MARTES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2008
Doble error de George Bush

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Santos Mercado







“La historia se repite, tropezando con la misma piedra una y otra vez, como si estuviéramos incapacitados para aprender la lección: La crisis la provocó el gobierno, no el mercado.”


Cuando empezaron las campañas políticas para elegir al nuevo presidente de los Estados Unidos de América, George Bush cometió el mismo error que Carlos Salinas en México en 1994: prometió inyectar liquidez a la economía para incentivar la producción a fin de dar la imagen de que los republicanos producían trabajo, prosperidad y bienestar para los ciudadanos norteamericanos. Con esa política pensaba apoyar al candidato John McCain.

 

Quinientos mil millones de dólares entrarían a la economía norteamericana para reforzar la supuesta parálisis económica que se traducía en bajas tasas de crecimiento. Pero tuvo cuidado de no decir que esa masa monetaria se haría a través de señoreaje, es decir, prendiendo la maquinita que fabrica dólares. Nunca dijo que tomaría papel periódico para pasarlo por la imprenta a fin de fabricar nuevos billetes que pondría a circular ofreciendo créditos baratos. Si lo hubiera hecho, no faltaría algún economista austriaco que le hubiera señalado que estaba cometiendo el peor error de su vida.

 

Pero mucha gente, periodistas, intelectuales y aún economistas no dijeron nada, se quedaron callados gozando de la euforia que produce, al principio, ingerir drogas o alcohol. Es más, muchos le aplaudieron (como ocurrió en México) como si realmente el gobierno estuviera haciendo una acción heroica.

 

Con créditos blandos y fáciles, la gente se embarcó a comprar la casa de sus sueños, cambió de automóvil, las empresas ampliaron sus instalaciones y todo mundo andaba en la algarabía. Pero llegó la cruda realidad: los efectos del señoraje. Los precios se incrementaron, las tasas subieron, la gente ya no pudo pagar ni sus casas, ni sus automóviles, ni sus tarjetas de crédito. Los bancos al no recibir los pagos, tampoco tuvieron para regresar a los ahorradores, ni para dar créditos a las empresas y la crisis sobrevino.

 

Ahora el sistema bancario y toda la economía de Estados Unidos y los países que dependen de las exportaciones a los EUA están metidos en un grave problema. Los enemigos de la economía de mercado se sienten reanimados para atacar al capitalismo porque creen que tienen un nuevo argumento para decir que los mercados no funcionan, pero están equivocados de la A a la Z.

 

Lo peor es que el gobierno de George Bush habla de entrar al rescate de la economía y del sistema bancario mediante un FOBAPROA gringo. Este es el segundo error. Un error lo resuelve con otro error. La historia se repite, tropezando con la misma piedra una y otra vez, como si estuviéramos incapacitados para aprender la lección. Cuál es la moraleja de esta historia: La crisis la provocó el gobierno, no el mercado. La provocó haciendo señoraje.

 

Por tanto, nunca hay que permitir que los gobiernos pongan a funcionar la maquinita de hacer billetes. Es más, esa maquinita sólo debe servir para reponer los billetes viejos, pero nunca para solventar los gastos de campaña, ni para programas populistas, ni para garantizar créditos blandos. La lección debería enseñarnos que los gobiernos no deben tener en sus manos esa imprenta, debería estar en manos privadas, de una imprenta que sólo repone los billetes en mal estado a fin de que se mantenga la masa monetaria fija.

 

Para peor desgracia de los norteamericanos (y del mundo entero) el desorden financiero que ha creado George Bush, está dando la oportunidad para que la gente castigue a los republicanos y entonces vendrá el peor error del ciudadano norteamericano, que será la de votar por el populista (izquierdista) Obama del Partido Demócrata. Si el pueblo norteamaricano comete ese fatal error entonces esta crisis, comparada con lo que les espera, será un juego de niños.

• Crisis / Economía internacional

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