LUNES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2008
La Iraquización de México: Sálvese quien pueda

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

J. Alberto Hernández







“Identifico a una alianza entre sociedad civil y gobierno como la única esperanza de que nuestro país mejore. Sin embargo, como veo no hay condiciones para una alianza de este tipo dadas las circunstancias prevalecientes, por lo que de momento sálvese quien pueda.”


En el pasado se habló de “colombianización”, ahora lo que sucede en México tiene dimensiones iraquíes: decapitados, secuestrados, armas de todo tipo en las calles y enfrentamientos armados a plena luz del día en zonas públicas.

 

He leído a quienes valoran una u otra iniciativa contra la delincuencia, o quienes ven en actos específicos el principio del fin; yo he perdido toda esperanza en la capacidad institucional de frenar a la delincuencia y la alternativa real es algo similar a cuando se hunden los buques: “sálvese quien pueda”.

 

Esta premisa no soluciona nada, pero tampoco creo que ninguna iniciativa planteada ni por la sociedad civil ni el gobierno resulten sin un proyecto conjunto. En este punto el gobierno debe ser el primero en poner el ejemplo, acabar con la impunidad y al mismo tiempo dejar de delinquir.

 

Así mismo, retomo lo dicho por el ombudsman capitalino: hay que empezar por casa. Antes que ir por los delincuentes es necesario enfocarse en quienes los combaten, ya que muy a menudo están coludidos y existe una línea divisoria que a veces no respeta ni siquiera horarios. Hay criminales de tiempo completo, policías que son criminales en sus horas libres y policías que delinquen en sus horas de trabajo. La mordida es la verdadera institución vigente, institución definida como “las reglas del juego”.

 

Han existido innumerables cambios de mandos policiales, fusiones y desapariciones de corporaciones, creación de nuevas instituciones y nuevas metodologías, y finalmente todo cambió para seguir igual: crimen y policía son uno mismo. A diario sabemos de casos de protección de cuerpos de seguridad a los delincuentes o de delincuentes con cargos públicos (i.e. ex alcalde de Tonalá).

 

En Irak, Bremer puso cientos de miles de soldados en la calle por ser fieles a Hussein y muchos se convirtieron en guerrilleros, en México cada ex policía es un delincuente en potencia. La fragilidad de las instituciones permite que el dinero las doble con suma facilidad, y claro el crimen organizado si algo tiene es dinero para comprar lealtades. Subir el sueldo a los policías no fue la solución como tampoco la profesionalización de las corporaciones.

 

La creciente violencia en el país ha estado acompañada de una ola de violaciones a los derechos humanos. Es decir quienes la hacen son el crimen organizado con apoyo de policías corruptos y quien la paga es la ciudadanía.

 

Aplaudo a la sociedad civil su ánimo de salir a la calle, de expresar de alguna forma su impotencia y repudio. Sin embargo, cada día hay al menos una marcha de microbuseros, de campesinos, de maestros o de lo que sea. Es mucha mayor la organización para protestar y las razones para hacerlo que la capacidad institucional de brindar soluciones a las demandas.

 

Hay quien espera la llegada de un Eliot Ness; desafortunadamente bajo estas circunstancias llegaría un nuevo Falcone con una motivación genuina de luchar contra el crimen que a la postre quede atrapado entre las lealtades de quienes detentan el poder y los criminales.

 

México no era así; se ha permitido el deterioro del tejido social y el gobierno por sí mismo no es capaz de componerlo. Todos los niveles de gobierno están más lejos que nunca de la sociedad civil, el federal por ejemplo está totalmente deslegitimado. Identifico a una alianza entre sociedad civil y gobierno como la única esperanza de que nuestro país mejore. Sin embargo, como veo no hay condiciones para una alianza de este tipo bajo las circunstancias descritas, por lo que de momento sálvese quien pueda.

• Impunidad

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