MIÉRCOLES, 14 DE DICIEMBRE DE 2005
Del gobierno "Ángel de la Guarda"

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


Más artículos...
Santos Mercado
• Después de la pandemia, a resolver la crisis económica

Manuel Suárez Mier
• Liderazgos fallidos

Arturo Damm
• Domingo, día clave

Fernando Amerlinck
• Hernán Cortés, el padre de la patria

Luis Pazos
• AMLO, ¿suicidio político?

Arturo Damm
• Lo ha dicho Negrete

Ricardo Valenzuela
• ¿Cómo llegó Marx a EU… y a México? (II)


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Hay que estar a favor de la legalización y reglamentación del consumo de drogas por una cuestión práctica: es la única manera de terminar con el narcotráfico.”


Uno de los principales problemas que enfrentamos en México es que el gobierno, sea del partido político que sea, no se limita a ser gobierno, es decir, no se conforma con evitar que nos hagamos daño los unos a los otros (garantizar la seguridad), y con castigar a quien dañe a los demás (impartir justicia). Además pretende, primero, evitar que nos hagamos daño a nosotros mismos y, segundo, satisfacer nuestras necesidades, desde la cuna hasta la tumba. En el primer caso se trata del gobierno ángel de la guarda, que nos preserva de todo mal; en el segundo del gobierno hada madrina, que nos concede todos los bienes, y en ambos casos de atentados contra la libertad y la propiedad, con las consecuencias negativas, como sucede con la prohibición del consumo de drogas.

 

Al prohibir el consumo de drogas el gobierno intenta evitar que nos hagamos daño a nosotros mismos, lo cual atenta en contra de la libertad. Cierto: el consumo de drogas daña, y quien las consume está haciendo mal uso de su libertad, al grado de que, una vez que surge el vicio, la libertad desaparece. Pero peor es, primero, la violación gubernamental de la libertad de la persona y, segundo, la consecuencia de la prohibición, el narcotráfico, que se ha convertido en un problema más grave que la drogadicción, llegando a ser, tal y como sucede en México, una de las principales amenazas en contra del Estado, sus leyes y sus gobiernos, no por su poder de fuego, sino por su fuerza corruptora.

 

Para comprender el argumento a favor de la legalización y reglamentación del consumo de drogas hay que tener presente que la tarea del gobierno debe ser evitar y castigar las acciones delictivas, que son aquellas que atentan en contra de los derechos de la persona a la vida (asesinato), a la libertad (secuestro) y a la propiedad (robo). El consumo de drogas, ¿es una acción naturalmente delictiva, es decir, atenta en contra de los derechos de los demás? No: el consumo de drogas es una acción delictiva porque el Estado y sus leyes, de manera arbitraria, queriendo hacer del gobierno un ángel de la guarda, así lo definen, pero no por su propia naturaleza. Quien consume drogas (como quien consume tabaco o alcohol) se daña a sí mismo, no a los demás.

 

La drogadicción es un problema de salud, y el drogadicto es un enfermo, no un criminal. Pero el narcotráfico es un problema de seguridad nacional, y lo es, hay que repetirlo, no tanto por su poder de fuego, sino por su fuerza corruptora, que alcanza a las más altas esferas del poder público, desde donde permea hacia abajo. Y el origen del narcotráfico es la prohibición del consumo de drogas, es decir, el intento de hacer del gobierno un ángel de la guarda, capaz de preservarnos de todo mal, comenzando por aquel que nos hacemos a nosotros mismos, lo cual viola la libertad. La prohibición hace de la producción y comercialización de drogas una actividad arriesgada, que eleva el precio del producto, lo cual permite la obtención de ganancias elevadas, que les conceden a los narcotraficantes su enorme poder corruptor, que ha puesto en jaque (y a punto de mate) al Estado, sus leyes y sus gobiernos, tal y como ha sucedido en México. Hoy, para la mayoría de los mexicanos, la amenaza no proviene de los drogadictos, ni siquiera de los narcotraficantes. No, la amenaza proviene de autoridades corrompidas.

 

Los ciudadanos debemos exigir, no como el mayor de los bienes, sino como el menor de los males, la legalización y reglamentación del consumo de drogas y hacerlo, primero, por una cuestión de principio: garantizar la libertad de la persona que, mientras no se violen lo derechos de terceros, debe respetarse. ¿Quién es el Estado, sus leyes y sus gobiernos para prohibirnos determinados consumos, siempre y cuando al llevarlos a cabo no violemos los derechos de los demás? En segundo lugar hay que estar a favor de la legalización y reglamentación del consumo de drogas por una cuestión práctica: es la única manera de terminar con el narcotráfico, sin olvidar que es éste, y no la drogadicción, el problema de seguridad nacional.

 

El narcotráfico es el ejemplo de lo que sucede cuando el gobierno pretende ser algo más que gobierno; cuando no se limita a evitar que nos hagamos daño unos a otros y a castigar a quien daña a alguien más; cuando pretende evitar que nos hagamos daño a nosotros mismos; cuando quiere ser, no solamente gobierno, sino ángel de la guarda.

 

Y que quede claro: no estoy a favor del consumo de drogas, pero sí de la libertad, aún en los casos en los cuales, sin dañar a terceros, se use de mala manera.

 

El gobierno ángel de la guarda es uno de los principales obstáculos del verdadero progreso económico. ¿Estamos dispuestos a eliminarlo?


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus