JUEVES, 21 DE AGOSTO DE 2008
El deporte (III)

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“¿Qué tiene que ver el deporte con las virtudes cardinales: prudencia, justicia, templanza y fortaleza?”


¿Qué tiene que ver el deporte con las virtudes cardinales: prudencia, justicia, templanza y fortaleza? Más allá de la respuesta obvia de que las virtudes, definidas como hábitos operativos buenos, tienen que ver con cualquier tipo de acción humana, el hecho es que la práctica del deporte es una excelente ocasión para inculcarlas en los niños y los jóvenes. Comienzo por las definiciones.

 

La prudencia se define como aquella virtud por la cual los principios generales (por ejemplo: no matarás) se aplican correctamente a situaciones concretas (por ejemplo: la defensa personal ante una agresión). Es prudente quien sabe qué hacer en casa momento de la vida. La justicia consiste en darle a cada quien lo suyo, siendo lo suyo de cada quien el derecho de cada cual, de lo cual se deduce que la justicia también consiste en no demandar lo que sabemos no es nuestro. La templanza es la virtud que nos permite, no eliminar, pero sí moderar, los apetitos, desde los sensibles hasta los intelectuales, sujetándolos a la razón. Es templado quien practica la sobriedad y la continencia con relación a los apetitos y, por ello, es él quien los domina, no siendo dominado por ellos. La templanza frena. Por último la fortaleza, virtud que nos permite persistir en la consecución de un objetivo difícil, y supone, tanto vencer el temor, como no caer en la temeridad. Es fuerte quien persiste en el esfuerzo necesario para obtener un fin que vale la pena. Si la templanza frena, la fortaleza impulsa.

 

En el deporte, sobre todo a nivel competitivo, ya sea que se compita contra otros o contra uno mismo (y contra uno mismo, consciente o inconscientemente, siempre se compite), la prudencia implica adecuar la estrategia, entendida como las reglas que aseguran una acción eficaz, a las circunstancias del momento, muchas de ellas imprevistas, pero ante las cuales hay que reaccionar con prudencia. La justicia supone el juego limpio, el participar respetando las reglas, que son las mismas para todos, por lo que no hay privilegios, no violentando el derecho de los demás, aceptando que el fin (por ejemplo: ganar), no justifica los medios (por ejemplo: doparse). La templanza supone la moderación en la satisfacción de todas aquellas necesidades que, de ser satisfechas de manera inmoderada, podrían afectar el resultado. Por último, la fortaleza, tal vez la virtud más conspicua en el ámbito del deporte, por ser la que se ve a la hora de la competencia, consiste en sobreponerse a condiciones que van desde el cansancio hasta el miedo, pasando por la duda, todo lo cual frena, freno que es superado por el impulso que aporta la fortaleza.

 

Como bien lo señaló Aristóteles, cada una de estas virtudes es un punto medio entre un exceso (algo que sobra) y un defecto (algo que falta), punto medio que no hay que confundir, ¡de ninguna manera!, con la mediocridad, siendo por el camino de las virtudes que el ser humano avanza hacia el perfeccionamiento moral, al cual la práctica del deporte, bien encausada, contribuye de manera muy importante, sobre todo cuando esa práctica implica prepararse para una competencia, ya sea contra otros, ya sea contra uno mismo, sin olvidar que, haya o no otros competidores, toda competencia, al final de cuentas, es contra uno mismo (contra nuestro miedo, nuestra duda, nuestro cansancio), al grado de poder definir la vida como la oportunidad que se nos da para competir contra nosotros mismos, como la oportunidad que se nos da para ser mejores, para sumar, ¡no restar!, y, de ser posible, multiplicar, para lo cual se requiere de una cierta formación, misma a la que el deporte contribuye de manera eficaz, más allá de las competencias, las medallas y las marcas.

 

Continuará.

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