MIÉRCOLES, 16 DE ABRIL DE 2008
¡Al diablo la democracia!

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“El PRD se va al sótano pero sorprendentemente, coordinadores, diputados, personeros y perredistas importantes se empecinan en balacearse las rodillas y sabotear sus futuros votos. ¿Por imbéciles? No lo son. ¿Irracionales? Tampoco. Saben que la soberanía radica directamente en el pueblo, sabio y noble y bueno, como el de las asambleas. Al diablo las instituciones, al diablo los votos y al diablo la república. ¡Al diablo la democracia! ¡Viva la soberanía popular! Bien dicen que el alma de los hombres se mide en las épocas críticas. ¿Estará nuestro presidente a la altura del reto?”


López Obrador engaña con la verdad. Sería un diagnóstico suicida suponer que exagera con sus amenazas y superradicalismo, o que es un pobre loquito siempre con el mismo rollo. Lo sabe el guerrero prudente: no hay enemigo pequeño.

 

¿Manda al diablo a las instituciones? Hay que creerle. Si prometió declarar huelga legislativa el día que presentaran cualquier iniciativa petrolera, vemos que había que creérselo. Si opina que la única ley es la voz del pueblo, creamos que así normará su conducta. Si advierte ante Pemex y en el Zócalo sobre "una confrontación violenta, lo cual nos puede llevar a más sufrimiento, inestabilidad política y social" hay que creerle. Eso, tomando en cuenta que es infinita su capacidad para engañar y chantajear.

 

Atónitos lo vimos vaciar su capital político en un despeñadero de ataques, bloqueos, insultos, desprecios y agravios contra apoyadores y votantes. Derramó sobre las calles y banquetas del Paseo de la Reforma toda esperanza de votos con que le iría bien en 2009 y 2012. Quedó claro que la vía de los votos quedaba cerrada (dejando al partido como vaca lechera de dinero). Cárdenas no fue golpista en 1988 luego del megafraude bartlettista contra él y Clouthier; tal conducta benefició a México y a los partidos (y a AMLO). Ya bien servido, traicionó a Cuauhtémoc.

 

Recupera su fama de violento el PRD. Intentaron un golpe de estado impidiendo que Calderón tomara posesión. Violaron la Catedral. Insultan de a tiro por viaje al espurio, al pelele, al usurpador, al ilegítimo. Mandaron al basurero a los jueces y a la ley.

 

Vino luego su cochinero (la así llamada "elección"), rebatiña por las millonarias prerrogativas. Y el perfecto postre de inmundicia para semejante aquelarre: un golpe de estado contra el Poder Legislativo, con la histórica primicia de suprimir al Senado. Emulan a otro traidor: el prenazi Victoriano Huerta cercenó la lengua a Belisario Domínguez porque no le gustaban sus opiniones: ¡faltaba más! Tampoco agradan las voces discordantes a estos nuevos chacales que cortan la lengua allí donde, precisamente, se parlamenta. Ya el maestro Hitler había quemado el Parlamento alemán, el Reichstag.

 

El PRD se va al sótano pero sorprendentemente, coordinadores, diputados, personeros y perredistas importantes se empecinan en balacearse las rodillas y sabotear sus futuros votos. ¿Por imbéciles? No lo son. ¿Irracionales? Tampoco.

 

Más bien, será que no pelean por votos. Si pierden acusan de fraude, mentira repetida —al estilo Goebbels— hasta saciarse. ¿Parlamentarismo? ¿Y arriesgarse al mayoriteo por una mayoría no suya? ¡O un albazo! ¿República representativa? No: es más "democrática" una asamblea popular en el Zócalo votando a mano alzada. La soberanía radica directamente en el pueblo, sabio y noble y bueno, como el de las asambleas. ¿División de poderes? ¿Ley? La voz del pueblo (y de su Führer) es superior a toda ley. Fascismo puro.

 

Las instituciones representativas (previamente mandadas al diablo) no pueden regir en la luminosa época del Partido de la Revolución (quitémosle de una vez eso obsoleto de "Democrática".) Al diablo las instituciones, al diablo los votos y al diablo la república. ¡Al diablo la democracia! ¡Viva la soberanía popular!

 

Las de enaguas blancas y los camisas blancas —bien seleccionados, calados y entrenados en resistencia, lealtad y obediencia durante el bloqueo a Reforma—  no están para el petróleo sino para atacar lo que venga de Calderón. Nada importa que López haya escrito en 2006 un libro diciendo literalmente "...tampoco deberíamos descartar que inversionistas nacionales, mediante mecanismos transparentes de asociación entre el sector público y el privado, participen en la expansión y modernización del sector energético o actividades relacionadas, siempre y cuando lo permitan las normas constitucionales". Podría Calderón proponer que México lanzara un cohete a la Luna o propusiera una reforma política o un nuevo Seguro Social u otro horario de verano. No importa razón alguna, causa alguna o verdad alguna. Las razones y verdades tienen igual valor que la ley: ninguno.

 

En lo que están es bien distinto: descarrilar a Calderón. O derrocarlo, previa ruina del país. Dar un golpe de Estado, que ya iniciaron al clausurar uno de los poderes del Estado. El Peje añora desde siempre, sin importar fachadas, métodos o circunstancias, el poder total. Pase lo que pase. Así destruya a México. O sufra el pueblo. O corra la sangre. No importan los medios: el hombre está absolutamente resuelto a TODO.

 

El único verbo que sabe conjugar el gobierno ante él es "ceder". Si Calderón quiere salvar a México necesita entender, al menos, que:

 

·         López Obrador no cambia, ni escucha, ni aprende. No se puede razonar con él, dialogar o acordar. Traicionará todo y a todos, según sus intereses.

·         AMLO no es político, no le importan los votos, y mucho menos es demócrata o patriota. No tiene ideales ni ideas, sino un propósito y sólo uno: el poder para él.

·         El PRD sólo sirve para darle dinero. Impedirá con todo medio que otro lo controle.

 

Y ante todo: en las épocas críticas se mide el alma de los hombres. ¿Estará nuestro presidente a la altura del reto?

 

Ante la sedición, el golpismo y la rebelión hay un Código Penal, instituciones republicanas, y leyes. Detrás hay cárceles. No hay otra forma de tratar con quien pretenda destruir a esta república. Calderón debe fajarse e investirse de valor civil, y leer atentamente esto que dijo Benito Juárez ante el Congreso en 1868: "La República quiere gozar de paz, bajo el amparo de la Constitución y de las leyes. Para reprimir a los que pretendan sobreponerse a ellas, no debe ni puede dudar el gobierno de que cuenta con la opinión y el apoyo de la inmensa mayoría de los ciudadanos."

 

• Totalitarismo

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