MIÉRCOLES, 1 DE ABRIL DE 2009
Más allá del G-20

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Roberto Salinas







“El principal riesgo que enfrenta la economía mundial ante la crisis financiera no es el ajuste de valores en los activos financieros, o los activos reales, ni siquiera las fluctuaciones cambiarias que vivimos en la actualidad. El gran riesgo es el resurgimiento del "nacionalismo económico"”


Londres, Inglaterra—El principal riesgo que enfrenta la economía mundial ante la crisis financiera no es el ajuste de valores en los activos financieros, o los activos reales, ni siquiera las fluctuaciones cambiarias que vivimos en la actualidad. El gran riesgo es el resurgimiento del “nacionalismo económico.”

 

El proteccionismo, al parecer, se ha re posicionado en la agenda comercial de los gobiernos—a pesar de la formidable evidencia en contra. Pero esto pasa en tiempos de crisis. Empero, es precisamente en tiempos de crisis cuando la protección comercial es más peligrosa.

 

La rara premisa del proteccionismo es que la prosperidad requiere otorgar poder monopólico a los productores nacionales. Ello genera pobreza, no prosperidad, tanto al reducir la capacidad de exportación de países, como en la reducción de la libertad de elegir de consumidores.

 

En la antesala del G-20, destaca un dato esperanzador: la caída del volumen de compraventa comercial global, la cual se estima en un 9% para este año—la peor en la época de la posguerra, y la primera contracción comercial desde 1982.

 

El nuevo proteccionismo amenaza con profundizar esta caída. Sin duda, existen varias modalidades de proteccionismo, unas más sofisticadas que la versión vulgar, y bien conocida, de provocar confrontaciones a punta de tarifas a bienes externos. En las palabras de la revista The Economist, hoy en día, el proteccionismo “viene en 57 variedades.”

 

Aun así, de explotar aranceles u otras medidas como armas comerciales, habrá que tomar riesgos calculados. Al norte de la frontera, nos quedan mal con el programa para permitir el libre tránsito de camiones mexicanos. Nosotros respondemos con una batería de represalias comerciales, pero debidamente seleccionadas, precisamente con la idea de no perjudicar nuestras propias industrias. Pero el riesgo existe que se abra la puerta a un círculo vicioso de represalias y contra-represalias.

 

¿Habrá algo que pueda hacer el G 20, más allá de la retórica, para evitar una escalada de guerras comerciales? Hay dos problemas, dice el mismo The Economist. Por un lado, deberemos identificar las medidas no arancelarias que pretenden dichas protecciones; por otro lado, se necesita pensar en formas de desarticular esas medidas con rapidez, con determinación. Es muy difícil eliminar una medida proteccionista, una esta entra en vigor, por los intereses especiales que genera.

 

Más allá del G-20, habrá que recordar las palabras de Montesquieu, escritas hace dos siglos y medio: la paz y la satisfacción de necesidades mutuas con efectos naturales del comercio abierto entre países.

 

• Crisis / Economía internacional • G20

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