MIÉRCOLES, 25 DE JUNIO DE 2008
Sino todo lo contrario...

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“Rebasemos o no, en la izquierda, en la derecha, en el centro, arriba, abajo, atrás, y en todo momento, la economía es acción humana. Por eso no puedo entender el significado de la frase “humanizar la economía”.”


La economía es acción humana. Así nos enseñó el padre de la escuela austriaca, Ludwig von Mises. En este mundo con escasez, las personas responden a los incentivos. Este es el contexto del costo de oportunidad: si haces una cosa, dejas de hacer otra. Por lo tanto, economizar se vuelve prioritario para lograr un mayor nivel de vida.

 

Por ello, aunque suena bellísimo, no entiendo el significado de la frase “humanizar la economía.” Parece ser una etiqueta, rimbombante, con propósito político específico, similar a esa otra desafortunada frase, que lamentablemente se ha tomado en forma literal,  “rebasar al PRD por la izquierda.”

 

Pero es petición de principio flagrante decir, sin previo argumento, digamos, que el gigantesco subsidio a la gasolina es un ejemplo de “economía humana.” Mucho mayor ayuda “humana” sería distribuir los miles de millones de pesos etiquetados al subsidio a las mater familia de las cinco millones de familias más pobres del país, en forma directa. Esto sí es rebasar por la izquierda, en forma inteligente, con la lógica de acción humana: el costo de oportunidad de esos recursos en manos de los que menos tienen es inferior, yo diría infinitamente inferior, al costo de oportunidad del manejo voluntarioso, en manos de burócratas nalgones, de destinar esos recursos al subsidio de la gasolina.

 

Empero, como la economía es acción humana, y la gente responde a incentivos, las consecuencias no tardan en manifestarse—todos aquellos al norte de la frontera que cruzan hacia nuestro territorio al desquitar el “almuerzo gratis” y adquirir su gasolina a menor precio.           Esto no es “humano,” es criminal.

 

Las medidas de control de precios son otro buen ejemplo. ¿Cómo es que, sólo aquí en este país como el cual no hay dos, en esta administración, resulta que sí, contrario a la evidencia de más de cuatro milenios, resultan “humanos” los controles de precios? Ni así se controla la inflación, ni así se evita la escasez—sino todo lo contrario.

 

Sino todo lo contrario, por más rectores que queramos ser, por más sabelotodos en materia económica que ostentemos ser. Bien caracterizó la nueva política de precios el columnista Samuel García: “julio regalado”. Pero realmente va más allá del mes, porque la gente responde a incentivos. Y la gente no va a querer que se quiten los controles, o sea, los subsidios al consumo. Nadie, nunca, rechaza un “almuerzo gratis,” ni Julio ni en julio, y menos cuando el costo lo paga el compadre desconocido, o el erario desinteresado.

 

Hace poco, Mary O’Grady, editorialista del Wall Street Journal, entrevistó al rey populachero por excelencia, Alan García, quién ahora ha abanderado la causa humana, muy humana, de la apertura del comercio al mundo exterior, de la tecnología, del poder de los mercados de diseminar información. En tono de ironía, un tanto provocadora, le dijo al actual mandatario peruano: “¿no debería de contemplar controles de precios, tan sólo por ahora, para evitar la escalada de precios?” La respuesta fue contundente, de este personaje del populismo de ayer, pero ahora versado en los principios básicos de la acción humana: “los controles de precios son mi principal enemigo. Más bien, debemos aumentar la capacidad productiva del país.”

 

O sea, más competencia, mayores facilidades al trabajo. No controles, subsidios, rectorías, regulaciones, administración económica desde Los Pinos. Vaya, rebasemos o no, en la izquierda, en la derecha, en el centro, arriba, abajo, atrás, y en todo momento, la economía es acción humana. Y ello significa que para trabajar, debemos dejar trabajar.

• Populismo • Liberalismo • Problemas económicos de México

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