VIERNES, 6 DE FEBRERO DE 2009
“El Justiciero”

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Menores tasas de interés se logran solamente con estabilidad y confianza, no con controles.”


El Senador Beltrones señaló que si los bancos no se autorregulaban para reducir las tasas de interés que están cobrando sobre los créditos quirografarios, es decir aquellos otorgados mediante las tarjetas de crédito, entonces el Senado tomaría medidas “justicieras” para obligarlos. El diccionario establece que justiciero es “aquél que observa estrictamente la justicia” así como “severo en el castigo de los delitos”. Dadas estas definiciones de “justiciero”, podríamos preguntarle al Senador qué ley están violando los bancos al establecer las tasas de interés que cobran por los créditos otorgados tal que merezcan un severo castigo. La respuesta es ninguna; no existe ninguna ley o disposición regulatoria que establezca algún tipo de control de tasas de interés o lineamientos para que los bancos las determinen. El señalamiento del Senador apunta más a una actitud populista o inclusive vengativa en contra de los bancos porque, según él y otros miembros del Senado, estos están dañando a los deudores. Al respecto hay algunas consideraciones que hacer.

 

Primero, ningún banco obligó a sus clientes a endeudarse. Cada individuo, dada la información con la que cuenta, es libre para decidir qué uso le da a su tarjeta de crédito. Si en el uso de esta libertad el individuo asumió deudas por arriba de su capacidad de pago, es enteramente su responsabilidad. Segundo, los créditos a través de las tarjetas son de carácter quirografario, es decir el deudor no otorga en prenda ningún activo que avale el pago de la deuda. El deudor asume, al momento de firmar el pagaré, su obligación de cubrir el adeudo correspondiente, incluyendo los intereses que éste pudiese generar en caso de no cubrirlo en su totalidad al vencimiento.

 

Tercero, dado el carácter quirografario del crédito, cada banco, al establecer qué tasa de interés va a cobrar, estima cual es el riesgo de no pago; entre mayor es éste, más alta tenderá a ser la tasa de interés para cubrirlo. Dada la información asimétrica que existe en el mercado bancario, el banco dispone de menor información que el deudor sobre la verdadera probabilidad de pago. En consecuencia, y así funciona el sistema crediticio en cualquier parte del mundo, con la tasa de interés que establece el banco, éste espera cubrir con aquellos deudores que sí pagan, las pérdidas de ingreso que incurrirían sobre aquellos créditos no pagados, más el costo de las reservas prudenciales que tienen que constituir sobre los créditos. Dada la situación económica actual, para los bancos el riesgo percibido de crédito es más alto y de ahí la mayor tasa de interés. ¿Pagan justos por pecadores? Sí, pero así es la vida.

 

Tomar una actitud vengativa e imponer sobre los bancos restricciones a las tasas de interés tendría como resultado minar al sistema bancario con la consecuente restricción en la oferta de crédito, lo cual afectaría negativamente y en mayor grado a los individuos de menores ingresos. Menores tasas de interés se logran solamente con estabilidad y confianza, no con controles.

• Populismo

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