MIÉRCOLES, 23 DE ABRIL DE 2008
Capitalismo y corporativismo

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Valenzuela







“Ante la arremetida del mercado los grandes interventores ahora claman en su contra, piden de nuevo la intervención del estado para controlarlo. Todavía no entienden que la única forma de lograr esa paz financiera mundial es reformando las economías de los países como México donde todavía el Corporativismo es el común denominador, sacando a los gobiernos de esos países de la rectoría económica de los mismos, liberando los mercados. Dejando que el mercado asigne los recursos y no los gobiernos corruptos.”


Desde el nacimiento de los EU a finales del Siglo XVIII inspirado por las ideas liberales de Thomas Jefferson y Adam Smith, la nueva nación inició una etapa de desarrollo nunca vista en la historia de la humanidad. Jefferson y Smith se complementaban el uno al otro. Ambos compartían el instinto republicano; ambos eran apóstoles de la libertad; el argumento de Jefferson por libertad política iba siempre acompañado por la campaña de Smith de libertad económica. La democracia constitucional nació en esos momentos como un gemelo de la economía de mercado.

 

Conforme el Siglo XIX se desarrollaba, Inglaterra con sus ricas colonias prácticamente en todo el mundo y la aplicación de las ideas liberales de Smith, Mill, Locke, Ricardo, Weber se consolidaba como la potencia mundial. Cuando Jefferson iniciaba el primer borrador de lo que sería la nueva constitución de los EU, en México nos encontrábamos luchando por liberarnos del control autocrático de la corona de España y el yugo de la iglesia católica, sin una idea clara de qué clase de gobierno queríamos para nuestro proyecto de nación.

 

Cuando la república y los mercados libres echaban sus raíces en los EU a mediados del Siglo antepasado, en México buscábamos un emperador en Europa en medio de una sangrienta guerra entre liberales y conservadores que nos llevó inclusive a perder la mitad de nuestro territorio. Cuando Laissez Faire se convertía en la fuerza atrás del explosivo desarrollo y progreso en los EU a principios del presente siglo pasado, en México nos encontrábamos promoviendo mercantilismo, socialismo, estatismo en medio de una cruenta revolución encabezada por militares improvisados sedientos de poder que dejó el país destrozado.

 

Cuando la gran depresión abrazaba a los EU a finales de los años 20, México había ya vivido una depresión de más de 20 años producto de una revolución que lo había arruinado. Cuando FDR inició su jornada para esclavizar de nuevo a los EU a través de su “New Deal”, en México ya éramos esclavos en un país corrupto controlado por una nueva elite de políticos demagogos, ya éramos la dictadura perfecta. Cuando en los 70s Gerald Ford luchaba en los EU contra los efectos de las políticas socialistas de Nixon y Johnsson, Echeverría iniciaba la fatal etapa de su nacionalismo revolucionario para luego pasar la estafeta a López Portillo. Entregaron luego un país que se había devaluado más de 1000%.

 

Cuando la revolución de Ronald Reagan se inició en los EU a principios de los 80s, México finalmente empezó a pagar las consecuencias de más de medio siglo de malos manejos, errores, ineptitud, proteccionismo etc. En Septiembre de 1982 el Secretario de Hacienda, Silva Herzog, se presentó en Washington para declarar ante la comunidad internacional, la quiebra y suspensión de pagos de México. Los EU una vez más acudían al rescate de nuestro país salvando a la dictadura perfecta.

 

Los partidos de izquierda a nivel mundial habían tenido un desarrollo espectacular durante toda la primera parte del Siglo, debido principalmente al desprestigio que había sufrido el capitalismo y los mercados a quienes injustamente se culpó de la gran depresión de 1929. Fue cuando Keynes hizo su aparición revolucionando la ciencia económica con sus nuevas teorías de intervención gubernamental que enviaron al mundo entero en una espiral socializante.

 

Al finalizar la segunda guerra mundial, los países victoriosos encabezados por los EU se reunieron en Bretton Woods para diseñar la nueva arquitectura financiera mundial. Dichas reuniones fueron encabezadas por dos famosos economistas: John Maynard Keynes, británico, el padre de las intervenciones estatales en la economía de las naciones, y Harry Dexter White, americano, a quien inclusive se le acusó de haber pertenecido al partido comunista. Keynes y White fueron los padres de lo que ahora conocemos como capitalismo de estado, el Corporativismo.

 

Sin embargo, con la revolución de Reagan se inició la debacle del mundo comunista, y los híbridos llamados de economía mixta en donde se había formado esa nueva versión del capitalismo, el capitalismo crony o también conocido como Corporativismo, el capitalismo de estado. Una versión totalmente distorsionada de lo que es el verdadero capitalismo democrático; un capitalismo de grupo, un capitalismo selectivo. Un capitalismo amafiado entre el estado, grupos de negociantes sin escrúpulos, y sindicatos embarrados. Un capitalismo en el que el estado escoge a los ganadores y a los perdedores.

 

A principios de los 90s finalmente el mercado armado con la nueva tecnología, inició la destrucción de todos esos modelos económicos antinaturales, amorfos, intervenidos, manoseados. El mercado empezó a pasar la factura a los países en donde se había inventado el Corporativismo: Japón, los tigres asiáticos, México, América Latina en general. Se inició así una de las épocas de mayor inestabilidad económica financiera a nivel mundial: devaluaciones, quiebra de países, suspensión de pagos, caída de las bolsas de valores, decrecimiento del PIB de esos países. El árbol inició su sacudida para deshacerse de los malos frutos…

 

Ante la arremetida del mercado los grandes interventores ahora claman en su contra, piden de nuevo la intervención del estado para controlarlo. Todavía no entienden que la única forma de lograr esa paz financiera mundial es reformando las economías de los países como México donde todavía el Corporativismo es el común denominador, sacando a los gobiernos de esos países de la rectoría económica de los mismos, liberando los mercados. Dejando que el mercado asigne los recursos y no los gobiernos corruptos.

 

Los grandes especuladores como Soros ahora se visten de redentores pidiendo lo mismo, intervención estatal. Aparece un Echeverría asiático en Malasia pidiendo el control de los movimientos de capital. En Venezuela un militar golpista y demagogo porque promete luchar contra los mercados y sus injusticias. La lucha ahora es franca y abierta, es la lucha entre el mercado y el estado, y en esta lucha participan dos clases de políticos, los hábiles como Clinton que lo entendió y, sin creer totalmente en el mercado, le dio el paso, y los torpes como Chávez en Venezuela que se quieren enfrentar a él, la lucha es a muerte, pero no hay duda que el ganador será el mercado.

 

Los políticos exitosos del nuevo milenio serán los que entiendan que estado y mercado no son enemigos, que pueden ser aliados, que lo abracen y le faciliten su desarrollo desmantelando el Corporativismo. Que entiendan que el estado tiene su función y es diferente a la del mercado, el estado debe ser el réferi, el árbitro del juego; los jugadores, la sociedad civil. El estado no debe ser proveedor, consumidor, juez y parte. Que entiendan que el mercado liberado puede y debe ser un agente de justicia y prosperidad. Que entiendan también que cuando se le reta y se le ataca, el mercado es cruel y despiadado, los japoneses tienen diez años sintiéndolo y todavía no lo entienden. Los EU se encuentran en ese proceso y de la solución depende su futuro.

 

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