MIÉRCOLES, 17 DE JUNIO DE 2009
Cosquillas del voto

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Nadie debería sorprenderse de la campaña por el voto nulo. La clase política, en buena medida a través de la reforma electoral del 2007, ha decidido apartar a los ciudadanos de la política del país. Es lógico que los ciudadanos les tomen la palabra y se aparten.”


Nadie debería sorprenderse de la campaña por el voto nulo. La clase política, en buena medida a través de la reforma electoral del 2007, ha decidido apartar a los ciudadanos de la política del país. Es lógico que los ciudadanos les tomen la palabra y se aparten.

 

Lo curioso del caso es que hoy los mismos políticos que llevaron a cabo esa reforma electoral quieren desconocerla. Van por los medios de comunicación mendigando tiempos para promoverse con entrevistas o cocinando huevos fritos, a pesar de que han aumentado 30 veces el número de spots que tenían, de 755 mil a 23.4 millones. En sus entrevistas dicen que no tienen nada que ver con la contrarreforma y que habría que modificar nuevamente la ley para tomar en cuenta la opinión de la gente. Pero a fin de cuentas saben que no harán ningún cambio cuando lleguen al Congreso.

 

La reforma electoral del 2007 elevó a nivel constitucional muchas de las restricciones a los derechos ciudadanos y políticos de los mexicanos. La prohibición a los ciudadanos de contratar tiempos de radio y televisión para expresar sus puntos de vista, la prohibición de candidaturas no postuladas por partidos, la prohibición a la expresión de críticas a los partidos o a los políticos en los spots, el aumento de presupuesto real que se dieron los partidos a sí mismos al tomar tiempos de medios mientras que se quedaban con el dinero para pagar estos tiempos. Para quitar estos abusos de la clase política habría ahora que modificar la Constitución, lo cual se antoja imposible ante el poder de esa misma clase política.

 

El presidente del IFE, Leonardo Valdés, señala que la abstención o el voto nulo no les harán ni siquiera cosquillas a los partidos políticos. Estoy de acuerdo. Los dirigentes de los partidos se ríen, sin que nadie les haga cosquillas, porque ya están obteniendo lo que quieren del sistema electoral: el monopolio del poder y el dinero que viene de éste. Los partidos tendrán este poder y este dinero sin que importe lo que hagan los ciudadanos. Que voten o que no, que sufraguen en blanco o que crucen la boleta, que opten por un partido o por otro. Ni siquiera cosquillas les haremos a los políticos.

 

Uno podrá objetar la eficacia del movimiento del voto en blanco. Claramente la abstención o la anulación del sufragio favorecen a los partidos con mayor capacidad de acarreo. Por eso algunos proponen votar por el menos malo. Sólo que el menos malo es tan cómplice como el peor en la creación de este sistema de corrupción en el que se ha convertido el proceso electoral.

 

Cada ciudadano tendrá que tomar al final su propia decisión. Muchos no se presentarán a votar porque saben, desde antes que los intelectuales, que nada cambia con el voto. Algunos más anularán su boleta o sufragarán por Esperanza Marchita o por Cantinflas. Otros más trataran de distinguir al menos malo en el campo de corrupción de las listas de candidatos.

 

Al final, sin embargo, da igual por quién vote uno o deje de votar. Después de que una serie de reformas electorales, de 1977 a 1996, pusieron en riesgo sus privilegios, crearon una mayor competencia política y llevaron a las elecciones más cerradas de la historia en el 2006, la clase política decidió cerrar las puertas a ese riesgo. Al hacerlo con la contrarreforma de 2007 han acabado con el sueño de que México alguna vez pueda tener elecciones realmente democráticas.

• Democracia mexicana

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