LUNES, 13 DE OCTUBRE DE 2008
El plan keynesiano anticrisis

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“El gobierno caerá en déficit y violará la LFPRH, por lo que necesita cambiarla a modo de sus proyectos populistas.”


Al inicio del presente año escribí un artículo sobre el panorama sombrío para la economía mexicana en el 2008. En el mismo señalaba diversos temores como el aterrizaje violento de la crisis financiera estadounidense, de los enemigos de México como la fauna de la APPO, de los buscadores de renta agrícolas y en general de toda la pandilla de López. Finalmente, expresaba mi preocupación de que llegaran al poder en EU los demócratas anti-libre comercio. Como da gusto equivocarse cuando no suceden los temores que uno siente en la vida. Lamentablemente, parece una pesadilla, pues esos miedos se están haciendo realidad.

 

Primero la crisis norteamericana que ya le está pegando a México empezando por el lado cambiario. Luego los seudo maestros flojos de Morelos-ya apoyados por la APPO- que sólo bloquean carreteras, secuestran policías y no dan clases (y que eso sí, se oponen a muerte a erradicar sus mafiosas costumbres para heredar y/o vender sus plazas); y lo último, y no menos preocupante, el rompimiento del equilibrio fiscal. Comienzo por la crisis norteamericana.

 

Existen distintos argumentos teóricos y empíricos que demuestran que las políticas monetarias sólo tienen efecto sobre los agentes económicos cuando son sorpresivas, es decir, cuando se instrumentan de tal modo que se traduce en una baja-alza- repentina en la tasa de interés de referencia y/o en el nivel general de precios. Cuando las políticas monetarias se vuelven sistemáticas y predecibles, entonces cualquier efecto posible-positivo ó negativo- sobre la demanda y oferta agregadas se nulifica.

 

Eso está pasando exactamente en EU, donde los agentes económicos han dejado de creerle a la Reserva Federal. Así, cualquier decisión de expandir el crédito, y con ello, bajar las tasas de interés nominales, se vuelve inútil, pues los agentes económicos descuentan que en el futuro esto se traducirá en mayor inflación e impuestos. Más allá de que pronto toque fondo la crisis financiera, lo cierto es que los agentes económicos siguen incorporando los altos costos.

 

Increíblemente los bonos del tesoro continúan siendo para varios inversionistas “refugio seguro sustituto” de otras inversiones. Esto cambiaría si los bancos centrales asiáticos percibieran un mayor riesgo de mantener dólares. Hasta el momento y por fortuna esto no ha ocurrido. No sé si esto dure, pues las políticas keynesianas anti-crisis, está probado, no funcionan y sólo empeoran las cosas.

 

Por su parte el gobierno mexicano ya nos salió con su plan keynesiano anticrisis. Sí, ya se aventó Calderón la puntada de anunciar la construcción de una nueva refinería (¿no que no había dinero del gobierno para ese fin? Vaya favor que le hacen a López y sus secuaces al aparentemente darles la razón. Vaya favor que le hacen a una posible mini-reforma energética) y aumentar el gasto público por la vía de crédito blando para la pequeñas y medianas empresas. ¿El costo? 65 mil millones de pesos. Y lo peor, Hacienda tendrá que recurrir a mayor endeudamiento. Asimismo, se pretende reconocer como deuda pública adeudos de pidiregas adquiridos por PEMEX. Sí, endosarnos el lodo financiero petrolero a los contribuyentes. Se calcula que ello tendrá costos de cerca del 2% del PIB. ¿Las consecuencias? Violar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH). ¿Cómo? Cambiando la ley a modo del gobierno gastalón.

 

Supuestamente se tratará de agilizar el ejercicio del gasto público. Para mí no hay duda, a menos que la realidad me demuestre otra cosa, el gobierno caerá en déficit y violará la LFPRH, por lo que necesita cambiarla a modo de sus proyectos populistas. Allá por el año de 1985, en EU ocurrió algo parecido. Primero, se aprobó una ley que limitaba al déficit fiscal. Era la ley Gramm-Rudman-Hollings (RGH). Claro, esto molestó a políticos y a economistas keynesianos que ya no podían diseñar sus “políticas anticíclicas” para “estabilizar” a los mercados. ¿Qué hicieron los legisladores estadounidenses con una ley que le ataba las manos a sus populismos? Primero violarla, luego cambiarla y finalmente abandonarla. Eso me temo pasará con la LFPRH. No, no es posible que sea el mismo gobierno el que se imponga candados. Se necesita que haya uniones de contribuyentes que presionen a los políticos para evitar que caigan en irresponsabilidades fiscales que luego endilgan vilmente a los contribuyentes.

 

En fin que ya casi todo el mundo alaba el plan de Calderón (vaya, hasta los del PRD). Yo siento náuseas y confirmo que los asesores económicos de Calderón son neokeynesianos. Ojalá no se desplome el petróleo de manera importante, pues pondría en evidencia a la irresponsabilidad fiscal calderonista. Eso sería lo de menos, lo peor sería nuevamente el costo social de los populismos gubernamentales.

 

Definitivo, las autoridades y los políticos no entienden, ante una crisis como ésta la salida es la conservadora, la de austeridad en el gasto público, la de reducción de impuestos, la de reducción en el tamaño del gobierno, la de una mejora agresiva en el régimen de inversión, así como la consolidación de la apertura comercial que al día de hoy aún presenta altos costos arancelarios y aduanales. Pero esto está fuera de la mentalidad de burócratas y políticos mexicanos.

 

Por si esto fuera poco, otra pifia en materia de política cambiaria. Ya la Comisión de cambios aprobó “defender al peso” con 6000 millones de dólares de reservas que se perdieron ante la especulación-más los que se acumulen la próxima semana- vía subasta millonaria diaria de dólares en el mercado cambiario. No, no entiendo, por qué el Secretario de Hacienda y el gobernador del Banco de México (Carstens y Ortiz) aconsejan al Presidente a “defender al peso como perros.” Se supone que son economistas doctos, y que deben saber que un dólar alto genera incentivos a obtener ganancias, con lo que lo que prosigue es la venta del mismo, con lo que el precio vuelve a bajar. Eso pasa con los precios altos, como el de alimentos, que ahora ya están bajando. Un precio alto genera fuerzas para que después de cierto plazo, los precios bajen. Pero para ello hay que dejar que el mecanismo de precios funcione, para ello hay que creer en el libre mercado. Ante una corrida cambiaria no hay nada que hacer, sólo dejar que funcione el mecanismo de precios. Me queda claro, el actual régimen no cree en los mercados libres.

 

Ah, como extraño al doctor Gil Díaz.

• Problemas económicos de México

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