MARTES, 20 DE MAYO DE 2008
Crisis inmobiliaria, culpa del gobierno grande

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ron Paul







“La verdadera solución es que el gobierno se aparte de la micro gestión económica y permita que el mercado se ajuste, por más doloroso que resulte para algunos.”


Washington (AIPE)- La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó recientemente dos proyectos de leyes para reanimar al mercado inmobiliario y de hipotecas. Con razón abundan las críticas a malas decisiones y tanto los prestamistas como los bancos comparten la culpa por la crisis del mercado financiero. Las normas para conceder créditos fueron relajadas o abandonadas, creando una exagerada demanda por parte de compradores de viviendas, lo cual disparó los precios. Y tanto los inversionistas como los urbanizadores pensaron que el auge inmobiliario continuaría para siempre. Pero la burbuja explotó y las pérdidas son impresionantes.

 

Sin embargo, muchos en Washington no se han dado cuenta que la intervención gubernamental fue la causa del actual malestar económico. Las tasas de interés artificialmente bajas creadas por la Reserva Federal, el crédito fácil que fomentó un voraz apetito por préstamos, mientras las decisiones de compra y de crédito se basaban en condiciones de mercado irresponsablemente manipuladas por el gobierno.

 

Pero un componente clave de toda administración financiera privada es detectar situaciones económicas insostenibles o falsificadas, procediendo a ajustar los riesgos asumidos. Muchos bancos no lo hicieron y ahora más bien pretenden que los contribuyentes que pagan impuestos les resuelvan sus problemas. Eso es totalmente injusto, pero el Congreso está tratando de complacerlos.

 

Los dos proyectos que se discuten en el Congreso confrontan el problema de manera equivocada, tratando de tapar todo con fianzas del gobierno y más intervención. Una de las propuestas concedería fianzas por hasta 300 mil millones de dólares para refinanciar hipotecas de viviendas amenazadas de ser reposeídas. Otros 15 mil millones de dólares serían concedidos a autoridades locales para que sean utilizados en la compra y renovación de viviendas reposeídas, de manera de revenderlas o alquilarlas. Felizmente, el presidente Bush ha prometido vetar esas leyes. No es ni fiscalmente ni moralmente deseable “socializar” de esa manera las pérdidas de empresas y financistas privados.

 

La verdadera solución es que el gobierno se aparte de la micro gestión económica y permita que el mercado se ajuste, por más doloroso que resulte para algunos. No debemos imponerle a quienes pagan impuestos, incluyendo gente que vive en casas y apartamentos alquilados o quienes no han cometido locuras tratando de enriquecerse, que paguen por los errores de especuladores. Es una idea espantosa tratar de extender y profundizar aún más esta crisis financiera. “Socializar” las pérdidas produciría consecuencias no previstas que le darían nuevas excusas al gobierno para profundizar su intervención.

 

Así crecen los gobiernos, alegando que están corrigiendo errores previamente cometidos, mientras sacuden constantemente a los contribuyentes. El mercado requiere la oportunidad de corregirse a sí mismo y el Congreso debe evitar empeorar la situación, pretendiendo que realiza un rescate.

 

___* Congresista republicano por el estado de Texas.

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