VIERNES, 20 DE JUNIO DE 2008
Controles de precios

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Con aplausos, globos y fanfarrias, la Concamín y el presidente Calderón anunciaron que hasta el 31 de diciembre el precio al productor de 150 productos alimentarios permanecerán constantes “si las condiciones lo permiten”. Al respecto valen tres comentarios...”


Con aplausos, globos y fanfarrias, la Concamín y el presidente Calderón (el legal y por lo mismo el legítimo) anunciaron que hasta el 31 de diciembre el precio al productor de 150 productos alimentarios permanecerán constantes “si las condiciones lo permiten”. Se anunció este “acuerdo” como una política de apoyo a la economía familiar ante el aumento que han experimentado el precio de diversos alimentos en el mundo, particularmente granos, carne (vacuna, porcina y avícola) y lácteos. Al respecto valen tres comentarios, el primero sobre el reciente repunte del precio de los alimentos y de la “inflación”, el segundo sobre si este tipo de acuerdos de fijación exógena de precios realmente sirven para controlar la inflación y el tercero sobre la canasta de bienes cuyo precio, se anunció, permanecerá constante.

 

Primero, el precio de los alimentos ha aumentado de manera sostenida durante los últimos tres años y no es sino desde hace pocos meses que la tasa de aumento se ha acelerado. El aumento estructural del precio de los alimentos se debe a dos razones fundamentales. La primera es que debido al crecimiento que han experimentado varias economías en los últimos años, particularmente China, India y algunos países de África y América Latina, hay menos pobres en el mundo, lo que ha llevado a un aumento en la demanda mundial de alimentos (granos y carne) ante una oferta relativamente inelástica. El segundo elemento es la caída en la oferta mundial de granos debido a la errónea decisión de producir biocombustibles con maíz amarillo lo cual ha cambiado el uso de la tierra, particularmente en Estados Unidos. El resultado natural de ambos elementos es un aumento del precio de los granos, de las vacas, cerdos y pollos así como de los lácteos. A estos elementos hay que agregar dos; el primero es la notablemente estúpida decisión del gobierno argentino de imponer un gravamen expropiatorio sobre las exportaciones de granos lo que ha reducido la oferta mundial de estos bienes y el segundo la política monetaria expansiva del gobierno de Estados Unidos que ha derivado en un aumento en el precio de los contratos a futuros de granos. ¿Es esto inflación? No, el aumento en el precio de los alimentos es solamente un cambio en precios relativos que se traduce en un aumento en el índice nacional de precios al consumidor.

 

Segundo, ¿sirven los controles de precios para controlar la inflación? No, nunca han servido; es solamente una forma de esconderla, de reprimirla y el efecto directo de este tipo de políticas es reducir la cantidad ofrecida por parte de los productores, en donde los productores y los consumidores pierden, particularmente estos últimos.

 

Tercero, ¿qué hay de la canasta de bienes que la Concamín “ofreció” que su precio se mantendría fijo hasta diciembre? No deja de ser una burla, a menos que la canasta promedio de consumo del mexicano esté concentrada en chiles, tés y bebidas con saborizantes artificiales, tres artículos genéricos que representan el 50% de los bienes anunciados con precio fijo.

 

¡Que viva el populismo!

 

• Populismo

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