JUEVES, 16 DE OCTUBRE DE 2008
Consecuencias de la crisis en México

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Sergio Sarmiento







“Entiendo que las autoridades mexicanas deban ser moderadas en sus previsiones. Una visión demasiado pesimista puede producir resultados negativos que de otra manera se habrían podido evitar, aunque sólo sea parcialmente. Pero también es importante mantener un grado razonable de realismo.”


Yo entiendo que un funcionario de gobierno no puede estar alarmando constantemente a los inversionistas, especialmente en un momento de peligro financiero como el que ha vivido el mundo en las últimas semanas. Pero las declaraciones del secretario de hacienda, Agustín Carstens, en el sentido de que la turbulencia financiera en Estados Unidos y el mundo no afectarían a México, han generado no sólo escepticismo sino abierta incredulidad.

 

Cada vez es más evidente que México sí se verá afectado por los problemas financieros iniciados en Estados Unidos pero que se han extendido ya a Europa y a otras regiones del mundo. De momento es poco probable que el contagio se realice a través de la banca. No es que nuestros bancos sean mucho mejores que los de otros países del mundo, sino que la banca mexicana todavía está saliendo de la quiebra de los años noventa y por lo tanto su cartera de crédito es relativamente pequeña.

 

El que no tengamos un contagio financiero no significa que escaparemos a los efectos de la turbulencia. La desaceleración económica, o quizá recesión, en Estados Unidos y Europa va afectar la actividad en nuestro país. Ya los economistas del Grupo Financiero Banamex han reducido su pronóstico de crecimiento para México en el 2009 de 2.8 a 1.3 por ciento. Es un descenso realmente muy importante.

 

Las exportaciones mexicanas van a bajar. En parte esto será consecuencia de una disminución de la demanda en la Unión Americana por los productos manufacturados de la industria maquiladora, pero la probable disminución en el precio del petróleo también afectará la exportación. Será cada vez más difícil para los mexicanos cruzar la frontera norte, pero aun aquellos que lo logren tendrán menos oportunidades de trabajo. Las remesas de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos, que habían crecido de manera ininterrumpida por décadas, están teniendo ya una declinación, que continuará seguramente el año que viene. Es de esperarse una baja en la inversión productiva, tanto extranjera como nacional. Y también caerá el turismo, ya que cuando la gente tiene miedo de perder su empleo, como está ocurriendo en Estados Unidos, deja de viajar.

 

En México se crearán menos empleos como consecuencia de esta crisis. Quizá la mayoría de la gente no entienda por qué una caída en los mercados o los problemas de otro país puedan producir estos problemas, pero la experiencia nos dice que éstas serán las consecuencias en México de la crisis de Estados Unidos.

 

Entiendo que las autoridades mexicanas deban ser moderadas en sus previsiones. Una visión demasiado pesimista puede producir resultados negativos que de otra manera se habrían podido evitar, aunque sólo sea parcialmente. Pero también es importante mantener un grado razonable de realismo. La idea de que sólo quienes tienen acciones en la bolsa se ven perjudicados por un desplome en los mercados es absolutamente falsa. Quienes más resultan perjudicados, de hecho, son con frecuencia quienes no son propietarios de una sola acción.

 

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