MARTES, 27 DE MAYO DE 2008
Censura en la UAM

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“Coartar la expresión y difusión de las ideas es una violación constitucional y no la dignifica a nadie. No es tiempo de revivir la Santa Inquisición, al contrario, lo que el país necesita es que “se abran mil flores y compitan cien escuelas de pensamiento”. Si en lugar de sofocar las nuevas ideas, se fomentara que cada profesor, investigador, trabajador o alumno expresara sus pensamientos, enfoques y propuestas, a través de Internet o de cualquier otro medio, estoy seguro que podríamos abrir nuevos horizontes, con teorías que resuelvan los problemas de la sociedad.”


Lunes, 19 de mayo de 2008

 

Dra. Sylvie Jeanne Turpin Marion

Secretaria de la Unidad Azcapotzalco UAM

PRESENTE

 

 

Le envío acuse de recibo de su oficio con fecha 30 de abril de 2008. Quiero decirle que apenas me estoy reponiendo del golpe que me produjo su carta. No podía creer que usted me escribiera en términos tan hostiles y poco universitarios. Me hizo usted recordar aquellas célebres palabras de la Santa Inquisición de “el indio nació para callar y obedecer”.

 

Cuando recibí su sobre sellado quise adivinar su contenido antes de abrirlo. Pensaba:

 

1.      ¿Será que la Dra. Sylvie Jeanne me va a dar la buena noticia del trámite que inicié hace más de diez años para cambiarme del Departamento de Ciencias Básicas al de Economía?

2.      ¿Se habrá enterado la Dra. Turpin que estudié cuatro doctorados y me quiere felicitar?

3.      ¿Será que me quiere avisar que siempre sí me va a dar todo el apoyo institucional para publicar mi libro sobre la pobreza?

4.      ¿O quizás me quiere decir que se cometió una injusticia por negarme la promoción a titular “C”?

5.      ¿O tal vez le ha llegado a sus oídos que mis artículos están causando una revolución en el pensamiento de muchos mexicanos?

6.      ¿O me quiere dar la grata noticia de que ya me van a permitir escribir en las revistas de la UAM?

7.      ¿O me quiere felicitar porque se empiezan a traducir mis artículos a otros idiomas?

  1. ¿O tal vez me quiere premiar porque en las encuestas a los alumnos siempre salgo bien evaluado?

 

Pero mis pensamientos estaban totalmente equivocados. Nunca pensé que en ese sobre viniera una abierta amenaza de censura para que yo, su servidor, ya no escribiera y dejara de enviar mis artículos por correo electrónico, con la posibilidad de que me retiraran el equipo (que compré con mi sueldo), “independientemente de las acciones legales que en su caso, sean procedentes” (¿acusarme de fraude, correrme de la universidad, meterme a la cárcel?). La verdad me dejó frío con sus palabras. Me negaba a aceptar que Ud. me las enviara, pues siempre la he considerado una fina persona, digna de los cargos más altos de nuestra universidad. Por tal motivo, me gustaría hacerle algunas aclaraciones:

 

Es cierto que he usado mi cuenta de correo institucional (mrs@correo.azc.uam.mx) para enviar correos electrónicos. Envío mis artículos para compartirlos con la comunidad de la UAM y con colegas de otras universidades y de otros países. Lo hago así, desde la UAM, porque me parece importante destacarnos como una institución activa en el debate de las teorías, enfoques e ideas. El intercambio fresco y casi inmediato, mediante el correo electrónico, es una de las grandes virtudes de la Internet, ¿por qué no habría de usarlo?

 

Mis artículos versan sobre pobreza, teoría monetaria, economía y educación. Me siento con la obligación moral de dar a conocer mis análisis, reflexiones y propuestas para solucionar diversos problemas de la sociedad y someterlos al criterio de otros académicos. Uso las direcciones electrónicas que públicamente aparecen en la red. ¿De qué serviría haber estudiado tanto si no somos capaces de analizar y proponer soluciones a los problemas del país? A esta actividad yo le llamo investigación y Difusión de la Cultura y creo que es una tarea sustantiva que debemos abrazar todos los universitarios.

 

En efecto, hay gente que se ha molestado por lo que escribo, no sólo externos, también de la propia UAM y hasta mis colegas del pasillo. Hay profesores que en lugar de aportar sus ideas, críticas o reflexiones, prefieren hacerme recordatorios familiares, difamarme, romper mis artículos o simplemente me acusan de abuso o “mal uso de los recursos de la UAM” como un recurso sucio para taparme la boca. Pero también debo mencionarle que mucha gente me agradece por lo que envío. Le podría enviar un centenar de cartas que constatan su beneplácito.

