MIÉRCOLES, 9 DE JULIO DE 2008
Lo que vemos y lo que no vemos

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Valenzuela







“El cambio de la revolución industrial a la de la informática entra en su segunda etapa. Pero esta revolución de la informática tendrá alcances inimaginables.”


"Los sistemas políticos democráticos son recientes. Tuvieron una breve existencia en Roma y Grecia, después re emergieron en el siglo XIX, hace menos de 200 años…Un nuevo ciclo de rechazo puede estar iniciándose."

                                                                                                                         William Pfaff

 

El proyecto político más importante del siglo XX, fue el esfuerzo del establishment mundial para elevar al estado a la divinidad. Desde el estallido de las revoluciones a principios del siglo, el estado inició la toma por asalto del mundo de libertad que se había edificado durante el siglo XIX. Después, con el advenimiento de la gran depresión, se volcó hacia el colectivismo y el cabresteo del estado. Finalmente, al término de la segunda guerra mundial, quedó sellado para el colectivismo mediante el establecimiento del nuevo orden monetario mundial acordado en Bretton Woods.

 

En los EU, en 1913 había iniciado ese pacto diabólico entre empresarios estatistas y el estado corrupto con el establecimiento del banco central. El FED nació como una promoción de los principales banqueros de esa época con la idea de eliminar la competencia, controlar los tipos de interés, controlar el ciclo de los negocios, y finalmente controlar el sistema financiero mundial.

 

A pesar de esos esfuerzos, el siglo XXI es testigo de un estado en harapos, totalmente desacreditado en donde se le trató de glorificar. Aun cuando las "clases intelectuales" continúan tratando de inventar nuevas etiquetas como ambientalismo, multiculturalismo, compasión, humanismo etc, las evidencias nos indican que tal movimiento está perdiendo la batalla final en el soporte popular, porque lejos de cumplir sus demagógicas promesas ha dejado a los ciudadanos en medio del hambre, la anarquía y el caos.

 

Las raíces del estatismo se pueden rastrear hasta los escritos de Karl Marx. Sin embargo, a través de la historia encontramos intelectuales que siempre soñaron una sociedad organizada de la punta de la pirámide hacia abajo en la que no habría individuos, solo grupos, sin familias, solo guarderías colectivas, sin propiedad privada, solo control comunitario en donde los líderes fueran sabios y todopoderosos para resolver "todos" los problemas de la comunidad, en donde el individuo fuera un peón del gran ajedrez de control estatal. Marx fue solo el organizador de la idea y la adornó con brillo pseudo científico para servirla a los hambrientos colectivistas que, al no confiar en su calidad como individuos, se escudan en ese ser amorfo; El Estado.

 

Pero el verdadero horror ha sido la implementación de este esquema en nuestra realidad. La historia del comunismo en Rusia, China, Corea del Norte, Cuba, Europa Oriental ha sido una letanía de ejecuciones masivas, violaciones, robos colectivos, asaltos, y criminalidad institucionalizada. El socialismo nacional de Italia y Alemania logró un éxito político como alternativa ante el comunismo, pero sus raíces ideológicas y sus resultados fueron los mismos. Se convirtieron en la principal amenaza para la vida, libertad, y propiedad de la gente. Durante todo el siglo XX humillaron, empobrecieron, ejecutaron a millones de seres humanos, los privaron de su dignidad, de su derecho de nacimiento para regir su propio destino.

 

Sin embargo, hoy día la clase intelectual afirma la alternativa más compasiva es el colectivismo inglés, la planeación económica central del New Deal de los EU, el estado benefactor y regulatorio, la tercera vía promovida por nuestros nuevos arquitectos sociales. Aquí de nuevo encontramos que las raíces de sus propuestas son las mismas. Todos estos sistemas asumen que el estado debería ser el organizador de la sociedad, que la propiedad privada debería ser un beneficio social o ser confiscada, que los órdenes más bajos de la sociedad deberían aceptar los planes centralizados o, si se oponen, correr el riesgo de desaparecer.

 

Lo que no vemos

 

Durante el siglo XXI, la batalla ideológica deberá ser ganada por los abanderados de la libertad. Los socialistas de Nueva Zelanda han llevado a cabo las reformas pro liberales más agresivas del siglo pasado, el "comunista" Mandela abrió Sudáfrica a los mercados y a la inversión internacional, y el ejemplo más dramático, Irlanda. A pesar de que la sangre se nos congela ante demagogos como Hugo Chavez en Venezuela, la tendencia de nuestro tiempo es una creciente resistencia al paquete de ideas estatistas que fueron el común denominador del siglo pasado, y el cada día mayor interés en su reemplazo con la idea de la libertad de todos los seres humanos.

 

En los EU en años recientes fuimos testigos de tenues pero indicativos signos del colapso del estatismo. Las mejores mentes jóvenes ya no aspiran a posiciones burocráticas en el gobierno, prefieren correr el riesgo y triunfar en el sector privado. Cada día contadores empleados por la Tesorería y pilotos de las fuerzas aéreas dejan sus trabajos con el gobierno para incursionar en ese sector privado. Vemos también la deserción de escuelas públicas a escuelas privadas, el gran desarrollo de las editoriales independientes.

 

El internet ha abierto una ventana el mundo para los jóvenes estudiantes que sus maestros hubieran dejado cerrada. Después de más de 50 años de programas burocráticos para combatir la pobreza, ésta finalmente ha disminuido, no debido a tales programas, sino al crecimiento del sector privado y fundaciones como Ashoka.

 

Estamos atestiguando un estado en crisis en todos los rincones del planeta, un estado harapiento, el estado glorificado que ha fallado miserablemente. Los huracanes en los mercados financieros son sólo los estertores de muerte del estado que, ante los embates de la tecnología, se niega a morir galantemente y con ferocidad ejecuta su último asalto. El surgimiento de feroces bandas criminales con sus ejércitos privados, es uno de los síntomas de esa descomposición del estado. Ellos son micro parásitos alimentando el proceso de agonía estatal.

 

El final de una era es usualmente un periodo de intensa corrupción. Así como los arreglos del viejo sistema se disuelven, el ethos social se disuelve con ellos creando un ambiente en el cual la gente en la cima del poder combina el propósito público con actividades criminales privadas, que en estos momentos florecen en todo el mundo.

 

Pero no esperen escuchar esto de la media. Mucha es conservadora y se aferra a lo establecido. Otra ha sido cegada por sus compromisos anacrónicos con el estatismo. Otra simplemente tiene miedo. No esperen escuchar el gran avance de los países de Europa oriental liberados del comunismo.

 

El cambio de la revolución industrial a la de la informática entra en su segunda etapa. Pero esta revolución de la informática tendrá alcances inimaginables. Reorganizará el mundo entero y su impacto se dejará sentir en una fracción de tiempo de velocidad indescriptible creando el verdadero individuo soberano y, por ello, aconsejo colocarnos los cinturones de seguridad y pensemos que cuando más oscuro está, el bello amanecer viene llegando.

 

• Liberalismo

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