MIÉRCOLES, 15 DE ABRIL DE 2009
John Maynard Slim Obama

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
No
No sé



“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Ricardo Valenzuela







“¿Que sucedería si en México se respetaran los derechos de propiedad? ¿Si realmente existiera un estado de derecho? ¿Si le diéramos curso legal a toda esa economía informal que para evitar los agravios de la burocracia, se sumerge en las catacumbas del mercado negro? ¿Si pudiéramos construir un poder judicial limpio e independiente?”


John Maynard Keynes sin duda fue el economista más influyente del Siglo XX. Pero también fue el hombre que cocinó el potaje para convertir a los Estados Unidos en un país en el que el gobierno dispone de más del 50% del ingreso nacional, para crear esa gran capa dependiente que me parece es la autora de la frase; “Que te mantenga el gobierno.” Fue también responsable por la socialización de la cuna del liberalismo, Inglaterra. De la plaga que a Europa le provocó su euroesclerosis. Pero más grave, Keynes heredó al mundo aquella grave enfermedad de los años 70 cuando Nixon declarara; “ahora todos somos keynesianos:” Stagflación, graves recesiones del brazo de inflaciones galopantes.

 

Aun cuando mentes del calibre de Milton Friedman, James Buchanan, Hazzlit y los inolvidables austriacos Von Mises y Hayek, nos han dado los argumentos para entender el fracaso del Keynesianismo arrancándole la piel de oveja para exponer su realidad, después de una contraofensiva que les ha tomado años, los modernos destructores están de regreso. El nuevo Presidente estadounidense anuncia un plan Keynesiano de reactivación de la economía que provoca a los hermanos libertarios de ese país, el que la piel se les erice como puercoespín. De nuevo las anfetaminas, de nuevo provocar déficit para activar la demanda y el empleo-.

 

Pero no vayamos tan lejos, en diarios americanos hace unos meses, nuestro Carlos Slim en una entrevista exige al Presidente Calderón el inicio de una estrategia similar. Es decir, el más clásico de los empresarios pegados a la ubre del gobierno, el que más ha lucrado con el viejo status quo mexicano, exige se regrese a los amores de ayer. Después de liberar una lucha de más de 20 años para inyectar algo de sanidad a las dementes finanzas del Estado, el Sr. Slim pide de nuevo iniciar la borrachera de los años 70 y 80 que todavía nos postran sobre las rodillas.

 

Con una desfachatez que impresiona, el hombre afirma que el gobierno tiene mayor flexibilidad para clavar las espuelas a la economía, ahora que, según él, se han eliminado el déficit. Entonces, Salud y a seguirla.

 

Es intrigante observar cómo un perredista del calibre y mentalidad de Ramírez de la O, coincidir con el “empresario” más exitoso del país al exigir el regreso a la tercera dimensión que vivimos durante años, que produjera la quiebra del país y la miseria del pueblo. Así como es in entendible el que una Krichner en Argentina, abrace las políticas que desrielaron a ese país en su carrera hacia el primer mundo y lo volcaran al remolino de la hiperinflación. Es inaudito el que Slim se atreva a tan siquiera mencionar ese blasfemia en la esfera de la economía de la sanidad. Pero tal vez no, al fin que Don Carlos en la Ibero fue alumno de los Jesuitas mexicanos al igual que nuestro flamante Presidente.

 

A pesar de que Slim de inmediato tuvo respuesta de parte de la Secretaria de Hacienda revirándole que su propuesta sería una regresión al pasado, el dueño del monopolio telefónico insiste pasando a comparar cómo los E.U. este año deban exhibir un déficit del 4% de su PIB, mientras que el de México se puede ubicar en el 0.5% de su producción. Lo que omite exponer Slim, es el que la economía de los E.U., antes de que la invadiera la debacle actual, se dirigía a los 15 trillones de dólares y su endeudamiento no llegaba al 40% de su PIB, mientras que la economía mexicana, sudando mucho, tal vez alcance los 800 billones de dólares y su deuda representa más del 120% de su PIB—y ¡Don Carlos, los déficit se tienen que financiar!

 

El Sr. Slim debería de tirar los libros de economía de su época en la Ibero incluyendo el del Padre Sheifer, y darse a la lectura de ese gran pensador francés Jean Baptiste Say autor de lo que hoy día se conoce como; “La ley de Say.” Say afirmaba que los gobiernos que tratan de estimular sus economías activando la demanda y el consumo vía herramientas fiscales, están siempre condenados al fracaso. Say fue el pionero de las ideas de estimular y construir las economías a través de favorecer la oferta—la producción. La oferta crea su propia demanda afirmaba Say, echando por tierra la teoría del equilibrio perfecto.

 

En años recientes sus ideas dieron vida a la nueva corriente económica llamada SupplySide, cuyos máximos representantes son el galardonado premio Nobel Robert Mundell y el maestro Art Laffer. Fueron estos hombres quienes, en los años 80, iniciaran la reversa a ese Keynesianismo para regresar al mundo a lo que el maestro Laffer define como; The basics. Fueron ellos también en gran parte responsables por lo que Bartley calificó “Los siete años de vacas gordas.”

 

Pero parece que lo que realmente pretende Slim es el que México regrese a la época de las parrandas sobregiradas, financiadas e inflacionarias, puesto como me afirma un “prestigiado” periodista de Guadalajara: “Entonces estábamos mejor.” Aquella bella época en la cual las cuentas eran él se baja el cero y no toca. Sin duda en este tipo de ambientes habrá infinidad de “actividades estratégicas” que luego de asomarse al precipicio, nuestro “gobierno responsable” jamás las abandona pues los intereses de la patria son primero. Previo rescate, después en los activos del gobierno aparecerían otras oportunidades como Telmex para privatizar, pues son servicios esenciales para los mexicanos. Y ahí tenemos el nuevo monopolio.

 

Una verdadera aportación a la ciencia económica y al desarrollo de México de parte de Don Carlos, debería ubicarse más en la esfera de la competencia. ¿No estará de acuerdo el Sr. Slim en que quitándole las vejigas a Telmex y enviándolo a competir, produciría un mejor servicio de comunicaciones tan urgente para la modernización de México? Tal vez aplicándole la misma receta a PEMEX, a la Comisión Federal de Electricidad y a la economía como un todo, podríamos gozar de servicios profesionales y a precios razonables. La competencia, el riesgo y el arrojo ante lo desconocido de sus actores es lo que verdaderamente desarrolla las economías, no los sobregiros en las cuentas que sugiere Don Carlos.

 

¿Que sucedería si en México se respetaran los derechos de propiedad? ¿Si realmente existiera un estado de derecho? ¿Si le diéramos curso legal a toda esa economía informal que para evitar los agravios de la burocracia, se sumerge en las catacumbas del mercado negro? ¿Si pudiéramos construir un poder judicial limpio e independiente? Tal vez si pensáramos en cambiar la cultura de los mexicanos y latinos en general, pues como Harrison afirma; “Subdesarrollo es un Estado Mental;” el terreno recibiría mejor abono. Me parece que el Sr. Slim tiene muchas otras áreas en donde trabajar antes de acomodarse la corona del nuevo Keynes mexicano.

 

• Derechos de propiedad • Estado de derecho

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