MIÉRCOLES, 30 DE ABRIL DE 2008
El tren de la media noche

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“Lo que sucede en estos momentos con la reforma energética, es el último campanazo anunciando la partida del tren; y nos va a dejar. Repito, insisto y subrayo; ya no hay otro, este era el de la media noche.”


Hace unos días, me levanté alegremente experimentando una de esas euforias que solo te invaden cuando durante la noche has soñado algo hermoso. Supe de inmediato que ya estaba despierto al recibir la noticia de la aprobación de la “Reforma electoral” que tanto se cacareó, y que tiene ahora mas parches que los pantalones del güero Colorado—famoso vaquero de mi abuelo en los 50—quien presumía portar material de por lo menos 15 diferentes orígenes desde mezclilla, gamuza, hasta baqueta. De lo que nunca hablaba era del olor de los mismos. De inmediato me puse a escarbar el archivo de mis sueños y voalá; ahí estaba el motivo.

 

Pude rescatar mi sueño en el cual visualizaba finalmente un México diferente, un México libre, un país al cual el mundo no temiera, admirara. Un país con una economía vibrante, de gente optimista con su futuro. Observaba en mi sueño un país con un ingreso per capita de $25,000 dólares al año; una inflación de 3%; reservas internacionales de casi 100 billones de dólares; de pobreza casi inexistente y un desempleo que apenas alcanzaba un nivel “real” del 2%; un crecimiento sostenido de más de un 5%; una deuda que no alcanzaba el 30% del PIB; un superávit en el presupuesto de casi $15,000 millones de dólares.

 

Soñaba que nuestro país había escalado hasta el sitio 18 en el escalafón mundial del poder de compra de su gente; Su calidad de vida lo clasificaba en el 26 del mundo; Su mercado bursátil había alcanzado un valor de 700 billones de dólares para situarlo como el número 9 del mundo; su expectativa de vida lo situaba en el 3; su competitividad en el 6; Su ambiente de negocios lo ubicaba en el 12 al igual que su creatividad a nivel planeta. En mi sueño me preguntaba confundido ¿por qué? Y la única repuesta recibida era porque se había ubicado como el país número 1 del mundo en la escalera de libertad económica.

 

Fue aquí cuando después de empujar mi primer trago de café, como el cochinito me caí de la cama y me puse a llorar; no eran los números de México sino los de Hong Kong revisados la tarde anterior. Me propuse interpretar mi sueño. ¿Por qué había yo experimentado un sueño tan particular? La explicación que acepté, fue el gran impacto que hace años provocara en mí la carta que me dirigió Milton Friedman—también leída la noche anterior---recomendándonos un modelo a seguir y no era los EU, era Hong Kong. Afirmaba el Dr. Friedman con asertividad; “estás equivocado; EU durante los últimos 70 años ha seguido la ruta que México llevó a sus extremos; ahora el Estado controla mas del 50% del ingreso nacional; el modelo de México debe ser el de Hong Kong de los últimos 30 años.”

 

Ya antes había leído un escrito que comparaba el desarrollo de México, Hong Kong y Singapur. En los años 70 el trío era la letrina del mundo. Pobreza, corrupción, subdesarrollo, narcotráfico, contrabando etc. Treinta años después, los países orientales son un ejemplo para el mundo. Singapur tiene inclusive niveles y calidad de vida superior a los de Hong Kong. Su economía durante los últimos 10 años ha crecido un promedio de casi 9%; mantiene una relación superávit/PIB más alta del mundo; Una inflación de poco más de 1%; su ingreso per capita de casi $27,000 dólares y también superior al de Hong Kong; su mercado de valores supera los $200,000 millones de dólares. Me vuelvo a preguntar; ¿por qué? La respuesta la encuentro cuando descubro que Singapur está clasificado como el número 2 después de Hong Kong en la escala liberal económica.

 

Al estar analizando tales estadísticas descubro algo aun más impactante; Irlanda. Un país que hace sólo unos años era el hijo feo que escondía Europa, tiene ahora una calidad de vida superior a la de ambos Hong Kong y Singapur; su ingreso per capita es de más de $25,000 dólares al año y es el 14 del mundo. Durante los últimos diez años su economía ha crecido a un promedio superior al 9% anual. Su porcentaje de las exportaciones del mundo iguala al de México con un territorio de menos del 4% del nuestro. Su inflación promedio de los últimos diez años fue de un 2%. En competitividad así como en “ambiente para los negocios” y creatividad---en los tres renglones---es la 7 del mundo. Me pregunto de nuevo; ¿por qué? Adivinaron, en la escalera de libertad económica se ubica en el lugar 3 del mundo.

 

Surge la pregunta; ¿Y México? Aquí se inicia la revelación del gran misterio. México ocupa nada menos que el lugar 66 en la escalera de la libertad en un selecto grupo compartido con países tan distinguidos como Armenia, Botswana, Colombia, Mali, Mauritius y Namibia.” Algún acelerado nacionalista se podrá ofender, pero ahí tenemos ese nuevo “repelente económico” que le llaman reforma electoral como prueba. De ahí se desprende el que nuestro ingreso per capita sea  el número 55 del mundo y menos de la quinta parte del de Irlanda. En poder de compra seamos el 54; calidad de vida el 50. El promedio inflacionario durante la década de los 90 sea de casi 20%. Seamos el tercer país más endeudado del mundo; tengamos la segunda carga universal más pesada para servir esa deuda.

 

Así como la nueva teoría de crecimiento de Paul Romer—a quien se le da como seguro ganador del premio Nobel el año entrante--- afirma el que con un 0.5% adicional que la economía de los EU crezca en los siguientes 30 años, el ingreso per capita de los americanos se dispara a más de $200,000 dólares al año; tiene también la otra cara de la moneda. Si México no crece a niveles “cósmicos” durante los siguientes años, nuestro ingreso per capita----como ha estado sucediendo durante los últimos 30 años; se pulverizará. Aquí se aplica el ahora nuevo y ya famoso multiplicador político-económico de Valenzuela-Mansueti. Cometiendo los mismos errores, con los mismos “actores políticos”; ni siquiera peores; las consecuencias serán mucho más devastadoras por el efecto acumulado de las barrabasadas del Estado. Es decir; “éste es el ultimo tren.”

 

Lo que sucede en estos momentos con la reforma energética, es el último campanazo anunciando la partida del tren; y nos va a dejar. Repito, insisto y subrayo; ya no hay otro, este era el de la media noche. El que el Congreso de Mao Maos que tenemos le ha puesto el último candado al cofre que tan celosamente guarda nuestra soberanía, nuestro nacionalismo, pero sobre todo y más importante; Los intereses del establishment y el hambre de los mexicanos. Y ¿queríamos democracia no? Pues ya la tenemos.

• Libertad económica

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