MIÉRCOLES, 11 DE ENERO DE 2006
Economía del empleo

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Antonio Escohotado


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“Retomamos el tema laboral. Hay tres tipos de empleos: el productivo, el improductivo y el destructivo.”


Retomamos el tema laboral. El empleo surge cuando el ser humano deja de ser autosuficiente para participar en el sistema de especialización e intercambio y descubre que la producción de bienes y servicios podía ser mucho más eficiente si se organizara en la forma de empresas. Hay tres tipos de empleos: el productivo, el improductivo y el destructivo.

 

Empleo productivo. Se dice que el empleo es productivo cuando el trabajo que realiza el empleado agrega valor a la operación o al producto. Por ejemplo, si una persona empleada en una maquila produce 3 camisas por hora, y dos de esas camisas cubren los costos fijos, el costo del capital y los otros costos variables, el valor agregado del operario es una camisa, y su salario no podría ser mayor que el precio de esa unidad. Ahora, cuanto mayor valor tenga la camisa (por preferencias del consumidor), mayor será su precio y, quizá, la remuneración del operario.

 

Empleo improductivo. Este tipo de empleo ocurre cuando el trabajador no aporta ningún valor agregado a través del proceso de producción de un bien o servicio. En este caso, el salario del trabajador debería ser cero. Si no lo es, su remuneración equivale a un subsidio que alguien debe pagar. Aunque ocurre también en la empresa privada, este tipo de empleo es más común en el ámbito público; es el que estimulan muchos “dirigentes”.

 

No sería muy aventurado decir que la mayor parte de los empleados de los ministerios del gobierno caen en esta categoría. Muchos trabajan arduamente, pero producen muy poco o nada. Según McTigue, cuando se inició el proceso de reforma en Nueva Zelanda, en 1984, el Ministerio de Transportes tenía 5,600 empleados. Cuando terminó, solo quedaron 53. El Servicio Forestal pasó de 17,000 empleados a 17. El Ministerio de Obras Públicas pasó de 28,000 (hacían trabajos de construcción e ingeniería) a 1. ¿Y la gente desempleada? Bien, dice McTigue. El gobierno dejó de emplearlos, aunque cierto trabajo aún era requerido, solo que se hizo diferente. Cuenta que cuando visitó a algunos de los empleados forestales unos meses después, le dijeron que estaban ganando mucho más de lo que ganaban con el gobierno y que rendían (o producían) un 60 por ciento más. Lo mismo,  dice, sucedió con los ex empleados de otras agencias.

 

Empleo destructivo. Este tipo de empleo ocurre cuando en lugar de añadir valor, el trabajador lo destruye. Equivale a pagarle a alguien para demoler un edificio nuevo y perfecto. En el ámbito privado, este tipo de empleo ocurre debido a intervenciones gubernamentales. Supongamos que el arroz se puede importar a $200/tm; pero los insumos para producirlo cuestan $250. Si, mediante barreras comerciales, el gobierno obligara la producción local de arroz, se generaría empleo del tipo destructivo, y la remuneración debería ser negativa. En el ámbito público, este tipo de empleo resulta cuando el “funcionario” obstruye la creación de riqueza mediante intervenciones, regulaciones y restricciones innecesarias.


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