MARTES, 8 DE JULIO DE 2008
¿Por quién votar?

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



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“Dentro de un año habrá elecciones federales en México. Ni esas elecciones ni ningunas otras deberían ser tan cruciales en nuestras vidas. ¿Por quién votar en 2009? Para empezar hay que castigar al PAN por su traición.”


Dentro de un año habrá elecciones federales en México (además de locales en el Distrito Federal y otras entidades federativas).

 

Ni esas elecciones ni ningunas otras deberían ser tan cruciales en nuestras vidas. En los comicios pueden estar en juego los derechos de por sí muy acotados que tenemos (para los estatólatras son “concesiones), pues bajo la democracia ilimitada un día una mayoría puede decidir aumentar el expolio sobre una minoría o aplastarla. Pero las elecciones están ahí, no podemos hacer como si no estuvieran.

 

En 2009 quisiera votar y llamar a votar por candidatos cuyo compromiso de principios fuera, precisamente, el de abolir el régimen de democracia ilimitada para dar lugar al estado de derecho, a la primacía absoluta de los derechos naturales del individuo a la vida, la propiedad privada, la libertad, la igualdad ante la ley y a resistir a la opresión. Así, las elecciones democráticas, versarían sobre aspectos meramente secundarios de un Estado mínimo o ultra-mínimo, jamás sobre la vigencia de los derechos naturales del individuo.

 

En el corto plazo esos candidatos a diputados se comprometerían a votar contra el aumento del expolio fiscal y de la expansión del Estado, así como a revertir reformas liberticidas como la electoral aprobada en 2007, para solamente dar unos ejemplos.

Obviamente estos candidatos serían los de un partido liberal, el cual no existe, pero debemos y vamos a construir. Por lo pronto y como en otras ocasiones no podremos elegir entre el bien y el mal, sino entre males, en la búsqueda del menor de ellos.

 

En 2006 muchos optamos por el mal menor que representaba el candidato panista Felipe Calderón y la coalición de facto que se dio entre el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Nueva Alianza (PANAL) y sectores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con tal de impedir que la izquierda se hiciera del poder.

 

Aunque el mal menor no resultó tan menor como esperábamos (Calderón es el principal responsable de la reforma electoral liberticida), de cualquier modo habría sido peor que la izquierda no vergonzante hubiera llegado a Los Pinos (baste mirar a la mayor parte de América Latina para darnos una idea de lo que nos salvamos).

 

No fue erróneo elegir el mal menor, sino en todo caso no imponerle condiciones a Calderón: si quieres mi voto esto es lo que quiero a cambio, pues no doy cheques en blanco. Además, había que ubicar la decisión táctica del voto útil en el conjunto estratégico de lo que será la gran gesta por implantar un orden liberal en México.

 

¿Por quién votar en 2009?, ¿por un PAN que traicionó a sus electores y les puso un esparadrapo en la boca?, ¿por el mal mayor que representan el PRD o el PRI de Beltrones y sus respectivos adláteres?

 

Para empezar hay que castigar al PAN por su traición, sin suicidarnos tampoco al hacerlo. Pero ¿cómo?

 

Ante el proyecto de reforma electoral liberticida, cocinada por Manlio Fabio Beltrones del PRI, Carlos Navarrete del PRD y Santiago Creel del PAN (con la anuencia de Calderón y la presión de Juan Camilo Mouriño sobre cada legislador panista), el Partido Nueva Alianza no votó a favor y ha impugnado la reforma ante el poder judicial.

 

El PANAL, que por cierto es integrante de la Red Liberal de América Latina y de la Internacional Liberal, proclama en su declaración de principios que está a favor de una “economía de mercado”.

 

Votar por el PANAL (regularmente un aliado del PAN) parece la única opción, sin que nos hagamos ninguna ilusión sobre el tímido acercamiento con el liberalismo de ese partido o hagamos abstracción de la trayectoria de sus líderes formales e informales.

 

Para otorgar el voto al PANAL, habría que lograr se comprometiera por lo menos a cuatro cosas: mantener en forma consecuente el rechazo a la reforma electoral liberticida, rechazar todo aumento de impuestos y al crecimiento real del gasto público y rechazar toda vulneración a las distintas libertades.

 

En virtud de una reciente resolución de la Corte, en 2009 será muy difícil que haya alianzas formales entre partidos (que deben probar que obtienen el 2% de los votos para mantener su registro), lo cual facilita hacer clara la preferencia por el PANAL por sobre el PAN, si bien en 2012 muy probablemente estos partidos serán aliados de facto -como en 2006- respecto al candidato a la Presidencia. Pero para entonces ya habremos dejado claro que los votos no son cheques en blanco y que traicionar a los electores tiene consecuencias.

 

Ciertamente nuestro problema de fondo es el de construir el partido liberal, pero es obvio que no será aún opción ni en 2009 ni en 2012. En tanto, no perjudica, sino por el contrario favorece esta tarea el votar y llamar a votar por el PANAL.

• Elecciones 2009

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