JUEVES, 11 DE JUNIO DE 2009
Una responsabilidad personal

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Isaac Katz
• Viejos pobres (I)

Arturo Damm
• Contubernio entre poderes

Víctor Hugo Becerra
• México: País de esclavos

Arturo Damm
• Los dos poderes

Manuel Suárez Mier
• Hacia la elección de 2020 en EU

Arturo Damm
• Empresarios

Asael Hernández
• ¿Cómo invierten los empresarios en épocas de bonanza económica y en épocas de crisis?


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Ricardo Medina







“¿Por qué dejar de publicar en El Economista? Bien, porque Roma ya no es Roma y porque Isabel de Portugal ya no es quien era.”


Se cuenta que Francisco de Borja al término del largo viaje escoltando el cadáver de la reina Isabel de Portugal hasta su destino final en Granada, fue conminado a jurar, como correspondía a quien conoció de cerca y en vida a la bella soberana, que los restos mortales que acompañó –despojos ya putrefactos- correspondían en efecto a los de la reina fallecida. Guardó silencio. De nuevo se le urgió a jurar, respiró hondo y dijo: “Sí, juro; pero también juro que jamás volveré a servir a señor que se me pueda morir”.

 

Por su parte, Francisco de Quevedo escribiría a la vista de Roma en ruinas un inolvidable soneto del que cito la primera cuarteta:

 

“Buscas en Roma, ¡oh peregrino!,

Y en Roma misma a Roma no hallas;

Cadáver son las que ostentó murallas;

Y tumba de si propio el Aventino”.

 

Este artículo y el de mañana serán los dos últimos que publicaré en El Economista por decisión libérrima, personal y de la cual respondo yo, nadie más.

 

Desde luego, seguiré escribiendo a diario no sólo estas “Ideas al vuelo” sino varios comentarios breves a lo largo del día que publicaré, como he venido haciendo desde hace varios años, en mi bitácora en la red, fácilmente localizable: ideasalvuelo.blogspot.com. También se seguirán publicando en: asuntoscapitales.com.

 

¿Por qué dejar de publicar en El Economista?

 

Bien, porque Roma ya no es Roma y porque Isabel de Portugal ya no es quien era.

 

Durante 20 años, con aciertos y errores, incluso en medio de lamentables desencuentros entre algunos de sus socios fundadores, El Economista estuvo animado por una invariable convicción liberal, en el sentido clásico del término. De esa congruencia da cuenta el estupendo libro que escribió Bruno Donatello con motivo del 20 aniversario del periódico.

 

El azar –aunque el azar no es causa de nada, dicen– hizo que al cumplir sus 20 años el periódico cambiase de dueños y la nave viró de rumbo, no sé si hacia un puerto más promisorio o hacia mares más pródigos, pero ya no con ese talante liberal auténtico, tan escaso en México y en un medio poco afecto a enaltecer la libertad personal porque hacerlo conlleva la carga ineludible de la responsabilidad.

 

Abusando de la generosidad de los editores actuales del periódico, que mucho agradezco, concluiré mañana dando pistas de los nuevos derroteros que emprenderé en esta aventura libre y personal: liberal.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus