VIERNES, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2008
GPS: Un nuevo abuso

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
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“Al gobierno hay que ponerle un “estate quieto” para que desista de seguir limitando, ¡arbitrariamente!, la libertad y la propiedad de los gobernados y, muy probablemente, concediéndole privilegios a determinados oferentes de ciertos bienes y servicios”


El precio que pagamos en México, en general, y en la Ciudad de México, en particular, por tener un automóvil es mayor que el precio que le pagamos, al oferente, a la hora de comprarlo, y lo es por el abuso que el gobierno hace de su poder, poder para limitar la libertad y la propiedad de los gobernados, tal y como sucede en el caso de los automóviles.

 

Repasemos  todo a lo que el gobierno nos obliga con relación a nuestros autos: Impuesto al Valor Agregado e Impuesto Sobre Autos Nuevos (a la hora de comprarlo); placas (también a la hora de comprarlo y que, ¡obviamente!, hay que pagar); Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios y, nuevamente, el IVA (a la hora de comprar gasolina); tenencia y derechos vehiculares (cada año, sin falta), licencia de manejar (que hay que pagar); verificación (que también hay que pagar); hoy no circula, el normal y el sabatino y, por si fuera poco, ahora resulta que todos los autos, modelo 2008 en adelante, deben tener instalado el dispositivo GSP y, de no ser así, los automovilistas se harán acreedores a una multa,  todo lo cual no pasa de ser un abuso más de los gobernantes en contra de los gobernados, a quienes no nos queda otra más que dar gracias por la prórroga para la entrada en vigor del castigo, tal y como sucedió en el caso del mentado GPS.

 

A mi, y perdonen mi mal pensar, todo este asunto me huele a contubernio entre las empresas que ofrecen el servicio de localización satelital (que para eso, localización satelital, es el GPS) y el gobierno. ¿Qué oferente de cualquier bien o servicio no quiere que el gobierno obligue a la gente a consumir su producto? Entiendo que la intención es buena: reducir el robo de autos y aumentar la recuperación de los mismos. Eso lo entiendo, pero lo que no acepto es el método: la imposición gubernamental, que en este caso representa un desembolso más, ¡obligatorio!, para el dueño del automóvil.

 

En todo caso lo que se puede hacer es que, a la hora de contratar un seguro de auto, la aseguradora cobre dos tarifas: una para autos con GPS, y otra para autos sin el adminículo, menor la tarifa en el primer caso que en el segundo, ya que el riesgo (y eso, riesgo, es lo que cubren los seguros), es más alto en el segundo que en el primero, respetando la libertad de elección del automovilista. Si esta propuesta parece inaceptable, y se considera que hay que obligar a que todo auto, modelo 2008 en adelante, cuente con el aparatejo, razón por la cual el gobierno obliga al gobernado a instalarlo, entonces su precio debe ser cien por ciento deducible del pago de impuestos. De hecho, cualquier trámite, permiso, licencia, etc., a los que obligue el gobierno deben ser “gratis”, y entrecomillo lo de gratis porque no hay que olvidar que pagamos impuestos, de los cuales deben financiarse todas esas exigencias gubernamentales.

 

Al gobierno hay que ponerle un “estate quieto” para que desista de seguir limitando, ¡¡¡arbitrariamente!!!, la libertad y la propiedad de los gobernados y, muy probablemente, concediéndole privilegios a determinados oferentes de ciertos bienes y servicios, porque, insitito, a mi todo este asunto me huele a contubernio entre las empresas que ofrecen el servicio de localización satelital y el gobierno. Si no es así, y antes que alguien me vaya a acusar de difamación, pido disculpas, pero sin dejar de señalar que, contubernio o no, los resultados son los mismos: una imposición gubernamental contra el bolsillo de los dueños de automóviles y un beneficio a favor de las cajas de las empresas.

• Liberalismo

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