MARTES, 28 DE ABRIL DE 2009
¿Por qué la crisis?

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel F. Ayau Cordón







“De la crisis causada por las distorsiones de los precios en las viviendas algunos ahora culpan al “mercado”, al “capitalismo”, a la “bolsa” o a “falta de reglamentaciones”. Todo eso es ridículo porque el gobierno interfirió y distorsionó los precios que guían al mercado, impidiendo su funcionamiento. Hoy vivimos una crisis que no es otra cosa que un correctivo de realidad.”


En una columna anterior expliqué que al distorsionar los precios de mercado se distorsiona la economía entera y, dependiendo de la magnitud, extensión y duración de la distorsión, la inexorable corrección se sufre lentamente, súbitamente o permanentemente. La actual crisis es la consecuencia de los siguientes eventos:

 

1. El gobierno de EE.UU. promovió políticas de expansión artificial de crédito para fomentar la compra de viviendas y llegó al extremo de ordenar a banqueros a no indagar si el deudor tenía empleo o ingresos para pagar.

 

2. La banca central (Reserva Federal) bajó los intereses hasta casi cero. La compra de una casa a crédito a largo plazo, sin cuota inicial y sólo la obligación de pagar bajos intereses, indujo a mucha gente a comprar casas que, según sus ingresos, jamás hubiesen comprado. Esto causó el alza sostenida de precios de las viviendas y quienes compraban obtenían además la plusvalía. La tentación de gangas sin riesgo fomentó la inversión en la industria de la construcción y en otras conexas, como hierro, aluminio, cemento, artefactos del hogar, etc. Ese conjunto de distorsiones en los precios del mercado, que elevó el precio de acciones en la bolsa a niveles record, se interpretó como una prosperidad sin precedente.

 

3. Los bancos vendían las hipotecas a empresas semi-gubernamentales (Fannie Mae y Freddy Mac) o juntaban varias para hacer “paquetes” hipotecarios y los colocaban entre sus clientes, con la implícita o explícita garantía del gobierno. Bancos y fondos de inversión fallaron porque tomaron riesgos que no detectaban ni entendían. Las calificadoras de riesgo fallaron al no detectar la artificialidad de la enorme distorsión. Las abundantes y redundantes agencias reguladoras (federales y estatales) fallaron también porque no detectaron la burbuja causada por sus propias distorsiones. A los economistas que advertían el certero resultado de las distorsiones (los de la escuela austriaca), se les acusaba de ser pájaros de mal agüero y no se les hizo caso porque, supuestamente, “no estaban al día con teorías modernas”. Todo lo anterior creó la burbuja inmobiliaria que afectó a industrias que, guiadas por precios distorsionados, expandieron e invirtieron capitales en equipo, materiales y recursos para surtir un mercado distorsionado.

 

4. Los abundantes reglamentos de las múltiples autoridades que regulan la banca fallaron. Las agencias calificadoras de riesgo fallaron. Altos ejecutivos fallaron, pero exigían sueldos exagerados. 

 

5. Reventó la burbuja cuando los precios de los inmuebles habían subido tanto que quienes las habían comprado como negocio para revenderlas sólo conseguían ofertas muy por debajo del monto de las hipotecas que habían firmado. El gobierno, temiendo la inflación, comenzó a subir el precio del crédito (los intereses), lo cual generó incumplimiento en gran escala de deudores y pérdidas a personas y a bancos inversores, en un mercado distorsionado que afectó al mundo entero.

 

De la crisis causada por las distorsiones de los precios en las viviendas algunos ahora culpan al “mercado”, al “capitalismo”, a la “bolsa” o a “falta de reglamentaciones”. Todo eso es ridículo porque el gobierno interfirió y distorsionó los precios que guían al mercado, impidiendo su funcionamiento. Hoy vivimos una crisis que no es otra cosa que un correctivo de realidad.

 

___* Rector emeritus, Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.

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