MIÉRCOLES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2008
Los poderes de la "Fed"

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Roberto Salinas







“La “Fed” se ha convertido en prestamista de primera, segunda, y toda, instancia. El incentivo, bajo ese paternalismo financiero desbordado, es hacer lo que sea, invertir donde sea, al fin que las pérdidas las acabará socializando el banco central.”


Este año ha presentado uno de los escenarios económicos más complicados, lleno de retos en todos los aspectos de la economía global, en años recientes. A estas alturas, la contracción económica mundial se ha dado en un clima de alza de precios, así como de un ajuste brutal en los mercados financieros, derivado de la crisis hipotecaria global.

 

Es un momento para evaluar los alcances de la “Fed” en contener la crisis, y de sus similares alrededor del mundo. Algunos piensan que las acciones tomadas para evitar un colapso sistémico del sistema financiero mundial fueron exitosas. En las palabras de The Economist, es posible que estas medidas hayan “evitado la catástrofe.” Pero, como en la física, también en la economía global, toda acción conlleva una reacción.

 

Esta reacción es que, de una forma importante, las acciones de la banca central se encuentran en un proceso de redefinición fundamental—una transformación estructural de los alcances de la institución central.

 

El mismo semanario The Economist, en un reporte en la materia, ofrece una lista de las varias medidas “extra-monetarias” que han impulsado las acciones de la “Fed” ante la crisis financiera—acciones que van más allá de su mandato inmediato, y que ponen en entredicho la supuesta independencia central de la institución ante los poderes federales del gobierno estadounidense.

 

Este año ha sido un ejercicio permanente de ensayo y error en el mundo de las finanzas globales. Ben Bernanke y su colegio de autoridades en la “Fed” han reducido la tasa de interés de referencia, en forma radical; han autorizado varios nuevos programas de préstamos de emergencia; administraron el rescate de Bear Stearns, y ahora, en tiempos más recientes, los gigantes de las hipotecas estadounidenses, Freddie Mac y Fannie Mae. Ahora, quieren presionar para aumentar nuevas capacidades regulatorias de este colegiado monetario.

 

Y apenas van 245 días de este año. En su mandato principal, sin embargo, todas las expectativas de inflación muestran altos grados de incertidumbre. Parecería, ahora, que ante un problema, de cualquier índole, habría que esperar simplemente a que Bernanke lo reconozca, y a que la “Fed” autorice un rescate. El problema de riesgo moral, conocido en el lenguaje económico contemporáneo como “moral hazard,” se ha convertido en uno de los peores males económicos del momento, al eliminar la función económica del riesgo, y de asignación de riesgo.

 

En otras palabras, la “Fed” se ha convertido en prestamista de primera, segunda, y toda, instancia. El incentivo, bajo ese paternalismo financiero desbordado, es hacer lo que sea, invertir donde sea, al fin que las pérdidas las acabará socializando el banco central.

 

Una idea creativa, ante este escenario económico tan lleno de incertidumbre, es dejar que el mercado de seguros privado ofrezca coberturas de capital a las instituciones bancarias y financieras, de tal suerte que en momentos de contracción y crisis, se puede activar o depender de un seguro contra descapitalización.

 

Parecería un reto gigantesco, dadas las pérdidas que se han acumulado, pero por lo menos no se estaría abusando, de nueva cuenta, del causante presente, y futuro, para pagar los platos rotos.

• Crisis / Economía internacional

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