VIERNES, 8 DE MAYO DE 2009
Posesión de drogas

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Aunque la reforma para despenalizar la posesión de drogas implica un avance en la materia al reconocer la libertad individual para consumir drogas, hay tres consideraciones que hacer al respecto.”


La Cámara de Diputados avaló la reforma al Código Penal Federal para despenalizar la posesión de drogas si se cumplen tres requisitos: no poseer en el momento de la detección policial más de una determinada cantidad de cada droga (marihuana, cocaína, heroína, cristal, LSD o metanfetaminas), que sea para “uso inmediato” y que el individuo en cuestión acepte entrar a un programa de atención y rehabilitación a la drogadicción. Si se cumplen estos tres requisitos, el ministerio público no podrá ejercer acción penal en contra del sujeto en cuestión. Aunque esta reforma implica un avance en la materia al reconocer la libertad individual para consumir drogas, hay tres consideraciones que hacer al respecto.

 

La primera es que aunque se despenalice la posesión, la transacción que llevó a cabo el individuo para hacerse de la droga sigue siendo ilegal y conlleva un elemento de riesgo tanto para el vendedor como para el comprador. Esto, además de violentar la libertad individual, repercute en mayores precios de las drogas así como una menor calidad de las mismas. Adicionalmente, dado que la producción y comercialización sigue siendo ilegal, despenalizar la posesión no es suficiente para acabar con el grave problema de violencia y lavado de dinero ligados al narcotráfico con los que estamos viviendo en la actualidad; para ello hay que legalizar la producción, la comercialización y el uso y tratar a estas sustancias igual que como se trata el tabaco y el alcohol.

 

La segunda es lo que pudiese entenderse como la intención del individuo para consumir la droga que posee “inmediatamente”, suponiendo que sólo trae el máximo permitido. Esto no tiene sentido. Supongamos un individuo que es detenido en posesión de heroína; ¿debe en ese momento sacar una jeringa, preparar la sustancia e inyectársela? O qué sucede con un individuo que lleva un carrujo de marihuana y lo quiere guardar para consumo futuro, digamos una fiesta; ¿en este caso, si no se lo fuma inmediatamente en frente de la policía o del agente del ministerio público sí se le puede procesar penalmente por posesión? Ridículo.

 

Finalmente está el punto de la aceptación por parte del individuo para incorporarse a un programa de rehabilitación. Uno supondría que el espíritu detrás de la reforma en cuestión es eliminar el elemento persecutorio del consumo de drogas. Sin embargo, obligar a un individuo a entrar a un programa de rehabilitación para no ser procesado penalmente mantiene ese elemento persecutorio y violenta, efectivamente,  la libertad que cada individuo debe tener para hacer de su cuerpo lo que más le plazca mientras en el ejercicio de esa libertad no se genere un daño a un tercero. ¿Por qué se le va a obligar a un individuo que consume drogas a rehabilitarse si, aunque esto fuese deseable, va en contra de lo que el propio individuo desea? ¿Porque esta obligación con las drogas y no con el tabaco y el alcohol?

 

Bienvenida la reforma, pero aun falta mucho para llegar en este tema a reconocer con integridad la libertad individual.

• Drogas

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