MARTES, 10 DE ENERO DE 2006
Primeros actores, sacados del Cine de Ficheras

¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé



“El libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene la pretensión de indicar cómo la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre lo oportuno y lo inoportuno.”
Walter Block

Artemio Estrella







“No somos indignos nosotros los mexicanos, como no son indignas las personas que actuaron en el cine de ficheras. Comprendamos que es el gobierno el que tratando de controlar los medios de producción, termina arruinándolo todo.”


Hace algunos días, estaba escuchando la radio y durante el tiempo de espectáculos de la estación de radio que tenía sintonizada, mencionaron el nombre de Rafael Inclán como primer actor del cine mexicano. Yo me quedé asombrado, darle semejante título a un actor de cine de ficheras (aunque sé que hubo actores que hicieron más cine de ficheras, que el señor Inclán). Sin embargo, meditando sobre el asunto, me dije "qué culpa tuvo el señor Rafael Inclán de que el cine mexicano estuviese tan deprimido en esa época"; época del "cine de cobre mexicano", como le llama un amigo y compañero de trabajo.

 

El cine mexicano entró en un sometimiento por parte del Estado en la década de los 70"s. Digo sometimiento, porque la inversión del Estado, aunque no fue con la baja intención de censurar al cine, sino de apoyarlo como industria, sí provocó indirectamente que la industria misma se autocensurara (no muerdas la mano del que te da de comer). Aunado a esto, llegan los 80"s, con la firme intención del Estado, de conectar al público con el cine; un público que ya había perdido el interés por el cine, porque la economía sólo daba para atender necesidades básicas y no "trivialidades".

 

Así que llegan a la industria fílmica, un grupo de empresarios que ve la oportunidad entre un público pobre y aburrido, y un cine que aunque con algo de arte, era realmente poco comercial. De esta forma nace el cine de ficheras en México, un cine sumamente barato. Aunque otros lo llamaron porno ligero, porque rozaba más en lo porno que en lo erótico; aparte de hacer uso del sexo ligero y desnudos parciales, explotaron también la comedia, y aquí entraron cómicos de teatro como el señor Rafael Inclán.

 

Entonces me pregunto ¿qué culpa tiene el actor Rafael Inclán de haber vivido esa etapa en su carrera?, que de ninguna forma es algo vergonzoso y seguro que le trajo grandiosas experiencias. No es vergonzoso para la industria del cine, ni para los que trabajaron en ella. Sólo fue una etapa que ayudó a vivir a muchas personas que sabían actuar, dirigir, maquillar, fotografiar, etc.

 

Pero sí es vergonzoso para el Estado mexicano, que metió las manos en algo que no le compete. Si el gobierno no es bueno para hacer lo que está dentro de su competencia, como lo es recaudar impuestos ¿será bueno para estar administrando la industria del cine?, pues claro que no y ya está demostrado. México se llenó de salas de cine porno por causa del gobierno.

 

Rafael Inclán, primer actor del cine mexicano, sí, sí lo es y creo que bien ganado se lo tiene.

 

Haciendo una analogía:

 

Cuando volteamos al pasado y vemos al cine de ficheras como una mancha en la historia del cine en México y con ello, vemos a los actores del cine de ficheras, como personas indignas de ser llamadas actores (como erróneamente lo hice). Entonces, ¿somos nosotros los mexicanos personas indignas porque vivimos en un país tan sucio y pobre como México?

 

No, no somos indignos nosotros los mexicanos, como no son indignas las personas que actuaron en el cine de ficheras. Comprendamos que es el gobierno de Estado el que tratando de controlar los medios de producción, termina arruinándolo todo.

 

No le dejemos las buenas intenciones a un gobierno. Un gobierno puede tener éxito y con ello podríamos tener éxito todos; pero también puede fracasar y lamentablemente el fracaso es la tarjeta de presentación de todo gobierno que quiere controlar todo; y con el fracaso de un gobierno, viene el fracaso de todos los ciudadanos en su conjunto.

 

El éxito o el fracaso debe ser individual, cada persona debe ser la encargada de su propio éxito o su propio fracaso. Los gobiernos que han dado la oportunidad a sus ciudadanos de desarrollarse independientemente, han demostrado ser los más prósperos.


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