Pesos y contrapesos
Dic 8, 2008
Arturo Damm

Crisis, ¿qué hacer?

Para enfrentar la recesión, ¡algo debe hacerse rápido! ¿Qué?

Crisis económica, ¿qué quiere decir? Para las empresas, desde la más pequeña hasta la más grande, caída en las ventas, por lo tanto en sus ingresos, por lo tanto en sus ganancias. Eso es lo que la recesión supone para las empresas, mismas que se verán afectadas de manera distinta, dependiendo de qué tan necesaria sea la mercancía que ofrecen a los consumidores: a mayor necesidad menor caída en las ventas, y viceversa: a menor necesidad mayor caída, lo cual quiere decir que la recesión afecta de manera distinta a las empresas, afectación ante la cual hay que reaccionar a tiempo. ¿Cómo? Veámoslo.

 

Para las empresas la recesión supone caída en las ventas, ante la cual hay que preguntarse ¿cómo contrarrestarla?, es decir, ¿cómo retener a los viejos clientes y, ¡todavía mejor!, cómo atraer nuevos? La respuesta general es reduciendo los precios, aumentando la calidad y mejorando el servicio, algo más de fácil decir que de hacer. Vamos por partes.

 

El precio se puede reducir, de manera inmediata, si el empresario está dispuesto a sacrificar parte de su utilidad, lo cual es posible, sobre todo, si está obteniendo una ganancia extraordinaria, es decir, una utilidad por arriba de la mínima (ganancia normal), a cambio de la cual está dispuesto a actuar como empresario. A mediano y largo plazo el precio se puede reducir a partir de aumentos en la productividad, y por lo tanto de reducción en los costos de producción, aumentos en la productividad que toman tiempo (pueden implicar desde investigación científica hasta desarrollo tecnológico, nada de lo cual se hace de la noche a la mañana), razón por la cual pueden no ser la solución al problema que plantea la recesión, problema que demanda soluciones rápidas.

 

El aumento en la calidad de la mercancía depende de la naturaleza de la misma: aumentar la calidad de una torta es algo que se puede lograr de la noche a la mañana; por el contrario, aumentar la calidad de un automóvil no es algo que se consiga de hoy para mañana, y ni siquiera para pasado mañana.

 

Mejorar el servicio sí es algo que, independientemente del tipo de mercancía de que se trate, se puede conseguir de inmediato, todo lo cual tiene que ver con la calidad, que puede ser la de la mercancía, pero también la del servicio, mismo que implica desde el trato, pasando por la asesoría, hasta la ayuda que se le da al cliente. Al terminar el día, ¿cuál de estas dos preguntas es la más importante? ¿Cuánto ganamos hoy?, o, ¿Cómo servimos hoy a nuestros clientes?

 

Queda claro que, para enfrentar la recesión, ¡algo debe hacerse rápido!, hay que bajar precios, sacrificando utilidades, y hay que mejorar el servicio, que son, de las opciones consideradas, las que pueden aplicarse de inmediato, para lo cual hay que tener presente que quien pega primero pega dos veces.



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Una tendencia lamentable en el desarrollo de la ciencia económica en las últimas décadas ha sido el considerar al Estado y no al emprendedor como el actor principal del proceso económico.

Rafael Ramírez de Alba
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