que la Compañía de Luz y Fuerza del Centro nunca podrá ser declarada en quiebra, ¡ni siquiera cuando esté en quiebra! Es tanto como si yo exigiera que, en algún documento, se prohibiera declararme muerto, ¡ni siquiera cuando llegue a estarlo! ¿Puede haber petición más ilógica, por no decir idiota, sobre todo cuando los privilegios alcanzados por los trabajadores de la paraestatal son los que la han llevado al punto de la quiebra o, tal vez ya, más allá de la quiebra, y al subsidio me remito? Cierro paréntesis.

 

¿Cuál es el problema de fondo? El que usted y yo, en nuestra calidad de consumidores de electricidad, no contamos, en las zonas en la que la mentada empresa brinda el servicio, con otra opción más que la de la mencionada compañía. ¿Y por qué no contamos con más opciones? ¿Porque la citada organización, a golpe de incrementos en la productividad, y por lo tanto de aumentos en la competitividad, sacó del mercado a sus competidores, consolidando así un monopolio natural? No, de ninguna manera. Entonces, ¿por qué la industria eléctrica en el país es un monopolio, ya sea de la Comisión Federal de Electricidad, ya de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro? Porque así se establece en el artículo 27 constitucional, en el cual se afirma que “corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica, (y que) en esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares…”, lo cual, uno, viola los derechos a la libertad para emprender y a la propiedad privada de los medios de producción, sin olvidar la libertad de elección y, dos, elimina la posibilidad de contar con una industria eléctrica competitiva, con el efecto negativo que ello tiene en la competitividad de las empresas, ¡que son todas!, que utilizan como insumo la electricidad y, en términos generales, en el bienestar de los consumidores, ¡que son la mayoría!, que compran electricidad (al margen de todos aquellos que se la roban).

 

Violación del derecho a la libertad para emprender: si yo quiero invertir para generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica no lo puedo hacer, ya que está prohibido por la ley, como si hacerlo fuera un delito. Violación del derecho a la propiedad sobre los medios de producción: dado que no se reconoce mi libertad para invertir en la generación, conducción, transformación, distribución y abastecimiento de electricidad, no se reconoce mi derecho de propiedad sobre los medios de producción necesarios para ofrecer energía eléctrica. Violación del derecho a la libertad de elección: dado que la oferta de electricidad es monopólica, a los consumidores solamente nos queda la libertad de decidir si consumimos o no electricidad, pero no la libertad de elegir entre varios oferentes. Por último, el establecimiento de un límite infranqueable, el monopolio, a la competitividad de la industria, por la razón ya expresada muchas veces en estos Pesos y Contrapesos: allí donde no hay competencia lo que existe, por definición, es la incompetencia, y un monopolio podrá ser muy productivo, y generar ganancias extraordinarias (que no es el caso de Luz y Fuerza, ¡lo cual es el colmo!), pero no competitivo y conseguir, a favor del consumidor, la trilogía de la competitividad: menores precios, mayor calidad y mejor servicio.

 

Si el monopolio privado es malo, el gubernamental es peor, y buena muestra de ello es la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Y, sin embargo, allí sigue, y todo indica que seguirá.

 

Continuará.

• Reforma energética

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