MARTES, 25 DE NOVIEMBRE DE 2008
¿Salvamos a General Motors?

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“Si el gobierno estadounidense incrementa su déficit para “salvar” a las empresas automotrices, los ahorradores del resto del mundo seríamos los que efectivamente estaríamos absorbiendo la carga de tal rescate, más aun cuando las tasas reales de interés que se pagan por la deuda gubernamental estadounidense son cercanas a cero o inclusive negativas.”


Las tres grandes empresas productoras de automotores en Estados Unidos, General Motors, Ford y Chrysler, están en graves problemas y a punto de declarase en quiebra y argumentan que ésta es inminente a menos que el gobierno de Estados Unidos les inyecte inmediatamente recursos por 25 mil millones de dólares. ¿Merecen ser salvadas estas empresas que son a todas luces un claro ejemplo de deficiencia de planeación e ineficiencia de operación? ¿Merecen ser rescatas de la quiebra tres empresas que no pueden competir contra sus equivalentes japoneses y coreanos? ¿Quienes serían, al final de cuentas, los que rescatarían a estas empresas?

 

Hasta hace algunos años se mencionaba que “lo que era bueno para General Motors era bueno para Estados Unidos”. Ya no es así y salvar a General Motors y las otras empresas automotrices de la quiebra es malo para Estados Unidos y, de paso, para el mundo. Si las empresas se acogen al Capítulo XI de la Ley de quiebras en Estados Unidos esto tendría ventajas significativas entre las que destacan: a) se inicia un proceso de renegociación de sus pasivos financieros; b) se fuerza a los sindicatos a renegociar los contratos colectivos de trabajo a partir de la base actual de que un elemento importante para explicar la quiebra son los enormes costos laborales que impone la United Auto Workers; c) el síndico de las quiebras puede mandar a que las empresas reduzcan su tamaño y escala de operación para aumentar su eficiencia y regresar a un contexto de ganancias.

 

Obviamente habría costos de tal quiebra como el aumento transitorio en el desempleo pero las ganancias de mediano y largo plazo más que compensarían estos costos: las plantas que cerrarían serían las más ineficientes por lo que la eficiencia global de la economía estadounidense en la asignación de recursos aumentaría y los desempleados encontrarían finalmente empleo en otras áreas de actividad económica más productivas. Por estas razones el Congreso de Estados Unidos tiene que negarse a destinar recursos para mantener operando a empresas que han mostrado que no pueden seguir operando con su estructura actual.

 

Si a pesar de esto, ¿qué sucedería si el Congreso accede y/o Obama, ya como presidente expide una orden ejecutiva que destine recursos a las empresas automotrices? ¿Serían los contribuyentes estadounidenses los que absorberían la carga de ese rescate? Para bien de Estados Unidos pero para mal del resto del mundo, ese país enfrenta en los mercados financieros internacionales una oferta de fondos prestables perfectamente elástica, es decir el “riesgo país” para ese país es cero, no importa su irresponsabilidad fiscal. Esto implica que el gobierno estadounidense puede colocar en el mundo prácticamente cualquier cantidad de deuda a una tasa de interés sin premio. Por lo mismo, si el gobierno estadounidense incrementa su déficit para “salvar” a las empresas automotrices, los ahorradores del resto del mundo seríamos los que efectivamente estaríamos absorbiendo la carga de tal rescate, más aun cuando las tasas reales de interés que se pagan por la deuda gubernamental estadounidense son cercanas a cero o inclusive negativas.

 

Lástima que los ahorradores del resto del mundo no podamos cabildear en el Congreso estadounidense.

• Crisis / Economía internacional

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