MIÉRCOLES, 24 DE JUNIO DE 2009
Economía "úduv"

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“Paul Krugman, otro caso más de economía vudú al revés, o de inyectarle una gran dosis de azúcar inmobiliaria al diabético...”


Más de un observador, en este foro, en varios otros, se ha preguntado cómo, si la crisis financiera tiene un origen en el gasto irresponsable, en la laxitud monetaria, en pensar que la bonanza era para siempre, ahora se pretenda corregir la recesión con… el mismo gasto, la misma laxitud, llevados a la exponencia.

 

Parecería un caso de economía vudú, pero al revés. O, como nos compartió una formidable idea al vuelo, en una ocasión: al diabético, en pleno choque, hay que darle una sobre-dosis de azúcar, para que recupere nivel.

 

Curiosamente (o no), uno de los más distinguidos (o no) abogados de la teoría del super-gasto es Paul Krugman—antes famoso economista, ahora más famoso con un Premio Nobel en Ciencias Económicas, otorgado el año pasado, en plena crisis de otoño.

 

La “madre de todas las burbujas inmobiliarias” fue vaticinada por economistas en varias ramas, mas no la severidad con la que se dio. Una razón, especula Krugman, es que dejaron de detectar la fragilidad del sistema financiero, sobre todo, la banca de inversión, donde la “falta de regulación” condujo a un sobre-endeudamiento de niveles no antes vistos.

 

Sin embargo, el mismo Krugman, en agosto del 2002, en uno de sus famosos y aventurados editoriales, llegó a decir lo siguiente sobre la recesión del 2001:

 

“Esta no fue una caída típica de la posguerra, donde un aumento de las tasas para combatir la inflación genera una contracción, misma que desparece con facilidad al relajar estas restricciones. Más bien fue una recesión similar a las anteriores a la guerra, estilo día después de un episodio de exuberancia irracional. Para combatir esta recesión, la Fed necesita más que relajar la contracción, necesita un gasto masivo en bienes inmuebles para contrarrestar la caída en inversión productiva. Para ello…, Greenspan necesita orquestar una burbuja inmobiliaria para reemplazar la burbuja del Nasdaq.”

 

Vaya—otro caso más de economía vudú al revés, o de inyectarle una gran dosis de azúcar inmobiliaria al diabético, en pleno choque posterior a la debacle tecnológica.

 

Krugman ahora ve un papel híper-activo para la política fiscal: restituir el gasto del consumidor por el gasto del gobierno. O, de otra forma, buscar una salida a través del estímulo a las exportaciones.

 

Curiosamente (o no), Krugman mismo fue uno de los críticos más duros contra la idea de ubicar al comercio exterior como panacea para generar empleos, o estimular el crecimiento. Un proceso de producción consiste, según las tesis de Krugman, en la transformación de exportaciones por importaciones. O sea, intercambiamos cosas que tenemos, por cosas que no tenemos, para elevar nuestro nivel de vida.

 

Aquí Krugman sí sería visto como practicante de la economía vudú, incluso por el ahora renovado Krugman, laureado, posmoderno, pícaro. Sin embargo, tiene toda (toda) la razón.

• Crisis / Economía internacional

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