MARTES, 25 DE NOVIEMBRE DE 2008
Al llamado de Canacintra

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“Es increíble que a casi quince años de haberse iniciado el TLC, y a más o menos un cuarto de siglo de haberse iniciado la apertura comercial, los industriales de la transformación sigan insistiendo a favor del mercantilismo, sin pasar por alto que del llamado a la conciencia del consumidor, para que consuma lo hecho en México, a la exigencia impuesta al gobierno para que prohíba las importaciones, no hay más que algunos pasos, pasos que, suponiendo el caso, el gobierno no deberá dar.”


Llama la atención, en algún tramo del segundo piso del periférico, un espectacular de la Canacintra, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, que dice lo siguiente: “Por mi empleo, por tu empleo… ¡Consume lo hecho en México!”, llamado de inspiración mercantilista, mercantilismo que siempre ha beneficiado a unos cuantos productores nacionales, en perjuicio de muchos consumidores y, por ello, también en perjuicio de otros muchos oferentes de bienes y servicios.

 

Analicemos la petición de Canacintra, en primer lugar, desde el punto de vista del consumidor. Si éste tiene la posibilidad de comprar una mercancía importada, a menor precio, y con mayor calidad, que la producida en México, ¿debe pagar un mayor precio y obtener una calidad menor para mantener en su puesto a trabajadores mexicanos que no han alcanzado la competitividad suficiente para servirlo mejor que los trabajadores extranjeros? ¿No sería esa acción la quintaesencia de la antieconomía? Además, hay que tomar en cuenta que si el consumidor, gracias a la competencia que traen consigo las importaciones, compra una mercancía más barata, el dinero sobrante lo destinará, o a comprar algún otro bien o servicio, razón por la cual se beneficiará algún otro productor, o al ahorro, razón por la cual, al ser el ahorro una inversión financiera, es decir: préstamo de dinero a cambio del pago de interés, alguien más gastará ese dinero, pudiendo ese ahorro convertirse en la inversión de algún empresario, es decir, en un gasto destinado a producir más y mejor. ¿Y qué es lo que genera todo este proceso a favor del progreso? La competencia de las importaciones y el consumo de la mejor opción.

 

Pasemos ahora a analizar la mentada petición desde el punto de vista de los exportadores, muchos de los cuales, supongo yo, pertenecen a la Canacintra, y comencemos recordando que importaciones y exportaciones son, como lo son cualquier compra y cualquier venta, dos caras de la misma moneda, lo cual quiere decir que al final de cuentas las exportaciones de productos mexicanos se pagan con las importaciones de mercancías extranjeras, afirmación que se entiende mejor si, para efectos del análisis, desaparecemos el dinero y suponemos el trueque. En tales condiciones, ¿qué se requiere para que un exportador mexicano venda, ¡exporte!, su mercancía a un consumidor extranjero? Muy sencillo: que esté dispuesto a recibir a cambio algún bien o servicio ofrecido por el extranjero o, dicho de otra manera, que esté dispuesto a importar. Sin esta importación aquella exportación resulta imposible. La introducción del dinero, y por lo tanto la superación del trueque, no cambia la esencia del asunto, razón por la cual la afirmación de que al final de cuentas las exportaciones de productos mexicanos se pagan con las importaciones de mercancías extranjeras sigue siendo válida, todo lo cual quiere decir que, tarde o temprano, en la misma medida en la que se limitan las importaciones, beneficiando a algunos productores nacionales y perjudicando a muchos consumidores, se limitan las exportaciones, perjudicando a otros productores mexicanos y a no pocos trabajadores.

 

Es increíble que a casi quince años de haberse iniciado el TLC, y a más o menos un cuarto de siglo de haberse iniciado la apertura comercial, los industriales de la transformación sigan insistiendo a favor del mercantilismo, sin pasar por alto que del llamado a la conciencia del consumidor, para que consuma lo hecho en México, a la exigencia impuesta al gobierno para que prohíba las importaciones, no hay más que algunos pasos, pasos que, suponiendo el caso, el gobierno no deberá dar.

• Mercantilismo / Proteccionismo

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