MARTES, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2005
Mediocridad

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“En el zoológico nacional encontramos todos los días y en todos los ámbitos a individuos que no están dispuestos a salir de la mediocridad, a individuos para quienes la protección que el gobierno les otorga les evita tener que competir”


A los políticos, dueños de empresas, sindicatos, deportistas, etc., les fastidia enfrentar la competencia y luchan, a brazo partido, por mantener un arreglo institucional que la inhiba, todo con tal de seguirse apropiando de rentas. Una mentalidad de mediocridad, misma que nos tiene anclados en el subdesarrollo. Veamos algunos ejemplos de esta mentalidad.

 

Los miembros de los diferentes partidos políticos, particularmente sus líderes, no están dispuestos, prácticamente bajo ninguna circunstancia, a rendirle cuentas a quienes los mantienen, es decir los contribuyentes, que con los impuestos que pagan se financian las prerrogativas que reciben del IFE, mismas que les generan, a ellos, enormes rentas. Que mejor ejemplo de lo anterior que la rotunda negativa para que se aprobara la reelección inmediata de diputados y senadores federales ya que ello hubiese representado, por una parte, que estos hubiesen tenido que rendirle cuentas a los electores y, por otra, que los líderes perderían el poder para decidir quienes serían los candidatos a un puesto de elección popular así como el manejo discrecional que ahora tienen de los recursos para el financiamiento de sus actividades partidistas.

 

De manera similar, defendiendo a mediocres, encontramos a diferentes políticos. Ejemplos de esto abundan. Uno es la recientemente aprobada ley cañera, que impide el desarrollo de la industria relacionada con la caña de azúcar, pero que simultáneamente mantienen enormes rentas para los líderes cañeros. Otro ejemplo es la defensa bartlettiana de la “soberanía nacional” en el sector energético, impidiendo la participación privada en esta rama de actividad económica y en consecuencia su desarrollo, todo a cambio de mantener a las empresas paraestatales aisladas de la competencia y de la rendición de cuentas y garantizándole a los sindicatos enormes prebendas y rentas mientras la riqueza petrolera se derrocha en el financiamiento del gasto corriente del sector público, entre este las inmerecidas pensiones de una parte importante de los empleados públicos.

 

También con una mentalidad mediocre encontramos a los dueños de empresas, que no empresarios en el sentido shumpeteriano de aquél que arriesga, que dedican una enorme cantidad de recursos para obtener del gobierno protección y subsidios y poder con ello mantener sus rentas. Un ejemplo reciente de esto es la notoria oposición de una parte significativa de estos rentistas para que se reduzcan los aranceles sobre insumos provenientes de aquellos países con los cuales no hay acuerdos de libre comercio, a pesar de que ello mejoraría significativamente la competitividad de la mayor parte de las empresas manufactureras mexicanas en los mercados internacionales, además de que aumentaría el bienestar de los consumidores mexicanos. Otro ejemplo es el subsidio, por casi mil millones de pesos que consiguieron del gobierno los grandes empresarios del norte del país en su factura de gas natural. Otro ejemplo es el llamado del ingeniero Slim para un acuerdo nacional en el cual, en uno de sus puntos llama a un fortalecimiento del estado de derecho sin siquiera considerar, porque lo que busca es mantener sus rentas monopólicas, que un íntegro estado de derecho implica el respeto de los derechos de propiedad de los consumidores, lo cual se logra con la existencia de mercados que operen en un contexto de competencia, misma que no se da en el sector de las telefonía y las telecomunicaciones.

 

Un ejemplo más de esta mentalidad fue la exigencia por parte de diversos corredores del maratón de la Ciudad de México para que se prohibiera la participación de corredores kenianos, argumentando que ellos siempre ganaban, situación calificada como “injusta” ya que por ser una competencia en México se debería garantizar que el ganador fuese un mexicano. ¡Qué tal esta mentalidad mediocre de gente que se niega a enfrentar la competencia! La respuesta de un corredor keniano a esta ridiculez fue: “si quieren ganar, entrenen y hagan el sacrificio necesario”.

 

Y así, en el zoológico nacional encontramos todos los días y en todos los ámbitos a individuos que no están dispuestos a salir de la mediocridad, a individuos para quienes la protección que el gobierno les otorga con una regulación ineficiente, les evita tener que competir. Con esta mentalidad, seguro que nunca saldremos del subdesarrollo.


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