 

Usted señala: Enviar y recibir mensajes a través del correo electrónico institucional que no estén relacionados con sus funciones académicas al amparo del ejercicio de su libertad de expresión, constituye un uso indebido a los recursos institucionales”. ¿Creerá la Dra. Turpin que envío pornografía, propaganda política o venta de drogas?, me pregunté. Permítame señalarle en qué más uso el correo electrónico:

 

También lo uso para dar a conocer e invitar a quien se interese en mis seminarios de Escuela Austriaca de Economía. Por cierto, ninguna escuela o facultad de economía en México brinda estos seminarios y por tal razón los alumnos salen al mundo profesional desarmados en virtud de su formación limitada. Con estos seminarios, al menos, atiendo a unos cincuenta alumnos por año. Humildemente, considero que esta es una aportación a las tareas sustantivas de la universidad y lo hago con mucho gusto, sin cobrar un centavo.

 

He obsequiado a la Universidad, después de cubrir mi carga de trabajo en matemáticas, cursos de Economía Mexicana e Introducción a las Ciencias Sociales en los cuales hago uso intensivo del correo electrónico para tareas y discusiones con mis alumnos. ¿Qué de malo hay en ello?

 

En cuanto a la investigación, he concluido mi libro “Pobreza e Índice de Libertad Económica” y estoy trabajado otro sobre Reforma Educativa. Para ello, obtengo información mediante Internet. ¿Es incorrecto?

 

Por tanto, considero que cumplo satisfactoriamente con las tareas sustantivas de la universidad: Docencia, Investigación y Difusión de la Cultura. Y para todo, ciertamente, uso la infraestructura de la institución y aparte, tengo contratada Internet para mi domicilio a fin de seguir trabajando para la UAM. En otras palabras, trabajo a tiempo completo y exclusivo para nuestra universidad. ¿En dónde considera usted que estoy haciendo mal uso de la infraestructura de la UAM? Usted misma señala que esta infraestructura debe servir para apoyo a las actividades sustantivas y promover una mayor vinculación con otras comunidades académicas”. Y quiero decirle que realmente me he vinculado con mucha gente de fuera. Algunos me invitan a dar conferencias, asesorar en sus programas académicos, escribir en sus revistas o hablar en la radio o TV.

 

Hay algunos profesores que en lugar de discutir mis artículos, mejor quisieran borrarme del mapa. Quiero decirle que a nadie le pongo una pistola en la cabeza para que me lean. Los ofrezco como quien ofrece manzanas y las compra o me leen los que gusten. Además, es muy fácil eliminar mis correos, basta un clic, o ponerme en la lista de “correo no deseados” y la máquina los borra automáticamente; otros docentes abogan por la diversidad de pensamiento siempre y cuando no se salgan de la ideología tradicional, pero mal estaría que la UAM, por medio de sus autoridades, apagara las voces que piensan de manera diferente. De hecho, la diversidad de ideas debe ser una característica esencial de cualquier institución que se precie de ser Universidad. ¿No cree usted?

 

Además, Dra. Jeanne Turpin quiero recordarle que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo tercero fracción VII señala: “Las universidades… realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura… respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas”.

 

Coartar la expresión y difusión de las ideas es una violación constitucional y no le dignifica a usted en absoluto. No es tiempo de revivir la Santa Inquisición, al contrario, lo que el país necesita es que “se abran mil flores y compitan cien escuelas de pensamiento”. Si en lugar de sofocar las nuevas ideas, usted fomentara que cada profesor, investigador, trabajador o alumno expresara sus pensamientos, enfoques y propuestas, a través de Internet o de cualquier otro medio, estoy seguro que nuestra universidad se enriquecería, podríamos abrir nuevos horizontes, con teorías que resuelvan los problemas de la sociedad.

 

En este tenor, estimada Dra. Jeanne Turpin, yo le ruego que reconsidere su actitud y me restituya Usted el derecho de comunicarme con la comunidad tanto interna como externa a la UAM y me preste todo el apoyo que esté de su parte.

 

Con un atento saludo, quedo de usted.

 

Dr. Santos Mercado Reyes

 

 

c.c.p. Dr. José Lema Labadie, Rector General de la UAM.

c.c.p. Dr. Adrián de Garay Sánchez, Rector de la Unidad Azcapotzalco.

c.c.p. Dr. Emilio Sordo Zabay, Director de la DCBI.

c.c.p. Dr. Luis Noreña Franco, Jefe del Dpto. de Ciencias Básicas.

c.c.p. Comunidad universitaria.

c.c.p. SITUAM.

 

• Libertad expresión

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