MIÉRCOLES, 20 DE MAYO DE 2009
Arnold (The Enforcer) Obama

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Valenzuela







“Parece que Obama le ha ganado la carrera a Hugo Chávez con el invento y ejecución del Socialismo del Siglo XXI.”


Durante la última semana del año 2000, Bill Clinton dirigió su informe final a la nación en medio de aplausos del establishment demócrata. De inmediato asumió crédito por el largo período de prosperidad que el país había experimentado. No tuvo que ir muy lejos por la respuesta. El líder republicano en el senado, Trent Lott, reviró comparándolo con el gallo presumiendo que, por el hecho que canta, el sol aparece en el horizonte para iluminar al mundo.

 

Cuando los historiadores analicen y escriban sobre estos acontecimientos, se darán cuenta de que esta prosperidad se inició en 1982, no en 1993 cuando Clinton asumió la presidencia y, según ellos, empezó la gran fiesta. Es la primera vez que observadores, y el pueblo en general, han asumido una visión panorámica para entender este período tan importante de su historia económica.

 

El cambio que provocó esa expansión nació en 1982 con el inicio de la verdadera privatización de la economía. Hay un acuerdo general en que, los años 80s forman parte de una era continua de cambios radicales que modificaron la fisonomía del país. “De la forma en que termine este periodo de prosperidad, sin duda moldeará el desarrollo económico, las políticas y la filosofía del nuevo siglo a nivel mundial,” afirmaba con tino y sarcasmo mi maestro Art Laffer.

 

Algo especial se inició en los años 80s inyectando una energía nunca vista al sistema económico. Pero ¿Cuál fue el combustible que provocó tal despegue? Simplemente el que se haya permitido los mercados de nuevo trabajaran. El cambio se inició con una modificación en la visión de los economistas seguido por radicales cambios en las políticas, tanto públicas como privadas, con ayuda de la revolución tecnológica.

 

A principios de los años 80s se inició el abandono de la “economía mixta” cortesía del New Deal de Rossevelt, afirmada por la segunda guerra mundial y la guerra fría. La característica básica del viejo modelo no era promover la competencia, sino acuerdos de poder entre el mundo empresarial, los sindicatos y el Estado. Acuerdos que se convertían en precios de garantía, control de precios y salarios, proteccionismo, subsidios, avales gubernamentales, tratamientos especiales, comercio internacional administrado y la selección de ganadores y perdedores.

 

A finales de los 70s el mundo era contorsionado por una recesión combinada con inflación producto de esa “economía mixta.” Las políticas keynesianas habían provocado una grave crisis en los EU, agravada por el embargo petrolero y el secuestro de la embajada en Irán. Los partidos políticos finalmente se daban cuenta de que los votantes estaban hartos del crecimiento incontrolable del estado, de la magnitud de sus impuestos y del poder de los sindicatos.

 

La lección más importante del siglo XX fue que, a excepción de los libros de texto, el resto del mundo entendió que los gobiernos habían fallado miserablemente provocando graves problemas económicos. Habían coartado las libertades y, en países subdesarrollados, condenaron a sus ciudadanos a vivir en la pobreza, la ignorancia y la desesperación.

 

Finalmente, a principios de la década de los 80s los EEUU iniciaron su proceso de reformas basado en cuatro principios: 1) La desregulación de la economía para regresarle su fisonomía de privada. 2) Una reducción dramática de sus impuestos. 3) Incentivar la oferta en lugar de la demanda y las voces de economistas como Mundell y Laffer, se convirtieron en políticas públicas. 4) El campo financiero sufrió una transformación única en el cual la administración del riesgo financiero vino a revolucionar las finanzas mundiales.

 

Con el surgimiento de Mike Milken y sus bonos chatarra, se dio voz a los accionistas para rescatar empresas secuestradas por mafias corporativas, creando un vigoroso mercado para los controles patrimoniales. Después que durante años se les negara acceso, se abrieron los mercados de capital para la empresa mediana y pequeña. Milken se convertía en el más agresivo regulador en contra de abusos e ineptitud corporativa portando una poderosa arma; el mercado patrimonial.

 

La historia económica siempre narra episodios de impresionante progreso. Pero ese progreso es estable sólo cuando se observa a través de generaciones y no de reportes trimestrales. La prosperidad post Reagan fue producto del liderazgo intelectual y político de hombres que se enfrentaron a lo establecido, que no desesperaron ante los tropiezos, que sabían sólo individuos libres, no políticos, pueden crear riqueza y provocar crecimiento económico.

 

Pero ¿Qué sucedió con la brillante ciudad sobre la colina? Cuando el Air Force I despegara de Washington transportando al ex presidente Reagan a California, se iniciaba el derrumbe de su obra. Milken estaba ya en prisión promovido por los empresarios saqueadores que de nuevo cabalgaban en el mundo de la impunidad. Volker entregaba las riendas del FED a Greenspan para, después de haber derrotado la Stagflación, iniciar la bacanal de dólares y embriagar el mundo. Bush I arremetía contra lo que bautizara como Vudú economics, el Supplyside y, rompiendo su promesa, aumentaba impuestos.

 

Llegarían entonces al poder los presidentes Baby Boomers: Clinton y Bush II. Sigilosamente regresaban a la economía mixta de los años 70 protegiendo sus avanzadas con las masivas emisiones de dólares cortesía de Greenspan. Ya sin la amenaza de Milken y sus tomas por asalto de empresas ordeñadas por rufianes, la cuchara grande que portaban nos servía situaciones como ENRON y, frente a tal impunidad, se pasaba esa cuchara a todo el mundo corporativo provocando las AIG, la industria automotriz, los bancos y el mundo entero era arropado por las hipotecas de Barnie Frank.

 

Y ahora ¿Quién podrá rescatarnos? En su desesperación, los EE.UU. finalmente han sucumbido a lo que tanto advirtiera Jefferson con gran preocupación: Mobacracy, el mandato de la plebe. Obama encabeza ese movimiento motivado por resentimientos y rampantes emociones sin importar los hechos. Con fuerza arbitraria y sin control, el gobierno se ha dado a gastar trillones de dólares en una venenosa sociedad de ejecutivo y legislativo archivando los derechos ciudadanos y el balance de poderes.

 

Con gran autocracia tiran trillones de dólares a esos hoyos de ratas representados por empresas saqueadas y quebradas, operado por soberbios burócratas sin control. Zares del gobierno despidiendo y contratando Presidentes de empresas, dictando la nueva línea de productos en sociedad con los nuevos propietarios; los sindicatos. La telaraña cada día aprisiona más a un país controlado por el miedo.

 

Lo que sucede en EE.UU. puede llegar a ser la historia más triste del siglo XXI. El mandato de la plebe que, a través de lo que su gobierno ha bautizado, “Regulador Sistemático de Riesgo,” pretende convertirse en el gran dictador económico, el vigilante aprobador de todas las acciones de la sociedad mediante un sistema que envidiaría Stalin, para enviar el país al abismo de la dependencia. Me parece que Obama le ha ganado la carrera a Hugo Chávez con el invento y ejecución del Socialismo del Siglo XXI.

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